Breve análisis de la migración:

Honduras afectado por el narcotráfico

Publicado en Migrantes, edición impresa n° 76 de Periódico El Pueblo, diciembre 2018

La migración es un fenómeno que se ha desarrollado a nivel mundial desde hace millones de años. Los grupos humanos se han trasladado tras la búsqueda de un sitio para poder habitarlo, que entregue mejores condiciones para subsistir.

Actualmente, la transformación de la sociedad implica algo similar. Sin embargo, tras el desarrollo del capitalismo y fundamentalmente con la crisis del capitalismo (imperialismo), la migración se ha intensificado hacia las potencias imperialistas, apoderándose de esta manera no sólo de los recursos de las naciones saqueadas, sino que además de su fuerza de trabajo.

Los mayores costos de la crisis general del capitalismo recaen sobre los pueblos oprimidos, que en el último tiempo se ha expresado en marchas migratorias entre los pueblos oprimidos por ingresar a otras colonias y semicolonias, como puente para emigrar a los países imperialistas. Como en el caso de la marcha del pueblo hondureño hacia México, para dirigirse posteriormente, mediante sus fronteras hacia EE. UU.

¿Por qué personas que no quieren dejar a sus familias se marchan de su tierra? Porque buscan sobrevivir y se les hace muy difícil en un país que ha sido por completo saqueado, porque viven en un país que es oprimido, donde las clases explotadoras desenvuelven el capitalismo burocrático, capitalismo enfermo, hijo del imperialismo, por lo que es también monopólico, parasitario y en descomposición.

Honduras, en particular, vive inmersa en una honda pobreza, que es profundizada con la opresión del Estado que actúa como administración de los grandes narcotraficantes, donde se ven envueltas las masas que no encuentran ninguna atención a sus necesidades más básicas.

El imperialismo yanqui ha desatado una campaña de terror y estigmatización contra todo migrante en territorio estadounidense. Fuera de sus fronteras, el lenguaje agresivo y archi-reaccionario de Donald Trump también cala en el ánimo de las amplias masas populares, que año tras año, mes a mes y día a día son expulsadas de sus países de origen mediante esta migración forzada.

El racismo imperialista, la pobreza que este engendra y la lucha de las marchas de migrantes, muestran que las masas pobres de trabajadores cada vez tienen menos que perder y que políticamente la pobreza es un motor que genera más deseos de luchar, así como también que el narcotráfico solamente será barrido con la lucha revolucionaria de los pueblos.

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