A pesar de la represión: La lucha por la tierra continúa
Como ya es de público conocimiento, en este último tiempo la prensa burguesa nos ha “informado” de “extraños” hechos ocurridos en el sur del país, específicamente en la región del Biobío y la región de la Araucanía. Estos hechos comienzan con incendios intencionales en dos escuelas rurales interculturales  en la provincia de Arauco (Biobío) y luego en una tercera hace pocos días en Tirúa. Dentro de este mismo periodo se encontró el cuerpo de Rodrigo Melinao, campesino mapuche y luchador asesinado en el campo. El último hecho fue la golpiza de parte de un terrateniente de la zona a un campesino mapuche quien quedó en estado grave en el hospital.
Estos hechos que según la prensa burguesa son extraños, pero para nosotros están más que claros, la policía y los terratenientes están llevando a cabo una guerra más sucia de la que ya venían llevando hace algunos años, se enfocaron en golpear y asesinar campesinos mapuche por la espalda, y en incendiar escuelas rurales interculturales donde estudian los hijos de las comunidades. Esta última acción además les sirve para confundir a la opinión pública actuando en forma de atentados y al mismo tiempo desplazar geográficamente a las familias y comunidades de campesinos mapuche con el fin de alejarlos de las tierras.
Estos hechos no son más que una prueba clara que la lucha de clases existe y se desarrolla con mucha fuerza en el campo del sur de Chile. Por una parte los campesinos mapuche y no mapuche luchan de frente por la tierra, con las fuerzas que tienen a su alcance, como una reivindicación completamente material, y por otro lado el viejo Estado burgués terrateniente, reprime las manifestaciones algunas veces abiertamente y otras veces de forma solapada, en alianza con los latifundista para ejecutar su violenta  e injusta represión, como lo que ha ocurrido estos últimos días en el sur. El viejo Estado chileno en alianza directa con los latifundistas se encuentran ejecutando acciones fuera del amparo de sus propias leyes burguesas, es decir ilegales para ellos mismos. El asesinato de Rodrigo Melinao, luego la golpiza a Daniel Alveal Levicura, y finalmente los incendios de escuelas rurales donde asisten niños principalmente de familias campesinas mapuche.
Con todo lo anterior debemos analizar la situación que está ocurriendo en el sur del país, y asumir que nos encontramos en una nueva etapa en Chile, en donde la reacción está realizando su trabajo en contra del pueblo, en contra de las masas oprimidas,  las clases opresoras no solo nos atacan y nos oprimen a través de la explotación y el capitalismo burocrático, sino que ahora directamente están atacando y asesinando a luchadores de la clase oprimida, dando inicio a su arremetida. Es partiendo de este punto que es necesario que nos armemos con la ideología del proletariado para luchar contra el viejo Estado y sus formas de represión, hoy es la hora de luchar, hoy más que nunca, se nos presenta la oportunidad histórica de cambiar el país, y en ningún caso la respuesta son las elecciones. El viejo Estado utiliza la violencia reaccionaria y nosotros debemos utilizar la violencia revolucionaria organizada en pos de la revolución.
Las elecciones se muestran como un camino que pueden hacer algún cambio, pero esto no es así, en un país atrasado con un capitalismo burocrático, las elecciones ni siquiera sirven como una forma de propaganda, las condiciones que planteaba Lenin en la Duma eran muy diferentes a las condiciones del Chile de hoy, en Rusia se tenía la posibilidad y la necesidad de participar en el parlamento, por el régimen monárquico del zar, es decir se establecía la posibilidad de un poder democrático a pesar de la monarquía y que generaba adherencia de las masas como forma de contrarrestar este poder, a diferencia de lo que ocurre en chile, con un parlamento y una democracia muy deslegitimada. Aplicar eso mecánicamente sin un análisis del contexto es un dogmatismo. Y las situaciones que se han venido desarrollando en el sur nos muestran que no existe una democracia consolidada, es más bien un país semifeudal y semicolonial. Si el viejo Estado y los latifundistas ocupan la violencia “legal” desde las fuerzas policiales y la violencia ilegal desde otros organismos, nosotros no podemos responderles con un voto, ya que la estructura del viejo estado se mantendría igual, ni el candidato que se dice más “progresista” nos representa. Para construir el nuevo Estado de nueva democracia de las clases oprimidas, es necesario primero destruir el viejo Estado burgués terrateniente, y eso solo se puede realizar con la revolución.

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