Durante esta semana se dieron a conocer los resultados de la evaluación docente 2010.  Si bien sus precisiones son de interés (ver mineduc.cl), lo es aún más la utilización política y comunicacional que el gobierno de Piñera hace de dichos resultados. Los mismos, por primera vez este 2011, serán dados a conocer a los apoderados por establecimiento; medida que, al igual que los “semáforos SIMCE” por establecimiento, implementados el año pasado; intenta “nutrir” de información al mercado educacional. Por su parte, y ello ha sido una tónica comunicacional durante esta semana,  se presenta al grueso del cuerpo docente como el principal responsable de la deficiente calidad de la Educación en Chile, énfasis que omite la correlación clase social / resultados de aprendizaje, demostrado hasta el cansancio, incluso a través de los instrumentos institucionales de evaluación (SIMCE y PSU).   
La insistencia de los gobiernos concertacionistas y el de Piñera, continuadores del legado ultraliberal de la dictadura, en el sentido de aplicar medidas de mercado al sistema educacional (estímulo a la competitividad, información, racionalismo, etc.) no ha hecho más que ampliar y consolidar la brecha entre la educación particular pagada y la generalidad de la subvencionada por el Estado. Los supuestos neoclásicos del mercado, fracasados por la mera existencia de los monopolios, es la alternativa de última hora propuesta por la burguesía en el poder.  En tanto la Educación es vista como una llave de réditos políticos en el corto plazo. En tal sentido, apelar al grueso del profesorado permite concentrar coyunturalmente la causa de los pésimos resultados sin mayores riesgos ideológico-económicos y políticos, cuya aplicación permite proyectar, sin embargo, los mismos o peores resultados en el largo plazo.

DEJA UNA RESPUESTA

¡Por favor deja tu comentario!
Ingreta tu nombre aquí por favor