200 AÑOS DE MARX: SU JUVENTUD COMO REVOLUCIONARIO

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200 años de Karl Marx:

Su juventud como revolucionario

Publicado en Educación Ideológica, edición impresa 75 de El Pueblo, noviembre 2018.

En números anteriores nos hemos a la tergiversación que hace la gran burguesía de Karl Marx. Cómo desde las Universidades han querido hacer de él un pensador inocuo, un político liberal, en fin, alguien inofensivo para los opresores y explotadores. Es por eso que nuestra reivindicación de Karl Marx como un revolucionario, necesariamente nos demanda, lucha contra toda tergiversación. De otra manera es imposible reconocer, en su verdadera dimensión, su labor e imponer al padre de la ideología del proletariado el lugar que se merece.

Dentro de las tergiversaciones a Marx y el marxismo una de las más comunes es referirse a su vida, en particular a su juventud, y desde ahí torcer la verdad. Los farsantes hablan de la joven Marx de forma abstracta, como si hubiera estado al margen de la lucha de clases que se vivían en la primera mitad del siglo XIX. Pero nada es más falso que esta historia que ellos mismos se han inventado. Ya en su juventud Karl Marx tomó partido por la clase obrera como la única clase completamente revolucionaria; en su juventud, también, asumió la lucha violenta como la única forma en que la clase obrera y los pueblos se liberan. Pero eso no es todo, el joven Marx fue más allá, no se quedó en el descubrimiento y reconocimiento de estas leyes de la lucha de clases, sino que las hizo carne, entregándose él mismo a labor de militancia y organización revolucionaria.

En momentos en que las demás ideologías veían a los obreros como una lacra, el joven Marx se puso a la cabeza de su organización política. En momentos en que el concepto socialista se había vuelto aceptable para la burguesía, el joven Marx lo rechazó y prefirió llamar al nuevo torrente revolucionario con el nombre de comunista. El conjugar estas dos cuestiones va a la ser la clave en todas las revoluciones que vendrán.

Los argumentos expuestos por el joven Marx en “La diferencia en la naturaleza entre Demócrito y Epicuro” en 1841 son inseparables de los aportes y desarrollos que quedaron plasmados en documentos imperecederos como el “Manifiesto del Partido Comunista” y el “El Capital”. Sin embargo, estas obras no hubieran podido llegar a ser si el propio Marx no hubiera entregado su propia vida, incluida su juventud, a la organización de la clase obrera. Fue su práctica lo que permitió dar a luz la ideología científica y revolucionaria, capaz de interpretar el mundo para transformarlo. Esto es lo que diferencia tremendamente a Marx de los burgueses que lo revisan y lo comentan, aunque lo que ellos comentan no es la obra de Marx, sino que lo que ellos hubieran deseado que fuera la obra de Marx, de ahí su impotencia y su incapacidad de comprenderlo.

Es necesario insistir y recalcar que los trabajos de Karl Marx que se inician en su juventud con los de su etapa de adulto no presentan ningún quiebre y esto es porque reflejan su vida ininterrumpida como revolucionario, como verdadero comunista. Es decir, los textos de Marx reflejan el desarrollo y profundización de quien Marx desde temprana edad tomó partido por enterrar para siempre el orden burgués para avanzar a una sociedad sin explotados ni explotadores.

Marx desde su juventud fue rigurosamente prolijo, detallado y agudo a la hora de interpretar la realidad de la lucha de clases. Su posición de clase y su confianza ciega en la clase obrera, lo llevaron a desafiar cualquier peligro, a que rechazara con irreverencia la idea de buscar el enriquecimiento personal que su posición de abogado y filósofo le permitían. El joven Marx, actuó siempre de manera infatigable, sin quejarse de los vaivenes de la lucha y de los problemas que esta acarrea, despreciando estratégicamente a las fuerzas de la gran burguesía y de las demás clases explotadoras.

En la obra de Karl Marx, ni una carta de correspondencia, ni un artículo periodístico ni una obra como “El Capital”, no surgieron de la nada. Tosa su obra, su desarrollo y su lógica están llenos de conversaciones y lecciones que tienen como conclusión que la revolución es inevitable, que independientemente de los deseos individuales de cada uno, la clase obrera va a derrocar a la gran burguesía; eso no es voluntarismo ni romanticismo, eso es una ley de la materia. El que aún no se haya avanzado a la sociedad sin clase sociales no contradice esta ley, porque hay leyes que requieren desarrollo histórico para demostrarse. Por ejemplo, Karl Marx no alcanzó a vivir el socialismo, pero fue él, quien planteó que la revolución dirigida por la clase obrera debía establecer la dictadura de los obreros sobre los explotadores. ¿Y qué demostró unas décadas después la Revolución Rusa? Demostró que los revolucionarios rusos para hacer la revolución tuvieron que tomar a Marx, aplicarlo a su realidad concreta y desarrollarlo, en combate con los falsos socialistas de la II Internacional.

¿Quiere decir esto que la obra emprendida por Marx en su juventud llegó a su fin en su etapa adulta? No, por ningún motivo. Él mismo Karl Marx planteó de forma muy clara, que su labor junto a Federico Engels era la de establecer los cimientos de lo que se convirtió en la ideología de la clase obrera. ¿Por qué los cimientos? porque el conocimiento es una cosa que se desarrolla incesantemente, por ser reflejo del mundo y la sociedad que están en constante e incesante cambio.

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