BANCO MUNDIAL Y EDUCACIÓN

0
119

Durante el último año, desde la “Revolución de los Pingüinos”, los temas educacionales han estado en el tapete público en todo momento. La primera gran movilización social en democracia generó consenso en la necesidad de legislar sobre la materia, permitiendo que incluso, la oposición por primera vez consintiera reformar la Ley Orgánica de Educación (LOCE), promulgada el último día del mandato de Pinochet, donde terminó de amarrar su ideología a las generaciones venideras.

En estos momentos se encuentra en el Congreso la finalización de un proceso iniciado por los estudiantes secundarios, continuado por un consejo asesor de educación integrado por expertos en el tema que elaboraron un informe que luego pasara por un comité triministerial integrado por la Secretaría General de la Presidencia, el Ministerio de Educación y Hacienda, quienes negociaron con el Banco Mundial, obteniendo su aprobación. Así nace el proyecto de Ley General de Educación (LGE), despachado con carácter de urgencia por el ejecutivo al Congreso.

Sin embargo, su camino no ha sido fácil. El mundo social, lejano a sentirse representado en el consejo asesor, se bajó de éste antes de la entrega del último informe, alejándose y manteniéndose reacio a sus conclusiones. Por otro lado, la Alianza, disconforme con el fin de las reglas impuestas por la LOCE, viendo sus intereses económicos, políticos e ideológicos trastocados, paralelamente creó su propia reforma presentándola ante el Congreso junto a la de Gobierno. Palacio, debió quitarle la urgencia a su proyecto de ley y en el Parlamento se creó una comisión “negociadora” entre ambos proyectos.

Entre mercado y mérito

La Ministra de Educación, Yasna Provoste, en una columna de opinión publicada el 10 de junio en La Nación Domingo, argumentó que el fondo de la discusión, al hablar de educación, es el tipo de sociedad que cada uno se imagina a futuro, dejando ver su inclinación a construir una sociedad basada en el mérito con igualdad de excelencia de calidad para todos.

Sin embargo, esta no es la primera vez que desde el Mineduc se hacen esfuerzos por resolver la desigualdad en la calidad de la educación, un informe sobre la realidad chilena fue encargado por ellos mismos a la OCDE, en 2003 cuando Sergio Bitar era titular.

El mencionado informe dio como resultado una estratificación de la calidad de la educación según el ingreso familiar, y en sus conclusiones destacó la frase “La educación chilena está influenciada por una ideología que da una importancia indebida a los mecanismos de mercado para mejorar la enseñanza y el aprendizaje”.

Observando la coyuntura

Para Rodrigo Cornejo, DirectorEjecutivo del Observatorio Chileno de Políticas Educativas (OPECH), la principal valoración que posee la Ley General de la Educación, es responder a una petición del mundo social y reformar la LOCE. Valorando además que se trata de una ley escrita en términos educativos, que se refiere a la discusión que hay en el mundo, conectada con los grandes congresos que ha realizado la UNESCO.

Cornejo define a la LOCE como irrisoria “no es una ley educativa, sino de cómo hacer negocio con la educación”. Destaca en la LGE la eliminación del lucro, “lo cual nos pone a la par con los países de la OCDE, donde ninguno permite lucrar con platas públicas”. Subraya además lo interesante que es la incorporación de los derechos y deberes de cada actor -estudiantes, profesores, padres y apoderados, codocentes y sostenedores- así como el reconocimiento de los co-docentes y la incorporación del concepto de comunidad educativa.

Sobre la selección, considera que es contradictorio e incoherente, “porque si hay argumentos para impedirla en la enseñanza básica no sabemos por qué se permite en la media”. Argumenta que con ello se legitima su uso “hoy la LOCE no habla de selección, en los hechos se da, pero no lo dice”. “Los resultados de la PSU y el SIMCE dependen máximo en un 25% a la escuela, el resto obedece del origen de cada uno, entonces lo recomendable sería no seleccionar nunca, al menos no con platas del Estado”.

Por otra parte, explica que eliminar el lucro no es más que ponernos al nivel de los países de la OCDE. “El otro día José Joaquín Brunner escribió en El Mercurio, que además de Chile, había un país -Portugal- que seleccionaba por selección y lucro.”

Cornejo cree que la evidencia internacional es muy clara, las políticas mundiales capitalistas, los países de la OCDE, además del Banco Mundial también, “incluso ellos que en los años ´80 fueron muy partidario del sistema, acaban de publicar un documento donde dice que Chile necesita más mecanismos de Estado en educación”.

