CAMPAMENTO ELENA PRICINGER: CONSTRUYENDO EL FUTURO CON LUCHA

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Campamento Elena Pricinger de San Bernardo construye su futuro con lucha

80 familias resisten en San Bernardo, a la orilla del camino El Mariscal, un angosto lugar transitado por vehículos a alta velocidad, donde viven y duermen hombres, mujeres, niños, ancianos y bebés. ¿Por qué soportan estar en esas difíciles condiciones? Por su mayor anhelo: un terreno donde construir sus casas y también sus lugares de encuentro. Un terreno en la comuna donde han hecho sus vidas y tienen sus redes familiares, San Bernardo.

Según la Cámara Chilena de la Construcción, el déficit habitacional en el país es de 507.000 viviendas y San Bernardo es una de las 10 comunas que requieren mayor cantidad de viviendas sociales.

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El campamento Elena Pricinger fue duramente desalojado el 25 de abril recién pasado. Periódico El Pueblo fue a visitarlos para conocer su historia de lucha, donde nos recibieron tres dirigentes, un hombre joven y dos mujeres, en el sitio donde hasta hace una semana estaban construyendo su anhelo. Están cansados, pero decididos a luchar firmemente por lo que consideran un derecho.

Esto fue lo que nos relataron los dirigentes del campamento Elena Pricinger de San Bernardo:

¿Cómo se inicia su lucha?

Venimos del campamento San Francisco. Salimos de allí cuando empezaron las quemas “misteriosas” de mediaguas. No sabíamos si era la constructora o para limpiar lugares, o quizás el comité de allegados de la señora Adriana. No teníamos idea de quiénes eran, pero empezaron a quemarse mediaguas.

Un día sábado en la noche se quemó la mediagua perteneciente a la señora Elena Princinger de 78 años y lamentablemente, con los compañeros no la pudimos rescatar, no logramos sacar a la señora y falleció calcinada. En ese momento nos dimos cuenta que la agrupación que éramos ahí, teníamos que salir, porque todos teníamos familia y buscamos establecernos en otra parte dentro de la comuna. Así fue que encontramos este terreno. Al principio no sabíamos, pero luego nos enteramos que, al parecer, el dueño era el Ejército.

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Los militares llegan al terreno

(…) al pasar el tiempo venían los militares al terreno. Ellos venían con súper buena disposición, venían a hablar un rato con nosotros y todo bien hasta el momento. Nos dijeron “ocupen el terreno”, porque es un foco de delincuencia, ha habido violaciones, incendios, asaltos, todo tipo de cosas en este terreno, porque está desocupado. Nosotros pensamos que teníamos la confianza de ellos, ya habíamos estado establecidos durante un mes y medio en la toma, todos amontonados en carpa, en rucos. Dijimos ¡Vamos a empezar a construir nuestro campamento!, con el respaldo de Techo para Chile y ONG externas, porque el gobierno no se había hecho presente en ningún caso. La municipalidad vino al mes, ellos no vinieron a preguntar cuántas familias eran, no establecieron un catastro, no mandaron asistente, nada. A los dos meses y medio estábamos establecidos y empezábamos a ampliarnos, a hacer nuestras viviendas, traer maquinarias para ya conformarnos bien.

Problemas con los vecinos

(…) el municipio aparece a los dos meses y medio aproximadamente que estábamos allí y nos vienen a dar reclamos de los vecinos de alrededor, de la Nueva Vida, de la San Alberto de Nos… hasta cierto no hubo conversación con los vecinos, porque amedrentaron a un vecino de nuestra comunidad por ir a buscar agua a una plaza.

El municipio hasta el momento tampoco nos tenía agua. Por lo tanto, ese tipo de recursos teníamos que solventarlos entre nosotros: los vecinos que tenían camioneta iban a buscar en bidones, los vecinos que tenían generador, nos compartían luz a los demás y todo era sustentable entre nosotros mismos. No molestábamos a nadie y llegó la municipalidad con los reclamos de los vecinos aledaños, de que nosotros los estábamos asaltando, robando sus autos, tomándose sus casas, asaltando a sus escolares mientras pasaban por los caminos, de acá alrededor del campamento y nosotros fuimos como directiva a hablar con la señora Bélgica, la presidenta de la Junta de Vecinos de San Alberto… con varios vecinos nos ofreció que estableciéramos un acuerdo y que nos uniéramos como agrupación y marcháramos con ellos, para que a ellos se les rebajaran sus dividendos, porque el campamento estaba instalado y les iba a bajar la plusvalía. Pero nosotros nos dimos a la negativa de ellos y empezaron los problemas más graves, ya no eran reclamos solamente, sino que empezaron a poner carteles en las calles y movilizarse para que nosotros saliéramos de aquí. Hasta nos quemaron una media agua.

Nos negamos porque solo era para beneficio de ellos, para que a ellos se les rebajaran sus dividendos. ¿Y el beneficio para nosotros donde quedaba? Entonces, decidimos cortar relaciones con la villa de allí. Le pedíamos a nuestros vecinos que ya no salieran a comprar para allá, se calmaron las aguas en un momento y de repente empezaron con lo que te decía. A pegar pancartas, a tomar calles, a tomarse gobernación, a molestar a SERVIU, a molestar a la alcaldía, a quemar casas y en ese punto empezaron a generar tanto, que el municipio tuvo que dar un informe a los militares, el 1 de marzo de este año, de que se había tomado este terreno de forma irregular. El municipio señaló que estaban pidiendo el desalojo con un plazo establecido de 30 días o se iban a querellar contra el Ejército de Chile, como municipio. Todo eso lo causó el conflicto de los vecinos, de lo que generaron ellos.

El desalojo

Para el desalojo teníamos planes de emergencia, como era sacar a los niños, las guaguas, las mujeres, llevarlos a una habitación y sacarlos por atrás con vehículos. Otro grupo guerreando con Carabineros para que no quemaran nuestras cosas, no nos abatieran… lamentablemente, algunoscinos de San Alberto de Nos, en vez de ayudarnos, esperaban a las mujeres y niños que iban a salir por allá con palos, cuchillos y piedras. Le pegaron un piedrazo a una niña con displasia a la cadera.

Cuando ya no se pudo resistir más, entro Carabineros con el zorrillo, entró el guanaco y casi derrumban una pieza donde se refugiaban los niños. Carabineros hizo uso extremo de la violencia. No fue nada de pacifico e inclusive tenemos casquillos de escopeta, porque usaron balines.

Fuente: Piensa Prensa

Quedamos en situación de calle como ustedes nos pueden ver. Quedamos 80 familias y se nos ofreció una solución, pero solo para 31 familias. ¿Y qué hacemos con las restantes?

Al final nos comentan que es probable que los dueños del terreno sean la familia Hiriart Pinochet. Eso explicaría la furia del desalojo, a pesar de todo lo que hicieron por evitarlo.

Un camión aljibe del municipio les ha traído agua, pero no se puede tomar. Nos comentan que una familia ya se enfermó, al parecer de hepatitis. Ellos mismos costearon el llenado de dos estanques que se aprecian al costado del camino. Estas familias, que son parte del pueblo, requieren con urgencia agua envasada y ropa en buen estado –tanto de cama como prendas de abrigo y calzado-, ya que la tierra y el frio hacen más dura su estadía allí. Por ello, ¡súmate a la campaña de solidaridad y apoya al campamento Elena Pricinger!, un ejemplo contundente de lucha para conquistar el derecho a la vivienda.

 

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