Una lucha por los derechos más básicos:

Huelga en Subus del Transantiago

Publicado en Clase Obrera, edición 75 de El Pueblo, noviembre 2018.

El día 15 de octubre de 2018 se hizo efectiva la huelga de los trabajadores de Transantiago, en particular de la empresa Subus Chile S.A, movilización que agrupa a más de 1.200 trabajadores. Periódico El Pueblo conversó con Giovanni Barrueto, presidente del Sindicato San José de la empresa Subus, dirigente de este importante proceso de lucha.

Una lucha por la dignidad más básica

Los trabajadores de Transantiago se encuentran luchando por las condiciones más básicas de higiene y seguridad, mientras la empresa Subus se niega a comprometer el cumplimiento de estas condiciones mínimas. Giovanni nos dice: “tenemos servicios en los cuales un trabajador entra a las 5:30 de la mañana y termina a las 13:00 hrs., sin descanso, solo girar en la calle, lo que se llama circunvalación y el trabajador que se atreve a interrumpir el servicio para ir al baño o tomarse una colación, el empleador lo amenaza con despido y así lo ha hecho”. 

¿Cómo se permite esto? Se debe a que ninguna empresa del Transantiago se encuentra obligada por ley a tener la cantidad de baños necesarias para todos los trabajadores. En el caso de Subus, la empresa arrienda baño a casas particulares para el uso de los trabajadores, siendo 36 casos donde hay puntos “cabecera” a quienes arrienda el baño. Sin embargo, los recorridos abarcan 102 puntos y sólo en 36 de ellos se cuenta con un baño. ¿Qué pasa con el resto de los puntos? Todas las otras cabeceras se encuentran desprovistas de baño.

Por otra parte, esas 32 cabeceras que tienen  baño son de casas particulares que abren el baño a las 9:00 de la mañana y lo cierran a las 19:00 hrs. Sin embargo, los recorridos que llegan a esas cabeceras trabajan las 24 horas del día y otros empiezan el turno desde las 4:00 de la mañana. ¿Qué hacen los trabajadores el resto del tiempo si necesitan ir al baño?.

La muerte de Luis Araya, conductor de buses de Alsacia

Mientras los sindicatos de Subus se encontraban negociando, el 12 de octubre murió Luis Araya Flores, un conductor de la empresa Alsacia (o Express Santiago Uno), aplastado por dos buses en el recorrido 421 en la comuna de Las Condes. La prensa monopólica, fiel cómplice de estas empresas chupasangre, atribuyeron el accidente a que Luis “olvidó poner el freno de mano del bus” antes de bajarse. Lo que no dicen es que Luis Araya murió porque debió detenerse a orinar entre ambas micros, ya que no cuentan con un baño para realizar sus necesidades, cuestión mínima de un lugar de trabajo.

Ante los reclamos de los sindicatos por el tema de los baños, la empresa Alsacia se excusa en que como las bases de la licitación no los obliga a proveer baño a los trabajadores, queda al arbitrio del municipio si da o no autorización para poner un baño químico. En este caso, el municipio de Las Condes se niega a poner baños químicos, ya que atenta contra la estética del paisaje de esta comuna.

Así, mientras algunos se preocupan de la belleza de la comuna, ante los ojos de la Inspección del Trabajo y de los gobiernos, los trabajadores mueren en las condiciones más miserables.

Santiago 16 de octubre 2018
El sindicato de SUBUS inicia una huelga legal, en la que Se ven afectados 25 recorridos, principalmente 200s, que circulan por Santa Rosa.
Ramon Monroy/Aton Chile

El viejo Estado como garante de la explotación

Todas las condiciones de insalubridad se encuentran garantizadas por el Estado de Chile, quien propicia y fomenta esta explotación, además de defender a las empresas cuando los trabajadores reclaman cualquiera de sus demandas.

Para empezar, las bases de licitación de los operadores de Transantiago en ninguna parte obligan a la empresa a cumplir con estándares mínimos de higiene y seguridad. Asimismo, tampoco existen sanciones para las empresas que no cumplan con los derechos laborales que se supone están garantizados en el Código del Trabajo. Giovanni nos dice: “No se exige ni en la base de la licitación antigua, ni en la nueva que viene ahora. La ministra de transporte se ha llenado la boca de que los buses nuevos son eléctricos, que tienen wi-fi, tecnología de punta y aire acondicionado, ¡pero no hay ninguna condición para el trabajador! Si las máquinas no se manejan solas, no son autónomas”.

Por ende, al no encontrarse establecido en las bases de la licitación ni en el contrato que celebra Subus con el Fisco, la empresa niega tener la obligación de proveer un número mínimo de baños a los trabajadores, pues el Estado no se lo exige.

Algunos se preguntan, ¿por qué los trabajadores no denuncian ante la Inspección del Trabajo?. La verdad es que existen cientos de denuncias en la Inspección del Trabajo por esta materia y la Inspección cursa una multa a la empresa, la cual es pagada sin problemas por parte de estos monopolios. En el peor de los casos, la infracción es apelada ante tribunales, momento en que la multa se rebaja o se elimina. Luego de pagar la multa continúa el abuso, como si nada hubiese pasado.

Matonaje empresarial

Ante tan precarias condiciones muchos trabajadores han buscado rebelarse negándose a exponerse a las condiciones insalubres y peligrosas en las que tienen que trabajar. Por ejemplo, cuando un trabajador se niega a salir a trabajar en una máquina que se encuentra sin frenos, es despedido por la empresa.

En el caso de los dirigentes sindicales que enfrentan al patrón, estos son hostigados hasta el cansancio mediante demandas de desafuero, cambio en las condiciones de trabajo, amenazas, entre otras. Giovanni nos dice: “En el caso mío tengo ya cuatro amenazas de muerte por parte de la empresa, por parte de sus sicarios. Hemos hecho denuncias en la Inspección del Trabajo y la respuesta que me dan es que es un tema entre privados… y eso que me han amenazado de muerte en la misma Inspección del Trabajo, delante de los fiscalizadores”.

Esta situación es avalada por la Inspección del Trabajo, quien además ha hecho todo lo posible para que el Sindicato no logre agrupar a los indignados trabajadores. Así, la Inspección excluyó de la negociación a un grupo de 700 trabajadores porque supuestamente se encontraban inscritos en otro Sindicato, siendo que los sindicatos en huelga llevaron las fichas de inscripción que acreditaban que esto era falso.

“Creemos firmemente que esta movilización de trabajadores de SUBUS logró importantes ganancias para sus trabajadores y trabajadoras que los diferencia a los contratos ya firmados por el sindicalismo conciliador y patronal. Sabemos que faltan muchos derechos por recuperar, defender y establecer aún mejores condiciones de trabajo para nuestra clase laburante en el Transantiago, pero ganamos mucho en dignidad. Nadie nos quita lo que ganamos luchando en la huelga de SUBUS.” (AIT- La Intersindical)

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