Consultado por el momento actual, aduce a que el gobierno desaprovechó una oportunidad única de poner a Chile en el concierto mundial sobre educación. No estamos hablando de cubanizar la educación, ni de estatizarla, sino de ponernos al nivel de ellos y la perdieron. El proyecto de la LGE tiene aspectos positivos, pero está a la derecha del banco mundial, lo que es ridículo porque se supone que estamos en un gobierno de centro izquierda. Y el proyecto de la Alianza está a la ultra derecha del Banco Mundial. No hay nada nuevo, no se condice ni con las tendencias internacionales ni con los estudios de diagnósticos que existen, donde la mayoría asegura que el gran problema de Chile es la inequidad y la segmentación educativa, que hay colegios de distintas clases. El proyecto de la derecha es una locura; no se hace cargo de las tendencias mundiales, ni de las sugerencias del banco mundial, ni de las de la OCDE, ni del diagnóstico de segmentación, no habla tampoco de cómo lograr mayor integración en los colegios. Es una LOCE remozada, con mayores palabras técnicas de eficientismo, de aseguramiento de la calidad. Una burla para los académicos que nos dedicamos a esto”.

Concluye que en Chile existen tres posturas entorno a la educación: la de la derecha que es altamente ideologizada, fundamentalista y sin evidencia; la de la Concertación, que es administrar lo que hay, debido a los muchos intereses involucrados, y la del mundo social, que es la que revelan las encuestas de opinión.

 

 

Mirada transversal

María Olivia Monckeberg, Periodista autora del libro “La Privatización de las Universidades. Una historia de dinero, poder e influencias” (2005), realiza un análisis focalizado desde la investigación periodística que desembocó en un libro en el que invita abiertamente a adentrarse al mundo del “mercado” de la educación, y del que está elaborando su continuación.

Comienza su análisis situándose en el origen del problema “seguimos bajo el régimen de la LOCE desde el 9 de marzo de 1990, es decir han pasado 17 años, en los cuales sólo se han podido hacer cambios muy pequeños. Ahora, no se sabe cómo va a venir la nueva ley general de educación. Pero ciertamente, habría que decir, que si no se ha tocado antes, no creo que fuese por falta de voluntad del Gobierno o de la Concertación sino porque tanto el Ministerio de Educación como el propio Parlamento, estaban amarrados de manos con ella”. “Hay que recordar además que se implantaron en este país otra serie de trabas para dejar todo asegurado desde los tiempos de Pinochet, como un sistema de quórum alto para las leyes constitucionales, el sistema binominal, todo generado y diseñado por Jaime Guzmán y otros juristas que trabajaron en la Constitución y en estas leyes. Entonces la LOCE no es aislada, pertenece al conjunto de medidas que se transformaron en la institucionalidad que heredamos, que se ha denominado democracia protegida”.

Por otra parte, opina que “en la medida que el tiempo pasó se fueron generando más instancias en que personas del sector privado, fundamentalmente de derecha pero también de ámbitos concertacionistas y progresistas, se convirtieron en actores del panorama educacional. Lo que genera trenzas de intereses y poco ánimo de cambios en el parlamento, donde ha habido senadores y diputados que han estado por defender que todo se mantuviera como estaba”.

“Ahora, Sergio Fernández ya no es senador, quien fue ministro del interior de Pinochet, pero mientras lo fue, tanto designado como elegido por la UDI. Era uno de los portavoces del modelo privatista de la educación; otro, sin ir más lejos es el actual senador de la UDI, Hernán Larrain, que ha estado siempre vinculado al régimen educacional, en su caso más bien en el ámbito universitario, donde desde hace varios años es miembro del consejo directivo de la Universidad Santo Tomás o el diputado José Antonio Kast, también UDI, que ha defendido dejar el modelo lo más parecido posible al que se impuso en dictadura y de su hermano José Miguel Kast -ya fallecido- que era economista e ideólogo UDI, pero que las nuevas generaciones no le reconocen la altísima importancia en el modelo que hay en Chile a partir de mediados del 70 y durante los 80. Él, es eje fundamental en la reforma del 81, contrarreforma la considerarán otros, que es la que impone el sistema educacional con base en lo privado, subvencionada y municipalizada”. Hay que sumar a Hernán Büchi “quien también participó en dicha reforma educacional y ahora es una de las personas más importantes del entorno económico de la derecha; fundador del Instituto de Libertad y Desarrollo, presidente y uno de los dueños de la Universidad del Desarrollo”.

