*La foto de portada corresponde al papa Francisco entregando la comunión a Rafael Videla, militar y dictador argentino que gobernó entre 1976 y 1981.

Situación política actual

La lucha del pueblo se desenvuelve en nuevas condiciones políticas: mayor masividad, combatividad y mayor cantidad de convocatorias a movilizaciones. Desde la más pequeña huelga o concentración, las personas ya se ponen como tarea cortar la calle; para juntarse o hacer una marcha ya casi nadie pide autorización a la Municipalidad o a la Intendencia: simplemente se convoca y se hace; los compañeros que entregan propaganda lo hacen cada vez con mayor soltura y naturalidad, porque las ideas justas se van viendo más legitimadas entre las masas.

Hemos dicho también que de todas las luchas del pueblo, la lucha mapuche es la punta de lanza, lo más avanzado y donde se desenvuelve a niveles más altos.

Pero eso no es todo, el ejemplo mapuche ha actuado como avanzada de la lucha del pueblo chileno y ha jalonado a este último a avanzar más y a comprender que debemos golpear unidos, como un solo puño.

Por su parte, el viejo Estado burgués-terrateniente ya no puede ocultar su crisis general, que se extiende a sus partidos políticos y también a cada una de sus instituciones. Producto de lo anterior, cada tantos años, arman nuevas coaliciones o pactos electorales, donde el objetivo que persiguen es siempre el mismo: salvar al viejo Estado, evolucionar el capitalismo burocrático y frenar la lucha revolucionaria de las masas, hasta ahora sin un partido revolucionario que las dirija.

En el contexto de esta situación política se enmarca la venida del papa Francisco (Jorge Bergoglio), en el marco de darle oxígeno a las rancias instituciones y frenar la lucha del pueblo, fundamentalmente la lucha del pueblo mapuche, razón por la cual Bergoglio viajará directamente a Temuco.

Esta política de hacer evolucionar el capitalismo burocrático y frenar las luchas ha encontrado eco en el oportunismo de los paskines Punto Final y El Siglo, desde donde hace tiempo vienen presentando al papa como “anticapitalista” y “defensor de los pobres”.

El desfile de millones

La visita de Bergoglio a Chile, según El Mercurio, tiene un costo de 4 mil millones de pesos (por tres días). Sin dudas que es un valor excesivo e insultante, sobretodo en un país donde el sueldo mínimo subió 31 pesos por día y donde gran parte de la población vive las asfixias de las deudas. Y donde los que ganan el sueldo mínimo trabajan la semana entera para recibir un sueldo que les impone vivir en la pobreza.

A lo anterior debe sumarse que, aun cuando Chile se declara país laico, esta visita no es financiada por la Iglesia Católica, sino que por el Fisco. Desde el gobierno argumentan diciendo que esto es una visita de Estado, como la de cualquier presidente. Pero lo cierto es que el papa no viene como cualquier jefe de Estado, sino que viene principalmente como líder religioso. Su función no es establecer relaciones diplomáticas ni firmar Tratados de Libre Comercio: su función es ganarse los corazones y las mentes de los más pobres de Chile.

Pinochet y Rafael Videla.

Respetamos la religiosidad de las masas

Que veamos la visita de Bergoglio como insultante no significa que estemos en contra de los católicos ni en contra de la religiosidad de las masas. Al contrario, respetamos la religiosidad de las masas, sabemos que esa religiosidad no ha sido obstáculo para que luchen y se organicen. Nuestra historia reciente tiene ejemplos como el de la familia Vergara Toledo, que se organizó junto a otros entre los católicos de base o el caso de Rodrigo Cisterna, obrero de religión evangélica que dio su vida defendiendo la dignidad de los obreros forestales.

Tampoco compartimos los ataques a las creencias de las masas de quienes se sienten superiores moral y teóricamente. Pensamos que esa actitud solamente evidencia arrogancia  y sectarismo.

Lo que sí combatimos es la vieja teocracia (ejercer el poder político en nombre de Dios), que está representada por la cúpula del Vaticano y en Chile por las cúpulas de los colegios de elite y las universidades católicas.

El papa Bergoglio, sin dudas, es parte de esta vieja teocracia y como tal su función no es servir a los católicos pobres, sino que a los ricos, sean o no católicos.

Algunas antecedentes de Bergoglio

Jorge Bergoglio, siendo Cardenal de la Iglesia Católica en Argentina, fue acusado por los propios fieles de colaborar con la Junta Militar Fascista e incluso fue citado a declarar en el juicio sobre las torturas y desapariciones de la Escuela Mecánica de la Armada (ESMA). Las acusaciones a su complicidad apuntan específicamente a que Bergoglio se habría negado a proteger a sacerdotes jesuitas que fueron detenidos y desaparecidos por el gobierno militar.

Así también, fue llamado a declarar como testigo por petición de la Fiscalía y las Abuelas de Plaza de Mayo, en el juicio por el robo de bebés hijos de desaparecidos, nacidos en cautiverio, durante el gobierno militar.

