‘Grupo de Lima’, dirigido por EE.UU., avanza los planes de intervención contra Venezuela

Por Redacción de A Nova Democracia (Brasil)

*Foto de portada: Secretario de Estado yanqui, Mike Pompeo saluda al presidente de Colombia, Iván Duque, durante un encuentro en Cartagena.

El autodenominado “Grupo de Lima”, compuesto por gobiernos de 13 países latinoamericanos, decidió no reconocer al gobierno venezolano de Nicolás Maduro, que toma posesión de un nuevo mandato el 10 de enero. La deliberación fue tomada en una reunión ocurrida el 4 de enero. El actual ministro de Relaciones Exteriores del Gobierno militar de Bolsonaro, Ernesto Araújo, participó en la reunión.

En la reunión, los gobiernos tomaron la decisión de no reconocer al gobierno venezolano como legítimo y constitucional y exhortar a que Maduro entregue el poder al parlamento – de mayoría oposicionista.

El Grupo de Lima es una organización creada en 2017 por iniciativa del gobierno peruano, instado por el imperialismo yanqui, con el objetivo de aislar al gobierno venezolano y aumentar la presión política y económica sobre el régimen de Nicolás Maduro, con el objetivo inmediato de “restablecer la democracia en Venezuela”.

Hoy, el Grupo de Lima, coordinado por el imperialismo yanqui -en la persona del Secretario de Estado yanqui, Mike Pompeo, que dirige personalmente los trabajos del Grupo-, presiona al gobierno de Maduro para disolver la Asamblea Constituyente, convocada por él en 2017. La Asamblea Constituyente, de carácter corporativista, tiene poder supremo y sustituye así al parlamento venezolano, quitando del poder a los grupos de “oposición”.

El Grupo de Lima está compuesto por los gobiernos de Brasil, Perú, Argentina, Canadá, Colombia, Costa Rica, Chile, Guatemala, Guyana, Honduras, México, Panamá y Paraguay. Además de los países oficiales, todo indica que habrá la participación en las reuniones, por medio de videoconferencia, del secretario de Estado del imperialismo yanqui, Mike Pompeo.

LA CRISIS EN VENEZUELA

La grave crisis social, política e institucional en Venezuela es el resultado de una grave crisis económica del capitalismo burocrático de aquel país. La economía venezolana es sostenida por la exportación de commodities, especialmente de petróleo crudo (95% de las exportaciones), y el mayor comprador es EE.UU., seguido por China. Así, la relativa estabilidad económica y política que el gobierno de Hugo Chávez gozó desde su elección en 1999 hasta 2013 fue debido al alza en los precios del petróleo en el mercado internacional, que varía en 2013 y jugó la economía venezolana en el agujero.

La crisis económica y la fuga de capitales (plantas industriales y capitales imperialistas saliendo del país) llevaron a una pelea interna aún mayor entre los sectores de la gran burguesía venezolana, especialmente entre la fracción compradora (bancos y monopolios financieros) y la fracción burocrática (monopolios industriales ligados al Estado) que buscan mayor control del aparato de Estado para destinar los recursos a sus respectivos negocios.

El imperialismo yanqui, buscando estabilizar el país para saquearlo mejor y para sobreexplorar a los trabajadores venezolanos, estimula e impulsa a los grupos de poder de la fracción compradora de la gran burguesía a subvertir el régimen de Nicolás Maduro e instalar en su lugar un nuevo gobierno. Desde que asumió la presidencia, Donald Turmp, cabeza de EE.UU., llegó a mencionar que estudia “una opción militar” para solucionar la crisis en Venezuela; otros funcionarios del imperialismo yanqui dicen abiertamente la posibilidad de un golpe de Estado contra Maduro.

Entre el fuego cruzado reaccionario de esas fracciones de la gran burguesía, quienes sufren son los obreros, campesinos y trabajadores en general, además de los pequeños y medianos propietarios. La inflación llega al 13 mil por ciento y el desempleo debería llegar al 36% para 2022. El alto desempleo y el salario miserable hace que las familias no consuman y eso aumenta la quiebra de pequeñas y medianas empresas nacionales, lo que, a su vez, aumenta el desempleo y el colapso social.

El Movimiento Popular Perú (organismo generado por el Partido Comunista del Perú para el trabajo internacional), en un comunicado publicado en septiembre de 2018, afirmó: “Al proletariado de Venezuela se presenta una gran oportunidad de reconstituir a su Partido Comunista, porque es una necesidad. El proletariado de este país, representado por su vanguardia, tiene que luchar por dirigir la lucha armada oponiéndose a la intervención militar del imperialista si ésta se produce. Independiente de la situación, los revolucionarios maoístas en Venezuela deben ponerse a la cabeza de la lucha de las masas dirigiéndola contra el imperialismo, la semifeudalidad y el capitalismo burocrático, transformando la lucha armada en guerra popular, todo para hacer la revolución”.

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