Ayer, sábado 14 de mayo, Periódico El Pueblo se dirigió al corte de ruta en Calbuco (comuna de la Región de Los Lagos, ver mapa) para conversar con los trabajadores que ahí se encuentran luchando por el justo derecho de poder llevar el pan a sus casas.

Al llegar bajamos del bus las cajas con mercadería que juntamos con los estudiantes de Geografía de la Un400px-Comuna_de_Calbuco.svg.pngiversidad Católica. Nos dirigimos a la cocinería que tenía la barricada para entregar la mercadería que solidariamente los estudiantes reunieron. Ahí una de las mujeres del turno de la cocina nos dijo: “Gracias, pero saben qué, nosotros tenemos comida. Mejor llévenla abajo, a una sede donde se está recibiendo la mercadería”, “porque hay lugares donde no ha llegado nada y nosotros ya tenemos”.

Así, nos llevaron en un automóvil al centro de acopio, donde los sindicatos organizan la recolección de alimentos. En el camino, uno de los pescadores nos enfatiza que el desastre, “el envenenamiento del mar no es producto de la marea roja”. “Los pescadores siempre hemos convivido con la marea roja y donde hay marea roja no pescamos. Pero ahora está todo contaminado.” Luego agrega: “la marea roja nunca ha envenenado mariscos y ahora hasta los mariscos están envenenados”.

De vuelta, le preguntamos al chofer del auto ¿Usted canto lleva trabajando en el mar? A lo que nos responde con una mezcla de nostalgia y rabia “…toda la vida”, “toda mi familia ha trabajador en el mar… yo estuve trabajando en las salmoneras y ahora sólo queda el finiquito”. Nos cuenta que los trabajadores de las salmoneras fueron los primeros en quedar sin trabajo al ser despedidos cuando los salmones empezaron a morirse, pero que, sin embargo, las grandes salmoneras noruegas fueron indemnizadas por el Estado y se llevaron toda la plata. Lo que vino después ya es sabido por todos los trabajadores y las masas del sur de Chile, “las salmoneras vertieron 9 mil toneladas de salmones muertos al mar y después le lanzaron un químico para desintegrarlos. Fue esta mezcla letal y no la marea roja la que ha envenenado al mar.

De vuelta a la barricada conversamos con algunos de los trabajadores que ahí se encuentran para que nos contaran sobre la lucha que llevan.

Una de las mujeres encargadas de la cocinería nos relata que ella ha llorado todos los días, que su vida es el mar, trabajando como orillera en la recolección de mariscos. Para ella la playa no es solo es sustento, sino además el lugar donde se encuentra con sus compañeras orilleras, donde conversan, donde viven.

Para esta trabajadora, el envenenamiento del mar la ha dejado sin parte importante de su vida. Ella recolectaba mariscos que vendía a los profesores de sus hijos, ¿y ahora? -nos dice- ¿qué vamos a hacer ahora? Los niños tendrán que dejar de estudiar, porque usted sabe que para estudiar hay que tener plata.

El vocero de los trabajadores del corte de Calbuco nos contó que llevan doce días en esta lucha que comenzó con los pescadores y que ahora ha sumado a mariscadores, a los buzos, a las mujeres orilleras y comerciantes. Doce días donde la organización y la convicción de que llevan una lucha justa ha sido fundamental.

El corte funciona con un sistema de turnos, donde los trabajadores están junto a sus familias. Aquí los trabajadores deben ser bastante estrictos con hacer cumplir el corte de calle. Muchas personas llegan al lugar argumentando una emergencia para poder pasar, vemos que, en uno y otro caso, sin hacer excepciones el encargado les dice: “no, está cortado, corte es corte y no puedo dejar pasar a nadie”. “Más tarde se abrirá para que pasen, pero ahora hay que esperar”.

El vocero nos explica que sólo pueden pasar quienes tienen una emergencia, como el servicio de basura, las ambulancias y las personas que van a dializarse, que el corte es una forma para hacer visible en conflicto, pero que no es contra la gente de Puerto Montt.

