La Pascua trágica en Copiapó

Publicado en Conmemoración, edición impresa n° 76 de Periódico El Pueblo, diciembre 2018.

Para la década del 20 del siglo pasado Estados Unidos logra desplazar a Inglaterra del control de Chile y nuestro país pasó a ser así una semicolonia del imperialismo yanqui. Cuando este último se vio sacudido por la crisis del ´29, los más perjudicados en Chile fueron los pobres del campo y la ciudad.

A inicios de la década del 30 del siglo XX, la crisis se profundiza, el hambre azota la casa de las masas trabajadoras y el fascismo gana terreno, levantando cabeza entre la gran burguesía y los terratenientes.

Recabarren, que había logrado organizar a clase obrera en la Sección Chilena de la Internacional Comunista, había fallecido en 1924, por lo que el Partido Comunista no alcanza a cuajar y para inicios de la década del 30 ya habían dos líneas políticas: la línea roja de Juan Segundo Leiva y la línea negra de Elías Lafertte.

En el pueblo, educado políticamente bajo la influencia bolchevique, estaba presente la imagen de la toma del Acorazado Potemkim de 1905, donde marinos rusos iniciaron una rebelión que fue fundamental para lo que sería el desarrollo de la revolución de octubre de 1917. Así, en septiembre de 1931, marinos de Talcahuano y Coquimbo se rebelaron, protestando por reivindicaciones económicas que pronto se convirtieron en demandas políticas.

El 24 de diciembre de 1931, en Copiapó, un grupo de militantes del Partido Comunista intentaron tomar por asalto el cuartel “Esmeralda” de Copiapó para la insurrección. La toma del Esmeralda fracasó y Carabineros detuvo a 20 dirigentes y militantes comunistas, en Copiapó y Vallenar, para luego asesinarlos. Estas heroicas jornadas van educando a la clase y a la militancia de auténticos comunistas que ven la necesidad de pasar a de las acciones armadas a la toma del poder

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