Bergoglio y sus vínculos con pedófilos

El periodista Emiliano Fitipaldi, del semanario L’Espresso, denunció en su libro “Lujuria”, que de las mil doscientas denuncias que recibió el Vaticano por abuso sexual, en el marco de dos años, Bergoglio, ya como papa ha hecho poco por sacar de la Iglesia a los pedófilos. En el libro el periodista relata cómo el actual papa ha encontrado en el cardenal chileno Francisco Javier Errazuriz (el principal protector del cura pedófilo Fernando Karadima) a uno de sus más cercanos colaboradores. Además, ha hecho obispo de Osorno a Juan Barros Madrid, otro sacerdote pedófilo muy cercano a Karadima.

Fitipaldi relata en su libro, que cuando Barros fue nominado obispo, las críticas desde los mismos fieles no tardaron en salir a la luz. En ese momento el papa culpó a los “zurdos”, afirmando que las críticas a Barros eran acusaciones políticas.

En otros casos, donde la evidencia de sacerdotes pedófilos era tan abundante como indesmentible, el papa decidió reducirles las penas, generando la indignación de las víctimas y demás creyentes. Así fue como le redujo la pena al sacerdote Mauro Inzoli, condenado por una corte penal italiana por cometer delitos sexuales contra niños, algunos de los cuales tenían apenas 12 años.

Según relatos entregados a cadena de prensa AP, el papa ordenó, además, destituir a tres empleados de la congregación, dos de los cuales trabajaban para la división que maneja los casos de abusos sexuales. Todo para entrampar las investigaciones al respecto.

La irlandesa Marie Collins, sobreviviente de abusos y miembro de la comisión asesora de Bergoglio sobre abusos sexuales, expresó su consternación ante la reducción de las sanciones y dijo que los abusadores no están tan enfermos como para no tener conciencia de sus actos: “Los que abusan han tomado la decisión consciente de hacerlo”.

Los que han abusado sexualmente, utilizando además su influencia sacerdotal, no son pobres viejitos, sino que son personas que han actuado de mala fe en contra de los fieles de manera planificada, a quienes después, además, tratan de “mentirosos y vengativos” con total descaro.

En otra investigación, a cargo de Mediapart y Cash Investigation, quedó al descubierto cómo, cuando Bergoglio se convertía en papa (2013), participó activamente en una operación de lobby  para defender a un famoso sacerdote de su país, el sacerdote Julio Grassi, finalmente condenado en 2009 a 15 años de cárcel por haber abusado de dos niños de una organización que él mismo había creado en 1993: la fundación “Felices los Niños”.

El 2010, luego de la primera condena de Grassi, la cúpula de la iglesia católica argentina movió todos sus hilos para exculpar al prelado. La Conferencia episcopal Argentina, presidida por Bergoglio elaboró el documento “Estudios sobre el caso Grassi”. Se trata de un documento de 2.600 páginas que apunta a demostrar que los querellantes mintieron y que incluso pone en tela de juicio la orientación sexual de las víctimas. Ese documento llega a una conclusión: “la justicia se equivocó y se debe apelar para declarar inocente a Julio Grassi”.

El escrito fue editado en tres oportunidades, en el 2010, 2011 y 2013, fechas correspondientes a las diferentes apelaciones del sacerdote pedófilo frente a las jurisdicciones nacionales.

El Vaticano no ha querido responder a posteriores investigaciones, como tampoco el papa nunca desmintió la sentencia de Grassi: “Bergoglio nunca me ha dejado solo”.

Papa Juan Pablo II en su visita a Chile

El presente de lucha y Jorge Bergoglio

En 1987 el papa Karol Wojtila (Juan Pablo II) vino a Chile. Eran los tiempos de las ollas comunes, las barricadas y enfrentamientos armados. En esos años las organizaciones de resistencia y las masas llegaban a la Iglesia, fundamentalmente católica, en busca de protección y como centro de organización.

La visita del papa en 1987 tenía que ver con cumplir el plan yanqui de sacar a Pinochet y reinstalar la gobernabilidad, saliendo al paso de las protestas masivas y acciones armadas que pusieron en riesgo la vida del propio asesino Pinochet.

Muchas personas en esos años vieron en aquel papa una esperanza, una salida a la miseria.

Protestas en el Parque O’ Higgins durante la visita del papa Juan Pablo II (1987).

Hoy la situación es distinta: las organizaciones populares de 1987 ya no existen y las que existen actualmente tienen poco o nada que ver con la iglesia católica. Pero dos cuestiones se repiten con respecto a 1987:

  1. El papa viene en la misión de dar gobernabilidad a un Estado podrido. Por eso, más que venir a Santiago, Bergoglio viene a Temuco, a riesgo incluso de despertar una mayor indignación. Pues se quedará y oficiará misas en una base militar que está emplazada en territorio mapuche en proceso de recuperación.
  2. La miseria en Chile continúa. Si bien no abundan las ollas comunes, sí abundan las ollas vacías en el silencio de los hogares y junto a ellas las tarjetas que nos tienen encalillados en años.

Es por esto, que así como en 1987, reconocemos que los pobres se manifestaron con marchas y protestas. Ahora, junto a los pobres y a los endeudados, nos juntamos para llevar nuestra marcha de protesta y dignidad, haciéndonos parte de la Marcha de los pobres, que saldrá con la frente en alto y con el permiso del pueblo (el único que cuenta) desde Av. Matta con Vicuña Mackenna el 16 de enero a las 09:00 de la mañana.

 

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