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Marwa Awad. SHARM EL-SHEIKH, Egipto, Jueves 14 de Abril 2011 – La detención del ex presidente Hosni Mubarak por orden de un fiscal sorprendió y fascinó a millones de egipcios, pero algunos de los militares que ahora gobiernan el país se sienten profundamente incómodos con la idea de humillar a su viejo ex comandante.

Antes del comienzo de las protestas el 25 de enero, se creía que Mubarak y su elite política y empresarial estaban por encima de la ley. Hoy, el ex presidente y sus dos hijos están siendo llevados ante la justicia.

«¡No sólo un Mubarak, sino tres Mubarak irán a juicio! Eso es lo que yo llamo una revolución», dijo Essa Abdullah, que trabaja en uno de los hoteles del balneario de Sharm el-Sheikh, en el Mar Rojo.

Mubarak, derrocado el 11 de febrero por una revuelta popular después de tres décadas en el poder, fue detenido el miércoles durante 15 días para ser interrogado. El ex jefe de la fuerza aérea de 82 años es mantenido por ahora está recluído en un hospital de Sharm el-Sheikh, donde está recibiendo atención médica.

Sus dos hijos, Gamal y Alaa Mubarak, han sido agregados a una lista de detenidos y trasladados a la cárcel Torah, en las afueras de El Cairo, donde también se encuentran colaboradores presidenciales, ex ministros, ex miembros del partido y ejecutivos.

Una fuente militar dijo el jueves que la condición de Mubarak era estable, pero indicó que aun no hay planes de transferirlo del hospital.

Mubarak fue detenido en el marco de una investigación por el asesinato de manifestantes, abuso de poder y malversación de fondos públicos. Más de 380 personas murieron en las protestas.

Decenas de manifestantes que quieren que Mubarak sea llevado a juicio acudieron en la noche del miércoles al hospital donde está internado y gritaron: «Baja, ladrón () ¿Dónde está nuestro dinero?».

Para el Ejército, que asumió el poder tras la renuncia de Mubarak, la caída en desgracia del ex comandante en jefe es un mal trago. Algunos soldados ven su detención como una humillación necesaria para calmar a los manifestantes que demandan una purga.

«Se puede pedir justicia firmemente sin tener que recurrir a insultos obscenos», dijo un militar de alto rango en Sharm el-Sheikh.

La mayoría de los egipcios ven a Mubarak a la luz de lo que consideran como 30 años de gobierno autoritario y corrupto. Pero el ex mandatario también comandó la fuerza aérea durante la guerra de 1973 contra Israel, que permitió a Egipto recuperar el control del Sinaí y Sharm el-Sheikh.

«Distinguimos entre el Mubarak del presidente, que se equivocó políticamente, y el Mubarak oficial .del Ejército, que fue un oficial respetable y eficiente que peleó en la guerra,» agregó la fuente

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