Editorial de la edición n° 51 -septiembre de 2016-.

En lo que va del 2016, las movilizaciones de las masas han demostrado que en Chile los dos conglomerados (Nueva Mayoría y Chile Vamos) actúan como un Partido Único. No hay ninguna demanda popular que no encuentre a estos dos compinches tomados de las manos para defender las leyes más pinochetistas.

En materia laboral, el Partido Único Nueva Mayoría/Chile Vamos implementó la nueva Reforma Laboral que atenta contra los derechos de los trabajadores, hasta al punto de obligarlos a trabajar cuando están en huelga. Lo que facilitó esta medida fue contar con el beneplácito de la dirigencia de la CUT, que hasta el momento se ha mantenido en el más absoluto silencio y sólo ha hablado para decir que en materia laboral, “Bachelet ha hecho avances”.

En el territorio mapuche, el Partido Único ha salido en defensa resuelta de los intereses de grandes terratenientes y combate a los mapuche, auténticos dueños de las tierras. En el sur de Chile, el viejo Estado ha traspasado millonadas para comprar tanques, drones, armas, etc., así como también para detener, hacer montajes, secuestrar y botar las casas de los comuneros con retroexcavadoras. Mientras Chile Vamos dice que los comuneros mapuches son terroristas, desde la Nueva Mayoría los tratan como delincuentes. De esta forma se coluden para criminalizar la justa lucha por la tierra y defender la propiedad terrateniente.

En educación, después de las promesas de gratuidad con las que la Nueva Mayoría traficó para ganar la elección, la misma ministra de educación ha dicho que no se puede conceder, que no hay dinero, etc. Coinciden en los hechos con Chile Vamos al ponerse contra los estudiantes. Revolución Democrática (que de revolucionarios y democráticos no tienen nada) posó aparentemente al margen de este Partido Único, pero pronto acomodaron a G. Jackson y los suyos en el mismísimo Ministerio de Educación, desde donde reprimieron a los estudiantes como en el 2011. Además, se gestó un nuevo golpe al profesorado y a los estudiantes, al proponer la reducción de la asignatura de Filosofía en tercero y cuarto medio.

Respecto a las AFP, el Partido Único concuerda que estas no deben cambiar en nada. Ha sido el mismo creador de las AFP en Chile, José Piñera, quien ha dicho que Bachelet no ha borrado una coma del sistema AFP y ha sido ella misma quien, por cadena nacional, ha ratificado que las AFP se mantendrán.

Es así como en Chile queda cada vez más clara la contradicción entre el pueblo y quienes se coluden para administrar el viejo Estado. Y en esta contradicción es el pueblo el que tiene la razón y una brillante perspectiva, mientras que las clases opresoras que gobiernan sólo representan podredumbre, lo que se debe enterrar para siempre.

Este 24 de agosto se dio inicio a las campañas del circo electoral en medio de una de las mayores crisis de las instituciones políticas del viejo Estado y su tropa de sinvergüenzas. Crisis que ha aumentado al salir a la luz que Chile Vamos y la Nueva Mayoría defienden un programa pinochetista, lo que se explica porque sus campañas son financiadas justamente por pinochetistas. Las boletas falsas demuestran cómo unos y otros iban a pedirle dinero a Ponce Lerou (yerno de Pinochet), situación en la que al falso progresista MEO le enrostraron “ir a pedirle dinero al asesino de su padre para financiar su campaña”.

Frente a esta crisis de la política burocrática y electorera, surgen los oportunistas que quieren aprovechar la movilización de las masas para levantar sus candidaturas, tal como en el 2011 lo hicieron C. Vallejo, G. Jackson, G. Boric, I. Fuentes, entre otros. Pero tal como ellos, los nuevos “independientes” no servirán al pueblo y a sus luchas, sino que al contrario, servirán al viejo y podrido Estado. Estos “independientes” buscan hacer creer que votar es una forma de lucha y con campañas electorales intentarán desmovilizar al pueblo. Así y aunque los electoreros hablen en contra de la Nueva Mayoría y Chile Vamos, en realidad le sirven como fuerza auxiliar, dando oxígeno a este cadáver insepulto que es el viejo Estado. A cambio de ello recibirán sus migajas.

Particularmente en Chile tenemos experiencias de sobra para demostrar que con las elecciones nada logra el pueblo, que las elecciones sólo le sirven a los ricos y a sus lacayos. Si no, ¿por qué la prensa que nunca muestra ninguna movilización ni la verdad y oculta los crímenes de Estado, es la misma que insiste tanto en ir a votar? ¿Por qué los locales de votación son tomados días antes por los militares? ¿Por qué durante las elecciones “tan democráticas” se prohíbe por ley que las personas se reúnan?

En distintos puntos del país, las masas dan muestra de que quieren organizarse y lo hacen de manera realmente democrática: en centros culturales, clubes deportivos, grupos musicales, marchas, etc. Y ya en ese nivel, aun pequeño de organización, Carabineros les controla la identidad, mientras la Municipalidad y las ONG’s le ofrecen un proyecto a cambio de una personalidad jurídica, buscando que su accionar siempre sea dentro de la legalidad. La legalidad de ricos. Es decir, aun a ese pequeño nivel de organización, el Estado ya nos asfixia.

Por lo tanto, es necesario aumentar el nivel de organización para elevar los niveles de lucha. Para organizarnos no necesitamos pedirle permiso a nadie e incluso en los pequeños niveles, ya debemos considerar que el viejo Estado y los oportunistas que le sirven son enemigos del pueblo. Solamente de esta forma avanzaremos, porque confiar en las elecciones es seguir confiando en los mismos que nos han engañado y se han reído de nosotros durante décadas.

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