No habrán tiempos mejores para el pueblo bajo este viejo Estado:

Se cae la máscara, se destapa la mentira

Publicado en Mapuche, edición impresa n° 76 de Periódico El Pueblo, diciembre 2018

Las últimas cifras económicas (muy por debajo de lo prometido por el gobierno), sumadas a las absurdas explicaciones respecto a esta caída –que fueron desde el aumento de inmigrantes hasta la existencia de un feriado largo en el calendario– tenían al gobierno en una situación compleja respecto a su balance sobre los “tiempos mejores”.

Las últimas cifras económicas (muy por debajo de lo prometido por el gobierno), sumadas a las absurdas explicaciones respecto a esta caída –que fueron desde el aumento de inmigrantes hasta la existencia de un feriado largo en el calendario– tenían al gobierno en una situación compleja respecto a su balance sobre los “tiempos mejores”.

Las últimas cifras económicas (muy por debajo de lo prometido por el gobierno), sumadas a las absurdas explicaciones respecto a esta caída –que fueron desde el aumento de inmigrantes hasta la existencia de un feriado largo en el calendario– tenían al gobierno en una situación compleja respecto a su balance sobre los “tiempos mejores”.

Así, con el caballito de batalla del crecimiento por el suelo, la noticia de un operativo policial contra un delito común que dejaba fuera de carrera a un “mapuche terrorista” era la noticia perfecta para desviar la atención de sus promesas incumplidas en el plano económico. Esta noticia, junto con darle un respiro, daría legitimidad a su cuestionado “Comando Jungla” y al Plan Impulsa Araucanía, lo que en cálculos políticos de Piñera significa neutralizar el crecimiento de Kast en su sector. Solo faltaba una cosa: que la noticia fuera cierta.

Iniciado este segundo gobierno de Piñera, Alfredo Moreno comenzó a llamar a los distintos pu lonko y werkén de los diferentes lof y comunidades, estuvieran estas en resistencia o no. Este amplio despliegue de mesas de diálogo y conversaciones bilaterales sirvió al gobierno para presentarse como desprejuiciado frente a la lucha por la recuperación de tierras y para, de una vez por todas, quitarle a la falsa oposición el monopolio del entendimiento con el pueblo mapuche.

Monopolio resquebrajado desde que se conocen los videos donde Huenchumilla asume que es un farsante, que engaña a los mapuche; que la ex Nueva Mayoría ya no es interlocutor válido y que el Frente Amplio ha intentado tener un nivel de incidencia en el movimiento mapuche, ya sea metiéndose a las organizaciones mapuche universitarias u ofreciendo su representación política a las “autoridades” mapuche.

Por lo tanto, no es cierto que el gobierno de Piñera tenga en su seno una tensión Moreno, ministro de Desarrollo Social v/s Chadwick, ministro del Interior, sino que, lejos de eso, su plan está compuesto de militarización más “diálogo”, donde el diálogo está al servicio de la militarización, a generar las condiciones de confusión y desorganización para militarizar más.

Al respecto, es necesario conocer la historia del pueblo mapuche.Por ejemplo, los llamados a conversar y reuniones particulares de Cornelio Saavedra -quien lideró la invasión del Wallmapu- con distintos werkén, en todos los casos, sin excepción, tuvieron por objetivo confundir y dividir al pueblo mapuche, favoreciendo a unos aquí y saqueando a otros allá.

Después de la indesmentible verdad que el lamgnen Camilo Catrillanca fue asesinado por ser weichafe y donde el gobierno va de mentira tras mentira, es iluso esperar que Piñera descarte la militarización y reafirme a Alfredo Moreno. Es más, porque si de algo se ha preocupado Piñera es de salir a respaldar a su primo Andrés Chadwick, declarando: “Con respecto al ministro del Interior y Seguridad Publica, quiero recordar a mis compatriotas que ese es un cargo de la exclusiva confianza del Presidente de la República, y el ministro del Interior y Seguridad Pública cuenta con mi total confianza” (19.11.2018). Cuando esto no bastó para calmar las protestas y cuestionamientos, el propio gobierno sacrificó al intendente Luis Mayol, con el fin de salvar la cabeza de Chadwick.

El gobierno quiere deslegitimar políticamente la lucha mapuche

Aunque todavía existen los sectores más encallecidamente feudales que no pueden sacarse de la boca el concepto terrorista, desde los últimos cuatro gobiernos han cambiado el calificativo, porque saben que la etiqueta de “terrorista” polariza y en esa polarización muchas personas leen “revolucionario” donde el gobierno dice terrorista. Por lo tanto, la ofensa genera apoyo y el gobierno no logra su objetivo de aislar a la resistencia mapuche.

Por ende, para deslegitimar la resistencia mapuche, el gobierno la liga a delitos comunes, pensando en que si presenta a los mapuche como delincuentes los va a aislar de las masas y va a ser más fácil golpearlos. Esa fue la línea que siguió el gobierno de Bachelet, que quiso presentarlos como “ladrones de madera” y que Piñera ha continuado, teniendo como ejemplo que el propio Comando Jungla fue presentado como Carabineros resolviendo problemas de delitos comunes y peleas entre personas; luego, durante el segundo semestre de este año, el Comando Jungla ingresó con una grúa al Lof Rankilko, detuvo a una mujer anciana con la excusa de buscar un auto robado, pero el vehículo no estaba por ninguna parte. Con el mismo discurso, los wenuy Emilio Berkhoff y Luis García Huidobro han sido hostigados: al primero intentaron cargarle droga en su automóvil para desacreditarlo y, al segundo, Carabineros lo detuvo en un “control de rutina”, buscando también cargarlo con algo que lo relacione a algún delito común. Hasta llegar al día 21 de noviembre, donde el farsante Hermes Soto dijo que los mapuche se financian vendiendo marihuana.

En momentos en que la represión queda en descrédito, el gobierno levanta la imagen del diálogo. Así, frente a las críticas por el asesinato y el montaje, el 19 de noviembre, el gobierno empezó a levantar la figura de Alfredo Moreno, buscando con él posicionarse.

Todo lo acontecido con el asesinato de Camilo Catrillanca ha vuelto a encender las brasas de la lucha en el pueblo chileno y mapuche, manifestándose de mayor manera la unidad que se ha ido profundizando entre mapuche y no mapuche. Hasta el día de hoy, en distintos puntos del campo y la ciudad se levantan protestas, cacerolazos y barricadas denunciando la muerte de Camilo Catrillanca y exigiendo la desmilitarización bajo la consigna “¡Fuera el comando jungla del territorio mapuche!”. A pesar del terror que se quiere infundir en territorio mapuche, debemos señalar que han tenido la dignidad, la valentía y, a pesar de su sufrimiento por la caída de un weychafe, no se han dejado amedrentar.

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