La crisis imperialista como telón de fondo, demuestra cada vez más lo inevitable de la revolución. El imperialismo para intentar hacer frente a sus constantes y profundas crisis, tiene que extraer más plusvalía de su pueblo, pero principalmente de sus semicolonias como Chile. En nuestro país se traduce en impulsar el capitalismo burocrático y evolucionar la semifeudalidad en el campo. Como contraparte, las masas resisten con luchas cada vez más combativas la aplicación de los planes imperialistas y más sectores de masas van comprendiendo el papel de la violencia revolucionaria.
Por otra parte, las amenazas de recalentamiento producto del disparo de la demanda agregada en los países de América Latina, complica más el panorama de crisis del capitalismo burocrático. La crisis internacional ha concentrado capitales extranjeros especulativos que vienen produciendo un crecimiento distorsionado que pronto desembocará en un mayor hundimiento del capitalismo burocrático. Las protestas se multiplican y las guerras populares, impulsadas por comunistas de Perú, India, Turquía y Filipinas, se han convertido en un dolor de cabeza para el sistema imperialista.
En Perú, la prensa pretendió ofrecer unas elecciones modelo. Ollanta morigeró su discurso y ya se arrodilló ante los amos de la bolsa. Mientras tanto se prepara un nuevo cerco de aniquilamiento contra la guerra popular con “ayuda” extranjera (asesores yanquis y helicópteros rusos). En medio de la farsa electoral las acciones guerrilleras continuaron desenvolviéndose golpeando al putrefacto viejo Estado peruano. En Argentina, el FMI ha exigido un conjunto de medidas para poder calificarla favorablemente. El gerenciamiento de Kirchner ha fingido un poco de pataleo pero viene aplicando los planes imperialistas en contra de su pueblo.
En nuestro país, se evidencia la incapacidad del viejo Estado para solucionar los problemas fundamentales de las masas. Agachado frente al FMI, el gerenciamiento vende patria de Piñera impulsa el plan imperialista de desempleo y empleo precario que condenan a las masas al hambre y en la medida que el movimiento de masas lo permita, arrebata conquistas democráticas como los montos de las indemnización por años de servicios. El alza de los alimentos, producto de los capitales extranjeros especulativos, precariza aún más las condiciones de vida del pueblo.
Por su parte, el alza en el movimiento de masas demuestra la crisis general de la vieja sociedad y no de un gobierno reaccionario cualquiera. Las multitudinarias luchas del movimiento estudiantil que reunieron a cientos de miles de jóvenes, las luchas contra los monopolios energéticos, contra monopolios pesqueros en San Antonio y Coronel, evidencia que la tendencia es la lucha y el desborde de la estrecha legalidad burguesa y los dirigentes oportunistas dentro del movimiento de masas.
La situación política nacional viene incubando un agudizamiento de la crisis. Ni las maquilladas encuestas han podido esconder la pérdida de apoyo político del gerenciamiento Piñera-FMI y frente a ello se han comenzado a realizar una serie de ajustes dentro de los partidos de gobierno. En el caso de la UDI su directiva integró a Kast como representante de la oposición interna, intentando forzar a la administración de Piñera a acatar las orientaciones políticas. Con todo esto la UDI pretende un gobierno más demagógico y así evitar que se traspase a su bancada el creciente descontento del pueblo. El gerenciamiento de Piñera vacila, no es capaz de tomar una posición decidida a favor de HidroAysén. La UDI alegando tácitamente ser la mejor carta de la burguesía compradora se da cuenta que ante estas vacilaciones puede desligitimarse frente a la gran burguesía. Las elecciones municipales del 2012 son el director de orquesta, pues está también en juego la construcción de la carretera eléctrica que atraviesa cientos de comunas. Con el reajuste de la UDI se prepara un nuevo impulso al capitalismo burocrático. La lucha de clases nacional en el presente auge de la lucha de masas, ha llevado a crecientes vacilaciones en el gobierno y en los propios partidos que debieran darle sostén.
La camarilla Tellier-Carmona viene mostrando su verdadero carácter oportunista. Por una parte ha desarrollado negociaciones con el PDC para un pacto electoral en las municipales 2012 y por otra, el supuesto impulso al movimiento estudiantil que vienen dando sus juventudes oportunistas no dejan de ser un eructo demagógico. Se aprovechan del movimiento estudiantil para utilizarlo como moneda de cambio de esponjosos sillones en el Viejo Estado.
En el movimiento estudiantil se vienen desarrollando dos caminos: la línea burguesa y la línea proletaria. La línea proletaria ha sido encarnada por los estudiantes revolucionarios y populares que están tomando conciencia de la necesidad de construir un movimiento estudiantil que sirva a la lucha del pueblo, barra con las ilusiones electorales e impulse la revolución democrático nacional en el país.
Los estudiantes han respondido violentamente contra la política educacional reaccionaria del gerenciamiento Piñera-FMI. La violencia revolucionaria es la única que puede transformar la sociedad chilena y eso comienza a ser comprendido por los sectores más avanzados del movimiento estudiantil.

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