Madre haitiana muere:

Herida abierta en nombre de Joane Florvil

Joane Florvil, mujer de 28 años de nacionalidad haitiana falleció el pasado 30 de septiembre en el Hospital Clínico de la UC. ¿La causa?, según el informe que se dio en el instante fue una “falla multisistémica” lo que le provocó la muerte. Posteriormente, el testimonio de un médico chileno a cargo –también traductor-, hizo un cambio radical en los expedientes de la investigación, dado que señaló que la extranjera le confesó que “los golpes en la cabeza y la fiebre se los ocasionó la policía, no ella”.

Aunque comencemos retrocediendo a la matriz del caso. A ella, 30 días antes de morir, le arrebataron a su pequeña hija de tan sólo 2 meses, a razón de una presunta acusación de que la había abandonado. La policía desconocía, en primera instancia, que Joane había sido víctima del tramposo “cuento de tío”, a manos de un hombre que prometió conseguirles empleo –a ella y su pareja Wilfrid-, si les entregaban una alta cantidad de dinero, a lo que el escaso entendimiento del idioma dificultó la comunicación. Acto seguido, el tipo robó sus mochilas en las cuales portaban sus documentos, un elemento esencial para los inmigrantes.

Cuando se dirigen a realizar la denuncia a la comisaría, Carabineros no toma en cuenta el nivel del timo, por lo que Joane recurre al Municipio de Lo Prado (su comuna de residencia) a dejar constancia del asunto y recuperar sus certificados, donde encarga a su hija en coche con el guardia mientras va a solicitar ayuda a un trabajador haitiano del recinto, para que éste le transmita el mensaje. Esto demuestra realmente que esta madre no abandonó a su hija, sino que la dejó al cuidado de un vigilante por tan sólo un momento.

Luego de unos minutos quedó en vista de todos -incluidos los medios monopólicos de comunicación- como la “mujer que dejó botada a su bebé”. No obstante, nadie se preocupó por el motivo debido al cual ella llegó hasta allá, sin poder hablar español, ni mucho menos consideraron el sinvergüenza asalto que sufrió.

Se juzgó sin pruebas, fue detenida y encerrada sin examinar el suceso, mientras sufría el desgarrador arrebato de su hija, la que sería “resguardada” en el SENAME, la más cruda institución que supone ser protectora de los infantes, cuando realmente es una prisión semillera de maltratos a miles de niños populares.

Joane murió por la desesperación de no poder recibir el auxilio que necesitaba, la desolación y la falta de comprensión, ya que fue dañada por una estafa y el arrebato de su hija. Peor aún, fue víctima del viejo Estado y su manera arbitraria, destructora y desinteresada de legislar y practicar su justicia.

Ahora la pequeña regresó a brazos de su padre Wilfrid, luego de un durísimo proceso. La investigación continúa en desarrollo, no obstante, sea cual sea el resultado, no sanará la herida abierta de esta violencia hacia las mujeres e inmigrantes, la que se suma a la lista negra de tantos otros abusos hacia el pueblo.

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