Karina Riquelme, del Centro de Organización y Defensa Sur

La abogada señala que el Ministerio Público no ha sido objetivo, sino ha sido instrumento para criminalizar y desmovilizar al pueblo mapuche. Señala que no realiza esta afirmación a la ligera, sino tras años de trabajo de revisión de carpetas de procesamiento de dirigentes y luchadores mapuche.

Recuerda que en el año 2010 existieron 5 casos de invocación de la Ley Antiterrorista, todos absueltos a excepción de Raúl Castro Antipán (agente encubierto de carabineros). Indica que las 2 causas por Ley Antiterrorista que se están llevando en la actualidad (caso Luchsinger-Mackay, Caso Iglesias) son un hito judicial de la invocación de esta ley sobre el pueblo mapuche.

Con sus palabras enfatiza que la criminalización implica el uso del derecho penal para acallar la voz de los luchadores sociales: subrayando que en estos 8 años, cada vez que un delito afecta al pueblo mapuche el Ministerio Público no se hace cargo: ni el Estado ni la intendencia se querellan.

Los nombres de los fiscales Luis Arroyo y Alberto Schiffel, comenta, se repiten a lo largo de estos 8 años: fiscales que, luego de perder los juicios del año 2010, son ascendidos y se les entrega una “fiscalía de alta complejidad”. Junto con ellos, no sólo los medios de comunicación han sido cómplices de la criminalización, sino también la Corte de Apelaciones a través de la anulación de juicios, autorización intervenciones, etc.. La abogada añade que la criminalización se ha extendido a las defensas jurídicas del pueblo mapuche también.

La presunción de inocencia y el debido proceso –dice- son dos conceptos que ellos vienen sosteniendo por años, pero que el Ministerio Público y Carabineros sólo parecen recordar ahora que son ellos quienes están siendo procesados.

Gabriela Calfucoy y Tania Antileo, voceras del machi Celestino Córdova

Comentan lo desgastante que ha sido el proceso de intento de diálogo con la institucionalidad durante los 5 años que el machi lleva encerrado, no resultando más que un peloteo sin voluntad política. Gendarmería regional, por ejemplo, dice que él no cumple con la conducta para darle salida: esto, por no estar estudiando o trabajando en la cárcel, pero él ya estudió (teniendo que pasar por su proceso de machi) y él sí trabaja (sanando a la gente).

Los que saben del feyentun mapuche y la cosmovisión mapuche saben que condenar a un machi a 18 años de cárcel es prácticamente condenarlo a muerte. Señalan que si no hay voluntad política es porque el machi es un botín de guerra para el Estado.

Además, llaman a la movilización: “No dejemos que las huelgas duren 90 días, no esperemos al machi postrado en una cama para hacer conciencia”.

Mirko Collío, Mallekoche Lofche Werken

“Mi bisabuelo fue criado en un convento en Collipulli, imagínese peñi. Convento al cual le estamos disputando, por la recuperación del territorio.”. El werken hace énfasis en el proceso de descolonización y toma de conciencia mapuche que debe darse para poder llevar adelante la lucha de reconstrucción de la nación mapuche, avanzando con unidad en la reinvidicación.

“El nivel de conciencia mapuche –dice- determina la capacidad de renovar fuerzas para la lucha”. “Hay que aunar y hacerse cargo de las propias diferencias conversando con nuestra misma gente, fortaleciéndonos unos con otros”.

Al marco de los procesos de recuperación territorial y ocupación productiva, el peñi werken Mirko subraya el derecho al recurso que crece con la fuerza de la tierra mapuche. Recursos “plantados por las empresas que se han hecho ricas a costa de nuestro territorio”.

Apunta también a dos frentes de represión: el Estado chileno y el Estado argentino, que “están en contra de que nos encontremos, de que nos reunamos”.

El peñi también llama a la empatía, incluso cuando no ha tocado vivir procesos de recuperación de primera mano: “hay que sentir como mapuche, sentir como pueblo”.

Lamngen Ana Llao, Werken Mapuche Ad Mapu

La lamngen hace un llamado a la unidad mapuche, más allá de las diferencias: “Aunque se tomen distintos caminos terminamos llegando adonde mismo”, dice.

Hace además una lectura de la clase política post-dictadura, señalando que en 28 años de democracia, todos los gobiernos son iguales, caras de la misma moneda. Sin ir más lejos, recordando que Ricardo Lagos es el primero en invocar la Ley Antiterrorista contra el mapuche, y que es en el primer mandato de Michelle Bachelet que es asesinado Matías Catrileo.

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