*La imagen de portada corresponde a los delegados del Congreso de la FOCH realizado en Concepción (1919).

En diciembre de 1921, la Federación Obrera de Chile (FOCH) celebró su IV Convención nacional en Rancagua. A ella asistieron 102 consejos federales, que representaban a cerca de 80.000 proletarios del país. Allí la FOCH, guiada, transformada y fortalecida por el marxismo-leninismo de Luis Emilio Recabarren y otros revolucionarios, acordó afiliarse a la Internacional Sindical Roja (ISR) dirigida por la Internacional Comunista.

Luis Emilio Recabarren siempre estuvo en la búsqueda de las experiencias más avanzadas en cuanto a organización de la clase obrera. La Revolución Rusa le abrió un enorme camino que no dudó en hacerlo suyo y educar en sus principios al pueblo chileno. Por ello, comprendió que los antiguos métodos de organización quedaban atrás, estudiando y adoptando las cosas nuevas que el ejemplo de los bolcheviques rusos alumbraba.

Una de ellas fue dirigir la transformación de la antigua FOCH reformista y conciliadora en un organismo de masas de carácter proletario y combativo, tarea que venía cumpliéndose con más claridad desde 1919. De tal forma, en 1921 y a pasos de la fundación del Partido Comunista de Chile (PCCh) en 1922, la FOCH adhirió a la ISR.

La FOCH participó en el II Congreso de la ISR enviando a Recabarren, quien expuso un lúcido y detallado informe de la situación de la clase obrera en Chile, hecho que evidencia el grado de ligazón entre el PCCh, Recabarren, la FOCH y el movimiento proletario en general.

La incorporación a la ISR y la adhesión de la vanguardia obrera chilena a los 21 puntos que exigía la Internacional Comunista revelan el alto grado de comprensión y compromiso con la organización de la clase obrera en su más alto organismo político, el Partido Comunista. Se comprendía el camino a recorrer, sus tareas y el carácter internacionalista de la lucha. La adhesión se realiza en medio de una fuerte agudización de la lucha de clases, la que se concentra entre 1921 y 1924, donde los obreros agrupados en la FOCH defendieron el derecho a asociación, de huelga, de negociación colectiva y la libertad de prensa, en medio de una profunda crisis del Estado y su reestructuración plasmada en la Constitución de 1925.

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