Nota del editor: Publicamos una colaboración enviada por una profesora, que desea dar a conocer los sentimientos de una joven migrante que actualmente cursa octavo básico. El largo camino de integrar a los migrantes a nuestro pueblo y por cierto a sus luchas, incluye también que tengamos la capacidad de ponernos en los “pies” del otro.

En palabras de su profesora: “es un texto sobre lo que significa migrar. Es una belleza de texto y me encantaría que todos pudieran leerlo.”

Imagen de referencia.

Migrante                                Por: Ariana Lozada

“Esa videollamada cambió mi vida. Saludaba a todos con una alegría que solo puede explicarse desde el caos de sentimientos que se unen ¿Cómo dejar atrás todo?. Cuando me vieron, a través de la pantalla, la felicidad se notaba en sus rostros, esperaban con tantas ansias ese día y cuando llegó, quedaron sin habla, atónitos, era una despedida.

Las decisiones de vida son difíciles, las idas y vueltas, conocer y dejar ir, como el vuelo de un pájaro que recorre grandes distancias en invierno. Hay días en que el arrepentimiento me embarga y duele, sin embargo, sé que subí un escalón más en la visa y enfrenté el miedo a lo nuevo, a lo desconocido. Me arriesgué a vivir en otro país con la mirada fija en la meta.

La tierra donde mi sangre se ancla siempre está allí y muchos dicen que es allí donde mejor estás, sin embargo, ¿Quién dice que no puedo conocer y vivir en este nuevo mundo? Una tierra diferente donde las culturas se mezclan, los pasos de baile no son los mismos, la música suena a otro ritmo y la comida puede parecerte amarga, porque jamás la has probado. Vivimos en un mundo donde tenemos miedo de movernos donde tenemos miedo de lo distinto. Un mundo en donde importa más el orgullo que la salud, el dinero más que el amigo y la fama más que la felicidad.

Muchas veces los humanos buscan tanto encajar que solo nos asimilamos con los demás y perdemos nuestras particularidades. Somos un clon de la sociedad ciega que habita la tierra. Ser diferente es lo que es, es lo que nos hace humanos y no es bueno únicamente porque digan: ¡Él cambió!, sino porque encuentras la felicidad cuando no la buscas.

Un migrante es alguien diferente, alguien valiente que se atrevió a salir. Alguien que olvidó los prejuicios y se arriesgó. Alguien que dejó atrás todo sin saber si lo que viene es una vida, una aventura, una salida, una puerta con candado, una luz o la más temible de las oscuridades. La vida del migrante es trampolín con caída en picada, una pequeña ola o el más fuerte de los tsunamis. Unos con la esperanza de alguna vez volver, otros con el firme pensamiento de: Ayer fue ayer, hoy es hoy y mañana será mañana.

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