Nuevo récord histórico alcanza la inversión extranjera directa para este último periodo informaba en la edición del 21 de noviembre el Diario Financiero, vocero de la facción compradora de la gran burguesía; esta inversión ascendió a los US$ 17.758 millones aumentando en un 62,7% respecto del mismo periodo del año pasado, además, cerca del 50% de estos capitales son por reinversión de utilidades.
La inversión extranjera directa no es otra cosa que la brutal penetración de capitales imperialistas con el claro propósito de saquear al país anfitrión; que el 50% de estos capitales sean reinversión lo único que añade al festín es que en gran parte estos capitales se dan vuelta con lo que roban aquí mismo.
¿Frente a esta indignante situación que opina Longueira, Ministro de Economía? éste importante miembro del partido fascista UDI sostuvo que Chile era “un ejemplo en la región” añadiendo que en tiempos de inestabilidad económica internacional somos “un excelente lugar para invertir”. En efecto, somos un excelente país para saquear, oprimir y explotar.
Sin embargo no figura en las cifras entregadas por el proyanqui Longueira la forma en que acumula riqueza la inversión extranjera directa. En primer lugar, pueden saquear el país porque lo han convertido en una semicolonia, es decir formalmente independiente pero bajo una ferrea dominación política, económica, militar y cultural por parte del imperialismo principalmente del yanqui. Esto implica recursos naturales a precios ridículos, legislación laboral que facilita salarios de superexplotación y leyes que autorizan a retirar utilidades por medio de mecanismos que permiten a estos capitales imperialistas tributar prácticamente nada.
Forma parte de este saqueo la alianza que estos piratas modernos han establecido con grandes burgueses y grandes terratenientes chilenos, esto se manifiesta en jugosos negocios en los que actúan asociados. Como ejemplo de esto último sido el aumento de las utilidades de las Isapres (acumularon 55.352 millones de pesos, 36.1% más que el año anterior). Esta última situación es tan escandalosa que hasta un propio representante de la gran burguesía en el gerenciamiento del viejo estado, el ministro Jaime Mañalich, tuvo que reconocer que “aquí hay algo que estructuralmente no está funcionando bien”. Lo estructural, no es otra cosa que somos una semicolonia yanqui en la cual se desenvuelve capitalismo burocrático y semifeudalidad.
La que describíamos más arriba son justamente algunas de las características del capitalismo burocrático, alta concentración de la propiedad, gran centralización de capitales, y que provocan mercados altamente monopolizados, 
En lo político, el capitalismo burocrático requiere alternar ya sea un sistema político basado en un gobierno fascista como el de la junta militar o bien cuando éste tipo de gobierno se agota, un sistema político demorepresentativo, por esto último entendemos, por ejemplo, un parlamento lleno de ratas que hacen lobby para la gran burguesía tanto chilena como extranjera – tal como ocurrió en el caso de la ley de pesca-, bufetes de abogados que trabajan tanto para el gerenciamiento del viejo estado en cargos públicos o bien en directorios de empresas monopolistas; entre otras innumerables mecanismos que en su conjunto permiten la obtención sistemática de beneficios de carácter extraeconómico, es decir una acumulación económica que no se puede basar únicamente en el mercado y requiere de la opresión política sobre la clase y el pueblo, para poder arrancarle sus riquezas.
El capitalismo burocrático además de basarse en los capitales monopolistas requiere como firmes aliados a los grandes terratenientes logrando con ello que su cacareado crecimiento económico no sea otra cosa que un freno al verdadero desarrollo general del país. Son capitales que defienden su existencia con una dictadura conjunta de todas las clases opresoras, es decir, el viejo Estado y su columna vertebral, las fuerzas armadas genocidas. Todo el aparato represivo en su conjunto, defienden a sangre y fuego la existencia de relaciones de propiedad monopolistas de carácter comprador y feudal, las defienden de las clases oprimidas y explotadas que en justificada rebelión están permanentemente combatiéndolos y resisitiéndolos en medio de las distintas fases de la lucha de clases.
Ante esta situación el pueblo tiene como tarea inmediata la defensa de sus conquistas y luchar por otras nuevas. Por ejemplo, frente al escándalo de las Isapres oponer la lucha por la salud digna y con amplia cobertura; ante el oportunismo y el revisionismo (vallejos, autónomos, anarco-constitucionalistas, Titelmanes, y otros) que hoy encabezan a nivel nacional el movimiento estudiantil y la corrupción de la comisión de acreditación oponer la unidad de los estudiantes para luchar por efectiva autonomía, gratuidad y cogobierno, y exigir una educación nacional, democrática, científica y efectivamente al servicio del pueblo.
En particular, el proletariado debe resistir el plan hambreador que el gerenciamiento de Piñera-FMI tiene listo para cuando se descargue aún más la crisis internacional. Debe luchar por ponerse a la cabeza de los explotados y oprimidos desembarazándose de las dirigencias oportunistas (los Martínez, los cuevas, las figueroas, etc.) que hoy cabalgan sobre él.
Foto: Protestas en Freirina
Pero entre los que se rebelan deben ser los jóvenes populares, los jóvenes revolucionarios los llamados a volcarse a las masas para explicarles que sólo conquistando el poder político el pueblo podrá asegurar de forma definitiva el resultado de sus múltiples luchas. Son innumerables los hechos que demuestran que el estado de ánimo de los jóvenes no ha decaído. El capitalismo burocrático madura las condiciones para la revolución, son esas condiciones las que debemos conocer y la única forma de conocerlas es en la práctica revolucionaria y sin las masas no hay práctica revolucionaria como sin teoría revolucionaria tampoco.

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