Durante la madrugada del sábado 7 de julio, cerca de 10 encapuchados atacaron las dependencias abandonadas de un campamento forestal que había albergado a efectivos de Carabineros. El campamento es de propiedad de la familia monopólica Angellini, el mayor terrateniente forestal de Latinoamérica. La policía del viejo estado había ocupado estas dependencias para resguardar los intereses de los monopolios, mostrando de parte de quién está.
La acción ocurrió en el sector de Pidima (Ercilla) donde los manifestantes efectuaron disparos y tras reducir a un rondín, prendieron fuego a las dependencias. El ataque destruyó un galpón y un camión de propiedad del monopolio Bosques Arauco.

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