Publicado en la edición impresa n° 71 de Periódico El Pueblo, julio de 2018

Obreros y campesinos de Linares (Región del Maule):

Unidos contra el cierre de la planta Iansa

En marzo de 2018, la empresa de azúcar Iansa S.A comunicó oficialmente a los trabajadores y agricultores de la zona que va a cerrar la planta de Linares. Esta instalación mantiene contratados a alrededor de 450 trabajadores de manera directa, pero además hay 1.180 trabajadores temporales que trabajan en la cosecha. Sin embargo, eso no es todo, ya que además hay 400 campesinos que siembran remolacha y le venden a Iansa. Es decir, el cierre de la planta Linares impactará directamente en más de 2.000 trabajadores de la zona, empujándolos a la cesantía y la pobreza, en una provincia donde el desempleo alcanza el 7,2% según datos del INE.

Conversamos con Ciro Tapia, presidente del Sindicato de Trabajadores de Iansa Linares, quien nos contó sobre la lucha que hoy llevan adelante.

Iansa es una empresa que pertenece a ED&F Man Chile Holding, una sociedad de capitales británicos que adquirió casi la totalidad de la propiedad de la empresa en el año 2015, lo que sin duda hacía parecer rentable el negocio del azúcar. Sin embargo, de acuerdo a lo que nos cuenta Ciro Tapia, el verdadero horizonte de la empresa no es continuar con la producción de remolacha, sino por el contrario, acabar con ella: “Aquí está en riesgo el cultivo de remolacha, tanto en Linares, Chillán y Los Ángeles. Hay una serie de pasos que ha ido dando la empresa y yo presumo que quiere transformarse en una empresa importadora y distribuidora de azúcar, más aún ahora que se anunció que existirá un Tratado de Libre Comercio con Brasil, que es un gigante mundial de azúcar”.

Eliminación de la banda de precios: cumplimiento del plan imperialista

Fue en marzo de 2003 cuando la Organización Mundial del Comercio emitió un dictamen para Chile que ordenaba eliminar las bandas de precios que protegía a los productores de remolacha, trigo y oleaginosas. La banda de precios es un mecanismo para limitar la fluctuación del precio de un producto, con la finalidad de evitar que las variaciones en el mercado mundial impacten a los productores de remolacha que le venden a Iansa. En ese entonces Ricardo Lagos presidía el viejo Estado y como obediente lacayo del imperialismo yanqui acató la orden, lo que en la práctica signi­ficó que la banda se eliminara por completo en forma definitiva el 2014, dejando a los productores de remolacha a merced de Iansa y el “mercado mundial”. Esto significa que la empresa puede establecer libremente el precio al cual comprarle la tonelada de azúcar a los productores: si quiere puede bajarlo para comprarles más barato y eso fue precisamente lo que no dudó en hacer.

Como era de esperarse, en lugar de proteger la producción nacional, el viejo Estado promueve el enriquecimiento del capital monopólico y hoy día para los dueños de Iansa es más rentable importar azúcar a Chile que producirla.

Trabajadores y productores, obreros y campesinos

Los sectores que se verán más golpeados por el cierre de la planta de Iansa son los más pobres, como siempre. Entre ellos encontramos a los más de 1.000 trabajadores agrícolas de temporada o temporeros, que prestan servicio para el agricultor, que es el campesino remolachero. Los temporeros son quienes siembran y cosechan la remolacha en la Región del Maule. Trabajan en la informalidad, ganan sueldos cercanos al mínimo y muchos realizan trabajo “familiar”, ya que son hijos o familiares del dueño de la tierra, lo que implica un traspaso de trabajo gratuito directamente a Iansa.

Además, aquí se encuentran los trabajadores contratados directamente por Iansa Linares, una masa de 450 trabajadores, de los cuales 160 son de planta y el resto subcontratados. Dentro de los trabajadores de planta se encuentra el Sindicato Iansa Linares, del cual Ciro Tapia es su presidente. Estos trabajadores participan de la producción en la planta misma, procesando la remolacha y elaborando azúcar.

Luego se encuentran los agricultores o campesinos productores de remolacha, que en total son cerca de 400, según las cifras que maneja Ciro Tapia: “En esta zona la mayoría son agricultores chicos, no así en Chillán que son 200 o en Los Ángeles, que hay 160 agricultores”. El promedio de plantación de remolacha por campesino son 6,6 hectáreas, aunque existen algunos que tienen una mayor extensión de tierra, por sobre las 200 hectáreas. Ciro Tapia nos dice que “algunos agricultores siembran 200 o 300 hectáreas, tienen los mejores suelos de la provincia, los mejores rendimientos y les dan 160 toneladas de remolacha por hectárea. Él dice ‘a mí que me bajen 3 dólares o me cobren el flete, me queda igual un margen de utilidad bueno’. Pero no se puede decir lo mismo de uno que tiene 6 hectáreas, ese que vive de los anticipos”. Estos campesinos con poca tierra realizan un trabajo familiar y no llegan a contratar temporeros. Ciro añade: “hay mucho agricultor que es dueño del terreno: se sube en el tractor, prepara su suelo, siembra él mismo o con la ayuda de alguno de sus hijos. Él mismo toma la máquina, cosecha, toma su camión y va a descargar a la Iansa”.

Unidad de los oprimidos, lucha contra el monopolio

Todos estos sectores de clase se ven hoy día expoliados por el capital monopólico de Iansa, que resolvió bajar el precio de compra de la remolacha de 50 a 47 dólares por tonelada, lo que hace inviable la producción a esos campesinos medianos o con poca tierra, ya que los costos se enca­recen ahora que, además, deberán transportar el producto a la planta de Chillán.

Hoy día estos obreros y campesinos exigen al gobierno que restituya la banda de precios para proteger la producción. Además, exigen eliminar el impuesto verde a la empresa, ya que ésta funciona solo una temporada de 3 o 4 meses en el año. Junto con ello, solicitan un subsidio para cubrir los 3 dólares que bajó la empresa al precio de la tonelada, el que será cubierto por el gobierno regional. Pero sólo la decidida unidad de los oprimidos contra los monopolios podrá contrarrestar las medidas que el viejo Estado impulsa para someter más nuestro país a los intereses imperialistas. Y este camino de unidad es el que han tomado los trabajadores de la Planta Iansa Linares.

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