ÑUÑOA: JORNADA DE AUTOEDUCACIÓN PARA COMITÉS DE ALLEGADOS

El martes 4 de septiembre, a eso de las 21 hrs, una veintena de vecinas y vecinos se reunieron para intercambiar experiencias e información técnica en torno a la lucha por la vivienda digna. La jornada se realizó en la junta de vecinos n° 24 de la Villa Los Jardines y contó con la participación de 2 comités de allegados en formación que agrupa a gente de Villa Lo Plaza, Villa Los Jardines, Villa Los Presidentes y Villa 21 de Mayo. También se hicieron presentes miembros de la Villa Olímpica y la Coordinadora de Pobladoras y Pobladores Newen, la que agrupa 5 comités de allegados en Ñuñoa.

Chile vive dos realidades brutalmente diferentes, tal como expuso El Irreverente en su último número. Por un lado, el 1% de la población concentra el 35% de la riqueza y 11 personas tienen fortunas superiores a los 1.000 millones de dólares (700 mil millones de pesos aprox., algo inimaginable). En la otra vereda, el Chile de las eternas y crecientes “calillas”, ya que según el Banco Central la deuda de los hogares alcanzó el 71,1% de su ingreso disponible el 2017, nivel más alto registrado. El 60% del país tiene ingresos mensuales que oscilan entre los 360.000 a 850.000 pesos, pero gastan entre 595.000 a 876.000: a menor ingreso, mayor deuda y aunque no sea nada nuevo hay que recalcarlo.

Dentro de esta creciente y extrema desigualdad también hay dos polos en torno a la vivienda: A un costado se encuentra el negocio inmobiliario, cuyas ganancias provienen de la especulación del suelo y la concentración de población en altura más que por la calidad o componentes de las edificaciones. En el otro y según las cifras de la misma Cámara Chilena de la Construcción, existen 500.000 familias sin vivienda, equivalente a 1,5 millones de chilenos, lo que es una subestimación a todas luces porque no considera a los pobladores que no pueden ahorrar o reunir los puntajes que exige la Ficha de Protección Social. El arriendo es carísimo, cuesta mucho cumplir las exigencias para que el banco otorgue préstamos y la compra es imposible sin esclavizarse de por vida con una gran deuda para la mayoría de los chilenos.

En este contexto, los anfitriones comenzaron saludando la asistencia y exponiendo que sus metas son sentar bases y definir objetivos para la lucha por la vivienda. Rápidamente salió a flote la denuncia de las inmobiliarias y la corrupción municipal, que ha edificado y elevado el precio del suelo intensamente durante los últimos años en la comuna, inclusive vendiéndose espacios de uso público para tales fines. Asimismo, contaron que estos nuevos comités están surgiendo porque, entre otras razones, los antiguos ya están llenos y no admiten más personas.

También aprovecharon la instancia para referirse a la toma de la cancha en uso de Rodrigo de Araya, denunciando que es una toma instrumentalizada por intereses inmobiliarios, cuyo trasfondo es lograr que se cambie el uso de suelo y puedan construir las inmobiliarias ahí. Esta cancha ha sido cuidada y ocupada por cientos de vecinos durante años, pero desde que empezó la toma han tenido que irse a otros lados que no cuentan con las instalaciones adecuadas para practicar deporte, lejos de sus hogares.

Entrenamiento fuera de la cancha tomada para exigir la recuperación de este espacio colectivo.

En la jornada expusieron las y los compañeros del Comité de Lucha por la Vivienda Digna y el Buen Vivir de la población José María Caro (Lo Espejo), relatando su experiencia de lucha a lo largo de sus 6 meses de existencia, poniendo énfasis que ellos también se han nutrido mucho de la lucha de otros pobladores.

Las primeras iniciativas fueron realizar actividades culturales, conmemoraciones para reivindicar la memoria e identidad barrial, así como también impulsar un programa radial. De esta forma, fueron de menos a más, siendo reconocidos por los vecinos antes de emprender la organización por la vivienda. Producto del alto hacinamiento, a la primera asamblea del comité llegaron muchas personas y actualmente organizan 100 familias activas y comprometidas.

Los compañeros hicieron énfasis en que la fortaleza o debilidad del comité pasa por la organización colectiva, por la asistencia y participación de las asambleas, además del cumplimiento de todo tipo de tareas para el bien común de sus integrantes. En base a la experiencia de muchos comités, los exponentes plantearon que han conocido casos de organizaciones de allegados que han esperado inclusive hasta 13-15 años por la vivienda y nunca lo han conseguido, así como también denunciaron a dirigentes corruptos que han estafado a los pobladores lucrando con los comités. De esta forma, el comité de Lo Espejo ha resuelto no contribuir a la política municipal y el asistencialismo que busca ganar fuerza para las épocas de elecciones, pero luego se olvida de sus vacías promesas.

El único camino es luchar por lo que se quiere y comprometerse con ello, pero, ¿qué pasa o pasará después de conquistar el terreno? Los compañeros fueron claros: La lucha no se agota en conseguir la vivienda, sino que se debe construir una vida colectiva en torno a los valores de solidaridad y apoyo mutuo, fortaleciendo la organización de pobladores para resolver sus propios conflictos y no esperar que otros vengan a hacerlo.

Otro aspecto importante en el que fueron enfáticos es que el MINVU, SERVIU, Municipalidad y cualquier otro agente que esté involucrado en el tema de vivienda y barrio tratará de usar argumentos “técnicos” para aplastar la organización de pobladores, por lo que la autoformación es una cuestión fundamental para no dejarse engañar por ninguna “autoridad”. En Chile ni siquiera existe una ley de vivienda, por lo que los sucesivos gobiernos utilizan las legítimas demandas del pueblo a su conveniencia para acarrear apoyo y sembrar ilusión en el Estado.

Declaración pública del Movimiento Solidario Vida Digna afuera del SERVIU, 11 septiembre 2018.

La conversación se dio en medio de las más diversas inquietudes de los asistentes, quienes rápidamente se veían identificados con lo relatado, haciendo preguntas para profundizar o expresar alguna diferencia entre las distintas realidades comunales. Lo que se respiraba en la jornada era un latente espíritu de compromiso y disciplina para emprender la lucha por la vivienda, sabiendo que no es un camino fácil, pero a la vez que es el único real. Ya cerca del final de la reunión también comentó su experiencia un miembro de la Federación Nacional de Pobladores, sobre todo respecto a asuntos legales, señalando de todas formas que lo principal y general a todas las organizaciones de allegados es que nada, pero nada se ha conquistado sin lucha.

Finalmente, los organizadores de la jornada plantearon claro: “Queremos crear una organización grande y efectiva donde se desarrolle una consciencia colectiva. La unión hace la fuerza”. Por nuestra parte, saludamos y agradecemos la invitación a participar, pues el pueblo chileno y mapuche sufre en campo y ciudad el problema de la tierra para resolver sus necesidades básicas: trabajar, alimentarse y protegerse.

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