Agosto de 2013. Durante las últimas semanas los estudiantes del colegio Albert Einstein han iniciado un proceso de movilización, el primero desenvuelto en dicho establecimiento. Las demandas, aunque básicas, son muy sentidas por los estudiantes: un casino digno, camarines y baños en buenas condiciones, a lo que suman la conformación de un centro de alumnos autónomo, es decir, no elegido ni encabezado por dirección.  El colegio AE es particular subvencionado y como tal funciona como un verdadero negocio. La dirección del establecimiento ejerce con pleno poder, eligiendo a su antojo, aparte del centro de alumnos, al centro de padres y a los representantes de los profesores.  No obstante, y a pesar del autoritarismo de dirección, los estudiantes han dicho ¡¡Basta!!

A instancias del FERP (zonal norte), los estudiantes durante días realizaron reuniones durante su hora de almuerzo, momento en el cuál precisaron sus demandas y el modo de alcanzarlas. Deciden redactar un pliego de demandas que luego es respaldado con la firma de casi todos los compañeros: 180 estudiantes de 7mo a 4to medio.  El día viernes 23 de agosto, un grupo de representantes le entrega el pliego a dirección, fijando como plazo para una respuesta el día miércoles 28.  Tras la entrega del pliego de demandas, un grupo de estudiantes, de 7mo y 8vo inclusive, se reúne en asamblea en las cercanías del colegio. Se discuten contenidos y métodos y se culmina con un ¡¡Viva los estudiantes movilizados del colegio AE!!

El día miércoles 28 no hubo respuesta.  Sin embargo, lo que dirección no sabía era que los estudiantes no estaban jugando y que estaban dispuestos a luchar. El mismo día miércoles, al no evidenciar signos de respuesta, se organizó una acción de protesta para el día siguiente. Ya el día jueves 29, tras el primer recreo de la mañana, todos los estudiantes, sin excepción, se formaron en el patio.  La directora, que se encontraba en reunión con los profesores, al salir de la sala de estos, se encontró de frente con la formación.  Los estudiantes, por su parte, habían desplegado lienzos en el segundo piso que decían ¡¡Se acabó el plazo!! y ¡¡La rebelión se justifica!! La directora, evidentemente turbada, se pone al frente de la formación, momento en el cuál un compañero sale adelante y decididamente afirma: “le entregamos una carta y no la respondió, lo que estamos haciendo es porque queremos una respuesta ahora”.

La directora solicita que salga adelante un representante por curso para iniciar conversaciones en su oficina.  Tras ello ordena que los cursos vuelvan a su sala.   No obstante, los estudiantes estaban resueltos y lejos de pensar en retornar a su sala, uno a uno, los 180, comienzan a sentarse en el patio. Desautorizada y aturdida la directora le  pide a los representantes que la acompañen a su oficina. En el intertanto, los estudiantes conversan animadamente entre ellos, mientras otro compañero realizaba propaganda política de boca a oreja.  Elaboran y pegan pancartas con consignas alusivas, toman fotos y graban lo que ocurría en aquél instante, para muchos su primera movilización, su primera lucha organizada.

Finalizada la reunión, la directora se pone nuevamente al frente de la formación y señala que se ha llegado a un acuerdo con los representantes.  Esta vez solicita a los cursos que vuelvan a su sala, pero los estudiantes desconfían y esperan alguna señal. Un compañero, presente en la reunión, asiente con un gesto, tras lo cuál retornan a las salas a la espera de que acudan los representantes y dirección a exponer los términos del acuerdo. Aunque el problema de los camarines quedaba pendiente, se señaló curso por curso que se ampliaría el casino, que se acondicionaría los baños y que se llevaría a cabo una elección, con voto universal y secreto, de centro de alumnos, tal como se había demandado. Al cierre de esta edición los alumnos siguen movilizados para que se cumplan sus demandas.


 









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