De la gente que debe esperar o pasar a pie hacia el otro lado, a unos 100 metros, donde está el corte de vuelta, nadie reclama ni se opone a la lucha de los trabajadores del mar y sus familias. Nosotros les decimos, aunque ya lo sepan, que nos sólo tienen el apoyo de las masas de Puerto Montt, sino que el apoyo de todo Chile, que su lucha es la lucha de todos los trabajadores.

Respecto al envenenamiento del mar nos dicen que, de los 20 químicos prohibidos a nivel mundial en las industrias salmoneras, en Chile se utilizan 14 de ellos. Es decir, Chile es un país donde los gobiernos han permitido que los capitales extranjeros hagan y deshagan.

A continuación, les preguntamos por el bono que el gobierno ofrece y nos dicen que ese bono, que primero es de 300 mil y después de 150 mil lo rechazaron, porque no resuelve nada ¿quién vive con 150 mil pesos? Es la respuesta más contundente que se escucha una y otra vez. Ellos saben que esta lucha es para largo, que el mar durante mucho tiempo seguirá envenenado, quienes han tomado muestras del mar así lo han concluido. Ahora el dirigente, ratifica lo que otro pescador nos dijo antes “¡esto no es marea roja!”, agregando que la marea roja nunca ha matado lobos marinos ni mariscos.

Nos dicen que del gobierno no ha ido nadie, no ha aparecido la CUT ni la presidenta que anda paseando en Europa, sólo el día de hoy se encuentra el Ministro en la zona reunido con los dirigentes. Pero si no se llega a un acuerdo sobre las demandas más importantes de los trabajadores del mar la lucha va a continuar.

Su demanda son que el gobierno se haga cargo y elimine de una vez por toda la Ley Longueira, que las capacitaciones sean pagadas, que sean remuneradas y no queden ahí olvidados, porque del mar ya no se pueden sacar productos.

Finalmente, le pedimos unas palabras para los trabajadores de Chile, el dirigente nos responde: Les decimos a los trabajadores que se unan a la lucha que se está llevando a cabo, que mientras más gente se una será mejor y que el Estado escuche de una vez por todas lo que le estamos pidiendo.

La dignidad de los trabajadores y las mentiras del gobierno

Los trabajadores del mar rechazaron el bono porque es una burla. Pero el gobierno de Bachelet en su tozudez y corrupción lo entregó a personas que no trabajan en el mar y que ya lo han cobrado.

Respecto a la supuesta ayuda, el gobierno sólo ha desembarcado fuerzas especiales en Chiloé y las 400 cajas con mercadería enviadas a Maullín tenían porotos con larvas. Una burla de Bachelet y su camarilla contra todos los trabajadores y sus familias, que ven como el hambre se ve cada vez más amenazador.

Por si fuera poco, las empresas monopólicas buscan sacar ganancia de la desgracia. Hace unos días las bencineras, cerraron, teniendo bencina, para amedrentar con el fantasma del desabastecimiento, al que se han sumado los supermercados que tienen las estanterías vacías en circunstancias que las bodegas llenas.

Por su parte, la prensa burguesa-terrateniente, propiedad de Edwards que en Puerto Montt edita El Llanquihue, trata el conflicto bajo el título “Marea Roja”, respaldando a las grandes salmoneras, al gobierno y a sus mentiras.

El gobierno mantiene al ministro Luis Felipe Céspedes, que ha sido rechazado por los trabajadores, porque en realidad no resuelve nada, que tiene como única preocupación desbloquear las vías y el acceso a Chiloé. Y los trabajadores lo que quieren es que se cumplan sus demandas por el derecho al trabajo, porque el mar sea realmente sea de quien lo trabaja.

DEJA UNA RESPUESTA

¡Por favor deja tu comentario!
Ingreta tu nombre aquí por favor