Tras cinco años de trabajo nos reafirmamos:

¡VIVA LA CLASE OBRERA!

¡VIVAN LA MASAS QUE LUCHAN!

El surgimiento de la clase obrera en Chile representa a las más nuevas y avanzadas fuerzas productivas. La clase obrera es la más progresista, pues nació luchando contra los explotadores, ha librado heroicas batallas desde la Huelga General en 1890, logrando organizarse masiva y políticamente de la mano de su Jefe reconocido e indiscutido, Luis Emilio Recabarren.

Para apreciar la vigente posición luchadora de la clase obrera, basta ver la fuerza, solidaridad y bravura que despliega en las huelgas, marchas y enfrentamientos con la policía durante los últimos años. ¿En qué radica su fuerza? en que están concentrados en cada unidad productiva, no poseen los medios de producción sólo pueden vender su fuerza de trabajo y en que desempeñan un papel fundamental en la producción nacional.

Tomando algunas cifras oficiales entregadas por la patronal SOFOFA y sólo considerando la industria manufacturera, minería y construcción, tenemos que estas tres ramas aportan el 30% al Producto Interno Bruto del país, entendiéndolo como un indicador de la riqueza producida en un año. Y claro, no debemos olvidar nunca que a cualquier lugar donde pongamos nuestros ojos, siempre estarán presentes las manos y el trabajo de la clase obrera.

En Chile, el proletariado está empleado principalmente en las minas, transporte (marítimo, aéreo y terrestre), celulosa, maderas e imprentas, alimentación, textiles y calzados, la agricultura, industria metalúrgica, metalmecánica y la construcción.

La clase obrera es la última clase de la historia, la única consecuente y verdaderamente revolucionaria, pues carece de propiedad y no tiene nada más que perder que sus cadenas, guiando al resto del pueblo a la emancipación. Está llamada a cumplir su papel histórico de abolir la propiedad privada sobre los medios de producción y construir una nueva sociedad sin clases, dirigiendo la violencia revolucionaria de las masas populares.

Este 1° de Mayo, en el que conmemoramos la lucha obrera como clase internacional, saludamos a los corajudos hombres y mujeres que, pese a la miseria, el abuso, el accionar de los oportunistas y del gobierno servil a los intereses de latifundistas y grandes burgueses, sigue en pie de lucha, enarbolando su bandera, que cae, se enloda, pero es retomada incesantemente, una y otra vez, que palpita en cada reu­nión, asamblea, huelga y corte de calle.

Asimismo, en este día saludamos la lucha del pueblo mapuche que resiste la feroz militarización de la Araucanía, el arrojo de la juventud combatiente, el ímpetu de la mujer popular y la naciente intelectualidad democrática y revolucionaria que se distingue de la que se postra a los pies de los opresores. Como cada vez se aprecia más, para las masas pobres del campo y la ciudad y para el pueblo mapuche, no se acabaron las formas fascistas del viejo Estado, con la falsa “transición a la democracia”.

Todos los hechos de la lucha de clases que hemos podido documentar en los cinco años de existencia de Periódico El Pueblo, corroboran el ascenso en la lucha de las masas, reafirmándonos en la necesidad y urgencia de las tareas democráticas. Tareas que buscan unir al conjunto del pueblo contra sus enemigos de clase: el imperialismo, la gran burguesía y los terratenientes. Tareas que buscan develar su carácter rancio y podrido, como por ejemplo lo es el tremendo show de mentiras montados en el funeral de Estado del ex presidente Patricio Aylwin, siniestro personaje vestido de santo que encarnó muy bien la ambición, las volteretas políticas y el más absoluto desprecio hacia el pueblo. Tareas de la prensa democrática, necesarias para unir las luchas, sacar lecciones, denunciar a los oportunistas, tomar posición por el pueblo y acompañarlo, como señalará Recabarren, en su sinuoso pero glorioso camino hacia su emancipación. Tareas a las que te invitamos a unirte para conquistar la liberación de nuestro pueblo.

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