Lucharon unidos y firmes contra la avaricia e hipocresía: ¡Y ganaron!

Trabajadores de la Escuela Unión de Centros Bíblicos

Publicado en la edición impresa 74 (octubre, 2018).

Esta es una de esas historias que nos llena de alegría y quisiéramos que se repitiera en muchos rincones de nuestro país.

Estos trabajadores se organizaron en sindicato para defender a una profesora de un injusto despido. Tiempo después se movilizaron por las demandas más sentidas de todos: marcharon, funaron y denunciaron la avaricia. Algunos de sus dirigentes fueron despedidos injustamente y le ganaron el juicio a la patronal, la cual debió indemnizarlos y debe pedir disculpas públicas.

Actualmente, la Escuela Unión de Centros Bíblicos de Melipilla acoge a 300 estudiantes, cuyo índice de vulnerabilidad es de 86%, la mayoría de ellos pertenecientes a la población La Foresta de Melipilla. El colegio tiene unos 30 años desde que se construyó y desde el año 2011 se ha dado un salto, ya que empezó a subir en puntajes Simce y se hicieron varias mejoras a la infraestructura. Todo ello fue producto del trabajo del equipo directivo y de los profesores que: “siempre han sido comprometidos con la labor del colegio, ya que los alumnos tienen hartas carencias”, señala uno de los profesores despedidos. La Corporación Unión de Centros Bíblicos de Melipilla tuvo varios colegios y los perdieron. Hoy les quedan dos: uno en Maipú y la escuela de Melipilla.

Víctor Jara impulsa la organización del sindicato

El repunte del año 2011 implicó, además, que hubiera menos movimiento de personal, lo que permitió que el conjunto de los trabajadores se cohesionara. Un profesor nos relató: “me gustaba ir a trabajar”, pues el director, Cristian Anais, “hacía bien su trabajo”. Sin embargo, las cosas dieron un vuelco, cuando entre los años 2013 y 2014 se detectaron graves irregularidades por parte del sostenedor Víctor Flores. El director y el inspector de la escuela, ambos religiosos, denunciaron la duplicación de boletas por parte de éste sostenedor. Además, la profesora de religión escribió una carta a la Corporación pidiendo que se diera pronta solución a esta situación.

En respuesta, la Corporación creó un Comité de Educación, compuesto por cinco personas de la misma Corporación, quienes investigaron y corroboraron la duplicación de boletas, pero en vez de sancionar al sostenedor, empezaron a hostigar al director, Cristian Anais.

Un profesor señala: “Nos cambiaron la fecha de los sueldos, no entregaban recursos, bajaron el valor hora de los talleres y muchas situaciones que afectaban a los trabajadores, pero en lo principal querían colocarnos en contra del director, ya que él manejaba información que no les convenía que se supiera.”

La gota que rebalsó el vaso fue que la Corporación quiso despedir injustamente a la profesora de religión que escribió la carta, evidenciando una actitud de total prepotencia y desfachatez.  Entonces, los trabajadores fueron a la Inspección del Trabajo a buscar apoyo y los atendió un funcionario de avanzada edad llamado Víctor Jara, quien les dijo que podían proteger a la profesora y enfrentar la situación de corrupción de mejor manera formando un sindicato. Así, sin vacilar, lo hicieron: “¡Víctor Jara nos dijo que hiciéramos el Sindicato!”, nos cuenta entre risas uno de los profesores despedidos.

La movilización

El Sindicato lo constituyeron el el 30 de diciembre de 2015 con 27 afiliados. Todos se sumaron, tanto directivos, docentes y asistentes de la educación. El director es el presidente del sindicato.

La tozudez y prepotencia patronal, sumado a las ganas de luchar por lo justo del naciente sindicato hicieron que se concretizara la huelga. Duró casi un mes, de mayo a junio del año 2016 y fueron muy activos en ella: organizaron una marcha por el centro de la comuna, hicieron diversas actividades para financiarse, y otras tantas para difundir entre padres y apoderados. Funaron a la Corporación frente a los padres del colegio de Maipú y la sede principal en Santiago.

Por su lado, la Corporación quiso presionar quitando la alimentación a los alumnos, pero el sindicato se movió rápidamente para resolver ese problema. Más aún, marcharon con sus estudiantes y apoderados hasta la plaza de Melipilla. Por 10 días la Corporación no se presentó y cuando lo hicieron mostraron documentos adulterados a la inspección, aduciendo que no tenían dinero para pagar las cuentas.

Finalmente, su constante brega por ligarse a los estudiantes y apoderados, las acciones que fueron escalando y que culminaron en la marcha por la comuna junto a la funa en la sede principal, logró que la Corporación aceptara las demandas de los trabajadores.

Los despidos antisindicales

El 20 de diciembre de 2016, 8 trabajadores y activos participantes de la huelga fueron notificados de despido. La Corporación enarboló el clásico artículo de “necesidades de la empresa”, pero los trabajadores alegaron ante los tribunales que fueron despedidos como represalia por su participación activa en la huelga. Se contrató a otros trabajadores para reemplazar las labores de los despedidos, pero con menor remuneración y mayor carga en el horario.

Sin embargo, tras un largo juicio ganaron indemnización y disculpas públicas por parte de la empresa. Hoy están a la espera que justamente esa segunda parte se concrete. Con quienes hemos podido comentar esta historia, una de las cosas que hace brillar los ojos de los docentes que nos escuchan es precisamente las disculpas públicas, constatación de que combatir el maltrato y la prepotencia hacia los profesores, es una demanda sentida de los esforzados docentes.

En los colegios religiosos muchas veces la avaricia y la injusticia de los sostenedores se camufla bajo la impronta de la palabra de Dios. Un profesor despedido nos dice: “Quienes manejan los dineros de la iglesia y además cumplen la labor de pastor, son vistos ante los ojos de sus feligreses como intachables. Cuesta que la gente que pertenece a la iglesia crea cuando hay denuncias y ellos saben que tienen ese poder y lo manejan a la perfección. Ellos al momento de hablar con los trabajadores en huelga muestran una cara y a sus feligreses otra. Actúan como un lobo vestido de oveja”.

Disculpas públicas a los trabajadores despedidos:

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