Los municipios, en tanto órganos de administración del viejo estado burgués terrateniente, se encuentran igualmente descompuestos que aquél.  Por eso y en ningún caso puede considerarse que servirán a los intereses del pueblo, por más que el oportunismo insista en que desde la alcaldía o concejalía se pueden concretar el derecho a la vivienda, la salud o la educación. Tales derechos se han conquistado históricamente con lucha, precisamente contra el mismo viejo y podrido estado del cual el municipio forma parte. 

El municipio administra recursos arrancados al propio pueblo mediante los tributos. En tal sentido no es ningún “benefactor”, sino todo lo contrario.  Durante los cuatro años que dura la gestión de alcaldes y concejales -más aún en un año de elecciones- aparecen como los paladines del progreso de la comuna, hermoseando colegios, pavimentando calles o inaugurando plazas, sin embargo, cada una de sus acciones es un intento de sobornar la conciencia de las masas (potenciales electores) con la riqueza que ellas mismas crean.

Cómo afectan estas elecciones a los secundarios?

El municipio administra también la educación de la comuna.  Los responsables de la educación municipal, que operan desde las corporaciones o departamentos de educación, son cargos de confianza del alcalde, es decir, pertenecen o simpatizan con su partido y por eso son instalados allí en un acto de “favor político”.  Esta corruptela infecta luego a los establecimientos, dado que los directores de escuela y otros cargos administrativos son puestos ahí en razón de mezquinos intereses políticos oportunistas. De tal forma la podredumbre del viejo estado burgués terrateniente, sus contenidos y formas, penetra incluso en la misma sala de clases.  
El municipio, en tanto, sirve al propósito de contener y reprimir la lucha estudiantil.  Al interior de los establecimientos opera mediante el aparato administrativo, intensificando la presión académica y disciplinaria e interviniendo o desarticulando la organización, prohibiendo los centros de estudiantes, haciendo listas negras de los estudiantes más críticos, considerando como causal de expulsión temas extra-académicos, expulsando a los líderes y profesores que adhieren a las demandas estudiantiles. Los guardias municipales intimidan o reprimen cualquier forma de protesta. Las corporaciones o departamentos municipales son los encargados de establecer quien pasa de curso, quien repite, los que quedan condicionales para el otro año, entre otros.
A pesar que muchos estudiantes secundarios no están en edad de votar, de todas formas se ven afectados por la gestión del municipio, ya sea por la deplorable o nula atención en los SAMU, por la ausencia de infraestructura cultural y deportiva o por la pésima educación que reciben. Es por eso que también están convocados a oponerse a las elecciones, que sólo buscan legitimar a uno u otro títere de los enemigos del pueblo: el imperialismo, la gran burguesía y los terratenientes. Con el fin que operen sus suculentos negocios y cautelar su control ideológico y político desde el viejo estado y el “gobierno local” (municipio), maquinas que sirven sus intereses.
Los secundarios frente al revisionismo y el oportunismo electorero.
Al imperialismo y al viejo estado burgués terrateniente no le importa si votan, votan nulo o en blanco porque de igual manera legitiman el sistema electoral participando de éste, al contabilizarse el voto nulo y blanco en el total de votos, es decir, el número de personas que aún creen en las elecciones. El Llamado a abstenerse, por su parte, da a entender que “en esta elección no, pero puede que en una próxima sí”. Utilizar, por último, el voto como moneda de cambio es traficar, con mezquinos propósitos, con el derecho y el deber del pueblo de luchar contra toda forma de legitimación del viejo estado, de entre ellas las propias elecciones.
Las elecciones no sirven a los intereses del pueblo, principalmente el de expulsar al imperialismo, deshacerse de sus explotadores y opresores, es decir, realizar la revolución. Ninguna elección en el viejo estado sirve a la organización y la lucha de las masas, sino por lo contrario, buscan confundir a las masas de su verdadero papel en la historia.
Los estudiantes en medio de la lucha se dan cuenta que las elecciones no sirven a los intereses del pueblo. Por ejemplo, Ballesteros (del falso P”C”) a quienes los estudiantes le encontraron un documento-manual donde el falso PC le ordenaba bajar la toma de la USACH, hoy se presenta a Alcalde por Estación Central.
Las demandas por el derecho a una educación gratuita, democrática y al servicio del pueblo se conquistan luchando contra los planes imperialistas en educación y contra el oportunismo.  

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