Las huelgas de hambre, el frente a la represión policial y la entereza ante la destrucción de su entorno natural, son claras evidencias de que la resistencia mapuche no cesa y no tan solo allá en los campos del sur, sino también en los cimientos urbanos de pobladores capitalinos. Así sucede en el caso de Edison Kalfukeo, un joven mapuche que vocifera rimas con sólida crítica social al mejor compás del rap en los vagones del metro de Santiago.

El rapero destaca en sus letras las crueles discriminaciones raciales que los asedian desde que son niños, las injustas expropiaciones de tierras a favor del latifundio y el descarnado asalto del capitalismo en el país. Graves contradicciones para una sociedad que aspira a alcanzar un desarrollo real. Indudablemente son alarmantes.

Conversamos con él al finalizar su espectáculo, donde nos comenta ampliamente “yo he vivido todo eso, que te griten indio, negro, ándate de aquí…”, además toma tajantemente postura frente al sistema imperante en Chile, el cual desprecia por el desconcertante actuar que posee al alimentar la desigualdad que nos sumerge: “es así como continúa la impunidad ante la pobreza del pueblo, el capitalismo avanza cada vez más rápido (…) Canto para aclarar que criminalización por resistir, que le llaman terrorismo, no es así, eso es legítima defensa”.

Edison, nos demuestra que la música es versátil, pluralista e idónea para transmitir e informar acerca de los abusos que se cometen día a día sobre nosotros.

Hasta que se hundan todas éstas inequidades e infamias amparadas por el Estado cómplice y mismo opresor, no se zanjarán los problemas de causa común de nuestro pueblo. No importa cómo y dónde protestemos, pues ese hecho es lo que cuenta, de un alto y fuerte contenido al que se suma vigorosamente un pueblo en donde prolifera la indignación.

¡¡Por un territorio en libertad, combatir en el campo y la ciudad!!

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