Hace algunos meses dimos a conocer una denuncia sobre la precaria higiene que viven alumnos, apoderados, asistentes de la educación y profesores de la Escuela Miguel Huentelén, ubicada en la comuna de Collipulli (provincia de Malleco, región de la Araucanía). Todos ellos han tenido que desarrollar su labor educativa entre ratones, parásitos y bajo condiciones que se alejan de la normativa vigente.

En estos meses nos hemos dado cuenta que la situación no ha variado y hemos tomado contacto con dos alumnos de la escuela, quienes nos relataron la indignante situación vivida por ellos:

Necesitamos denunciar, necesitamos soluciones

Carlos y Damaris han roto su miedo. Su relato comienza con la necesidad de hacer una denuncia frente al hecho “de que hay niños que tienen parásitos por la falta de agua potable. La única agua que se tiene limpia es traída por un camión, (…) los pozos están lleno de excrementos que contaminan el agua”.  Los alumnos evidencian  que los responsables de esta situación son “el director y la municipalidad”, que nuevamente han dado la espalda a la comunidad educativa de la escuela.

Carlos y Damaris hacen un llamado urgente a “solucionar el problema del agua” y piden “que se denuncie en todas las redes sociales y periódicos la situación que están viviendo”.

Apoderados

Grisel, apoderada de la Escuela Miguel Huentelén, nos cuenta que solo “se han hecho exámenes, para detectar si los alumnos tienen parásitos, pero estos solo fueron una vez y en algunos casos han salido positivos y luego salen negativos”.  Esto tiene a los apoderados en una incertidumbre y agrega: “queremos hacer el análisis con médicos particulares, para que nos digan cuál es la verdad.Cuando vinieron del hospital nos dieron los remedios, era cómo dárselo a unos animalitos”, con indignación señala: “yo misma he sacado los parásitos del cuerpo de mi hija”. Finalmente nos explica: “han venido de cuatro ciudades: Victoria, Traiguen, Angol y Collipulli para hacer los análisis a los niños.Nos prometieron que se les iban a hacer exámenes a todos, pero algunos exámenes se han perdido”.

Los padres han tomado la decisión de hacer en forma particular los exámenes. La falta de información y prolijidad para informar han puesto en alerta a los padres y apoderados: han tenido que sufrir humillaciones en el servicio público, donde las han tratado de cochinas. Los apoderados tienen el registro de 122 niños positivos al momento de la toma, de una matrícula total de 315 (casi el 40%), pero después de la toma se han presentado más casos, por lo que puede que aumenten los alumnos positivos. Las autoridades han mencionado a los apoderados que esta contaminación cruzada se produce porque el pozo de agua que se utiliza para beber está a pocos metros del pozo de aguas servidas. A esto se suma la plaga de ratones que acecha los lugares que los niños ocupan para jugar, generando un nuevo riesgo de enfermedades.

Los padres y apoderados de la Escuela exigen a las autoridades que entreguen las condiciones necesarias para desenvolver las instancias educativas y de trabajo, de sus hijos y de la comunidad educativa en general.

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