En Chile el gobierno niega el derecho a vivienda digna, entregando la administración de los planos reguladores a la especulación de los bancos y los grandes monopolios de la construcción; niega el derecho a salud, engrosando la alta tasa de personas que se atienden como “indigentes” a quienes los trata como basura; niega el derecho a educación diciendo que no hay plata, que el precio del cobre ha bajado; niega el derecho a transporte, haciéndonos viajar en buses viejos en malas condiciones y sobrepoblados; niega el derecho al trabajo, manteniendo una alta tasa de cesantes y trabajos en pésimas condiciones; nos niega incluso poder llevar el pan a nuestras casas, con salarios y jubilaciones miserables, que se esfuman en los 5 primeros días del mes.

Es por todo esto que resulta indignante, que después de la verdadera caravana de funcionarios del viejo Estado que han desfilado junto a sus familias, por hechos de corrupción, haya salido Myriam Olate, esposa del presidente del presidente de la Cámara de Diputados, Osvaldo Andrade (PS), declarando que su pensión que de $5.214.799 mensuales es “lo que le tocó”.

Sólo para tener una idea, un trabajador que quisiera acceder, mediante el sistema de AFP´s a la misma jubilación que la corrupta Olate, tendría que imponer 2.500.000 mensualmente, durante 40 años.

Esta es sólo una muestra más de cómo nuestro país está siendo saqueado a manos llenas por el imperialismo principalmente yanqui y cómo los gobiernos actúan como gerentes, administrando el saqueo y de paso se dan licencia para que sus funcionarios se embolsen, en pocos años, parte de las riquezas que son sacadas del bolsillo de todos los chilenos.

Chile es un país rico en recursos y en fuerza de trabajo. Por lo tanto, cada familia, cada trabajador debiera poder vivir tranquilo, vivir de su trabajo. Pero no ocurre así, porque sobre el pueblo pesa esta lacra de chupasangres y sinvergüenzas que vive del robo y la corrupción.

Hoy en todo el país se vive un nuevo repunte de las luchas populares. Los partidos electoreros buscan infiltrarse en estas justas luchas y sacar beneficio propio. Ya muchos son los casos donde las justas demandas de las masas, cuando pasan a manos de funcionarios del viejo Estado o a militantes del gobierno o la oposición, mueren archivadas. Es necesario que, en cada uno de estos frentes, las organizaciones de masas expulsen a los partidos corruptos y rechacen abiertamente las elecciones.

(R)

 

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