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Nota del editor: Los inmigrantes son parte del pueblo de otras nacionalidades, y dejan todo con el anhelo de un futuro mejor para sí y sus familias. Creemos que el deber de toda persona democrática es ponerse en su posición y apoyarlos. Los inmigrantes en su inmensa mayoría son un aporte al desarrollo económico, social y cultural de nuestra sociedad. Aunque los medios de desinformación monopólicos los estigmatizan como delincuentes, en realidad la inmensa mayoría de ellos son trabajadores y viven en condiciones aún más miserables que los trabajadores chilenos. Por ello, el racismo, que marca las diferencias raciales de los pueblos, sólo le sirve al opresor para dividir, sean del país que sean.   

Desde la Coordinadora Nacional de Inmigrantes Chile se está difundiendo la noticia sobre la situación de Julia Sthefani Otañez Núñez, inmigrante de República Dominicana de 27 años, a quien le han sido negados sus derechos y su integridad a través de amenazas de deportación ilegítima, pese a su calidad de embarazada.

Julia Otañez habita y trabaja oficialmente en Punta Arenas, pero tras haber sido decretada su expulsión por ingreso irregular a Chile, tuvo que ser trasladada a Santiago por mano de la PDI y su pasaporte fue retenido. Es por esta situación que Julia no ha podido llevar una vida digna, ya que no puede ser admitida laboralmente ni tampoco llevar a cabo los controles médicos necesarios para su embarazo. La retención ilegal de su pasaporte también le impide ejercer su derecho a la apelación frente a un tribunal, lo que significa un abuso a todas luces por parte del Viejo Estado.

Antya Reyes de la Coordinadora Nacional de Inmigrantes Chile sostiene: “Si en Chile la deportación es ilegal, ¿Cómo es que porque esta persona no haya podido presentar su carta de apelación la estén deportando en estos momentos? ¡La señora está embarazada! La PDI está violentando sus derechos. La tienen ya más de 24 horas en el pabellón nº 11”

 Para los inmigrantes de Chile ha sido muy difícil la búsqueda por una vida mejor y un trabajo digno para sobrevivir. Mientras los ricos se benefician de este esfuerzo por medio de la apropiación de los frutos del esfuerzo del pueblo, los pobres del país y del extranjero se ven obligados a recibir sueldos precarios, condiciones laborales paupérrimas, viviendas de mala calidad y educación y salud por endeudamiento. Las clases pobres no tienen nacionalidad, todos somos oprimidos de la misma forma y nos han explotado para el enriquecimiento de unos pocos.

Ver http://www.elciudadano.cl/justicia/decretan-expulsion-de-dominicana-embarazada-no-estoy-bien-no-tengo-donde-llegar/05/25/

 

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