“Cuando uno ve que se han ido generando medios tan fuertes de pensamiento, de defensa de un modelo, de ciertos criterios para manejar el tema, no es de extrañarse que no hayan existido cambios sustanciales”.

En el caso de la educación media y básica, igualmente percibe un interés puntual “un ejemplo, Patricia Matte, una de las caras visibles del nuevo proyecto de la Alianza, es la presidenta de la sociedad de instrucción primaria de Santiago, que si bien es una fundación de beneficencia posee varios establecimientos. Habría que entrar a revisar cuáles son sus fines educacionales, lo claro es que para ellos no es algo trivial ni sólo de filantropía. Entonces, la educación es una forma de transmitir valores, generar ideologías, lo que a su vez posee mucha importancia”.

 

Educadores preocupados

Para el Director Nacional del Colegio de Profesores, Mario Aguilar, “es evidente que en Chile la demanda por un cambio de fondo de la institucionalidad y el sistema educacional es muy fuerte, expresado visiblemente en 2006 con las demandas de los secundarios, que hicieron eco en la familia chilena”.

Para el docente, la educación es un derecho que está en la formalidad nada más pero que depende del potencial económico de la familia, lo que se asume como una realidad por la sociedad. Se muestra renuente al proyecto de ley que envió el ejecutivo hacia el Congreso calificándolo como una consolidación del actual sistema “para alguien defensor del modelo educacional chileno eso estaría muy bien pues se perfecciona, pero no para los que hemos sido críticos, como creo somos la mayoría de los chilenos”.

Afirma que no es cierto que se finalice el lucro: “si tomo el proyecto de gobierno y soy sostenedor invento al tiro dos o tres resquicios para hacer posible lucrar. Pongo un ejemplo, siendo sostenedor me puedo nombrar gerente de un establecimiento educacional y adjudicarme un sueldo de 15 millones de pesos. La ley no me lo impide y ya lucré, sin que formalmente sea lucro”.

“Para quienes profesamos que la educación es más integral, claramente este es un retroceso. Y ahora la guinda de la torta es la “sorpresiva” aparición de la propuesta de la derecha, donde el gobierno se “sorprende gratamente” y dice “que interesante las coincidencias”, conversemos. Todos sabemos que eso ya venía conversado, que tanto el proyecto que se envía desde el Gobierno con la santificación del Banco Mundial, como lo que posteriormente saca la derecha, se han trabajado previamente para hoy día aparecer en una especie de consenso, en un falso consenso, porque en realidad es un consentimiento entre los poderes económicos e ideológicos que están detrás de la gran mayoría del sistema educacional. Es mantener la situación actual con un cierto empate entre los dos sectores interesados en seguir dominando el sistema. Y lo que es la demanda de los estudiantes, del mundo social, de los profesores, de los apoderados, de los ciudadanos, hoy día quedó sepultado con la reunión de la derecha con el Ministerio de Educación”.

Consultado sobre el futuro opina “que viene un faramalla institucional de aquí a un par de años, porque al quitársele la urgencia esto lo van a ir acomodando de acuerdo a los intereses que hay detrás, básicamente, al negocio y a la mantención de un sistema educacional fuertemente ideologizado, como nunca antes en la historia había tenido el país, claramente alineado a un modelo económico y una concepción ideológica neoliberal. Además, sin pudor de explicitar que es así y con un claro sesgo economista, donde todos sus enfoques van a los estándares de productividad y rendimiento”.

Sobre el informe de la OCDE cree que “un organismo pro modelo cuestione el exceso de liberalismo y desregulación del sistema chileno, haciendo fuertes críticas, es algo decidor. Por lo pronto, diagnostica que la administración municipalizada ha sido un fracaso, que la desregulación que existe en el sistema de educación superior ha incidido sobre todo en la formación de profesionales”.

Acota que “una delegación del Banco Mundial vino a Chile a hacer una investigación sobre el tema de superintendencia encargado por el Gobierno, dando origen al proyecto de ley sobre superintendencias, en cuya exposición expertos técnicos del BM, coincidieron y ratificaron, en una línea similar a la de la OCDE, que el sistema chileno está falto de una regulación. Cuando aquí algunos sectores están planteando todavía mayor desregulación”.

Concluye: “he estado en foros con José Antonio Kast, José Joaquín Brunner o tecnicistas defensores del modelo, siempre les he instado a que muestren un país en el mundo que tenga una receta como la chilena, que muestre éxitos y logros educacionales como la que ellos propugnan, nunca han podido hacerlo, porque no lo hay”.

 

DEJA UNA RESPUESTA

¡Por favor deja tu comentario!
Ingreta tu nombre aquí por favor