Los vecinos de la Villa El Sol se encuentran en plena batalla contra la construcción del oleoducto que pretende levantar la empresa SONACOL (Sociedad Nacional de Oleoductos), trazado que va desde Camino a Melipilla hasta el aeropuerto Arturo Merino Benítez (Aeropuerto Pudahuel). SONACOL es una empresa monopólica donde confluyen grandes burgueses burocráticos (como la empresa estatal ENAP) y grandes burgueses compradores (COPEC, Petrobras, Enex y Abastible), cuyo principal accionista es la firma COPEC del grupo Angelini.

Periódico el Pueblo entrevistó a Sandra Uribe Flores, activa participante del movimiento “No al Oleoducto”, quien denunció la colusión que existe entre el municipio (alcaldesa Cathy  Barriga de la UDI) y la empresa SONACOL.

sandra uribe

Los vecinos de la Villa El Sol, en la comuna de Maipú, se encuentran luchando en contra de la empresa Sonacol S.A, la que pretende construir un oleoducto de larga extensión por debajo de la Villa. Este oleoducto, según nos contó Sandra, empieza en Camino a Melipilla, sigue por El Abrazo, recorre Parque Tres Poniente, luego por unos pasajes, calle Galaxia, Rinconada, pasando por toda la orilla de sus villas.

Los vecinos se oponen a este oleoducto porque no representa ningún beneficio para ellos, sino todo lo contrario, va a perjudicar su calidad de vida, tanto por la construcción como por los riesgos asociados a la posterior etapa de operación. Esto, porque los terrenos de Villa El Sol  antiguamente eran terrenos agrícolas con canales de regadío, blandos, y que hoy día incluso han presentado problemas en algunas casas en las que se ha abierto un socavón, situación que también aprovechan de denunciar.

En cambio el único beneficiado con esta construcción sería la empresa que se adjudicó el millonario proyecto, SONACOL. Es decir, a los únicos que beneficia es a los grandes magnates del país, los grandes burgueses que controlan practicamente todas las áreas de la economía nacional.

Además, el oleoducto también va a beneficiar a GASCO, empresa que abastece de combustible a los aviones del aeropuerto, que reducirá enormemente sus costos de transporte, como señala Sandra: Sandra nos dice “El oleoducto llevaría combustible de avión desde Camino a Melipilla donde está GASCO, hasta el aeropuerto Pudahuel. Entonces lo único que quieren es abaratar costos para no trasladar el combustible en camiones como lo hacen ahora. Pero perfectamente podrían mejorar su tecnología y tener camiones mejor equipados, ocupar la autopista, etc. Pero ellos quieren abaratar costos, perjudicándonos a nosotros. Además, el oleoducto afectará el ecosistema. Nosotros donde estamos nos agarraría toda la orilla de la autopista, perdiendo una plaza que tiene la Villa donde actualmente juegan los niños… ¡y sin ninguna medida de mitigación!”.

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El nefasto papel del Municipio

Mientras tanto, en lugar de defender a los vecinos, el municipio defiende a estos grandes empresarios monopólicos. Para empezar, Sandra nos cuenta que el proyecto se aprobó por el municipio “el día 29 de diciembre, cuando la gente andaba pendiente de las fiestas, justo antes del año nuevo. (…) La alcaldesa cuando salió electa empapeló las casas con propaganda, ¿y por qué no hicieron lo mismo para que la gente diga en masa “no al oleoducto”? ¡Porque la gente podría incluso dar su opinión por internet! Pero nosotros andamos informado con papel, con fichas, casa por casa para que la gente firme en contra.

Para nosotros es un gobierno empresarial, de la UDI y creemos que nos pueden cagar, igual como nos cagaron con la Curtiembre acá en Maipú, en el gobierno pasado, cuando acá estaba Cristian Víitori y en ese entonces la actual alcaldesa era CORE. Ella debió haber sabido y nadie nos avisó a nosotros los vecinos.

Ahí firmó Claudio Orrego el proyecto de la Curtiembre y va a comenzar a funcionar ahora en Septiembre acá en Maipú”, nos señala Sandra, refiriéndose a la Curtiembre (Empresa de Curtidos Bas) que se trasladó desde la comuna de San Joaquín a Maipú, en donde los gases tóxicos y malos olores afectarán a todos los vecinos a partir de septiembre de este año.

La lucha recién comienza

Los vecinos saben que, a pesar de que consigan firmas para rechazar formalmente el oleoducto, la ley está hecha a medida de los grandes empresarios, dueños de SONACOL, o sea la gran burguesía de nuestro país. Y, además, el municipio sirve abiertamente esos mismos intereses. Por eso, ellos están dispuestos a seguir la pelea, amarrarse y protestar lo que sea necesario, porque no tienen por qué aceptar que se intervengan sus barrios en beneficio de los que hoy día se hacen ricos a costa del trabajo de todos nosotros.

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