Melodías y folklore latinoamericano:

Arte y cultura, publicada en Periódico El Pueblo n° 77 (Enero, 2019)

Por Prensa Estudiantil

“Somos varios artistas y en el transcurso nos hemos ido conociendo. Primero fue un formato y siempre ha ido variando y del conjunto actual somos tres los que iniciaron la banda, mientras a los demás los hemos conocido en distintos lugares, haciendo música

¿Cómo fueron los procesos por los que pasaron?

Partimos siendo tres: el Chano en la caja, el Pablo tocaba tambora y yo el saxo. Aprendimos a tocar cumbia en las micros, con “La Comparsita”, que ya tenían su cuento armado, y que después mutó y se llamó “La Guatapike”. Duramos como dos años tocando con esos locos, a veces nos invitaban a tocar con ellos a eventos, y con eso íbamos aprendiendo, porque íbamos escuchando cumbia. Cuando se disolvió, nosotros seguíamos tocando punk rock paralelamente y estuvimos harto tiempo en eso. Cuando empezamos a trabajar la cumbia en la calle, con el formato de La Comparsita, surgió la banda, sin nombre ni nada, era aprender, trabajar, generar lucas. Las cumbias que ellos ofrecían (La Comparsita) eran más comerciales. Nosotros con el tiempo quisimos ir un poquito más allá y rescatar el folclor, la música que era de la raíz de la cumbia de Colombia, la transformaron y la empezaron a llevar a las orquestas, a las Big Band. Eso lo hizo Lucho Bermúdez, Pedro Laza, Álex Acosta, Pacho Galán… y ese tipo de música nos empezó a interesar, obviamente siempre trabajando en la calle, pero cambiando de música y de intérpretes, pa’ que se pudiera desarrollar un estilo más propio. En esos tiempos viajábamos siempre al norte, íbamos a La Tirana a tocar.

Una vez llevamos a un amigo que tocaba tuba y llevábamos una banda grande con percusiones, hartos bronces. Después el Pablo empezó a tocar trombón, el que tocaba tambora, y empezamos a darle otro toque, aunque en ese tiempo aún no teníamos la visión de una banda de escenario. En el trayecto hemos ido estudiando la música, poniéndonos más serios con el trabajo y durante todo el trayecto hemos estado participando en actividades sociales. Cuando no hemos ido es porque no hay pilotos, de hecho, a veces tocamos hasta dos o tres veces por día.

Este año nos empezamos a profesionalizar, lo que nos ha hecho saltar harto en lo escénico, artístico y musical. Hemos mejorado muchas cosas este año.

Dentro de esta historia, ¿cómo y dónde surge el nombre?

No teníamos nombre y nos presentábamos como “la banda de cumbia”, por ejemplo, en los bingos. En ese tiempo éramos cuatro, el Hueso en el clarinete, Leo en el saxo, Pablo en tambora y la caja, esa era la banda. En una ocasión en La Legua, en un club deportivo, donde fuimos dos veces a tocar, llegamos y era una fiesta, vendían el plato para financiar al club… llega el presentador, era como el Kike Morandé, jaja… y nos pregunta ¿cómo se llaman? Y nosotros dijimos no sé, no tenemos nombre, entonces nos presenta así: “No es la Sonora Malecón, no es la Tommy Rey, con ustedes, Los de Siempre”, y la hizo las dos veces que fuimos. Así surgió, no lo planeamos, ya que no era nuestro fin tener una banda de escenario.

Dentro de su historia han apoyado instancias de lucha

No nos abanderamos en alguna causa en particular, estamos disponibles para cualquier causa. Por ejemplo, vamos a tocar a la feria y se nos acerca una familia y nos dice que apoyemos para la operación de un familiar a un bingo, y nosotros pedimos lo básico, una atención y transporte. En ese sentido apañamos con toda la disposición. Nos ha pasado que se quieren aprovechar también, han querido que nos pongamos con el traslado, que llevemos los equipos y que hagamos todo gratis. Eso no es parte de una retroalimentación, es como que te quiten energía, no podemos regalar todo ya que es nuestro trabajo, y tocar de noche es desgastante también, hay que funcionar al otro día… entonces, si se cumple con lo básico, apañamos con toda la disposición.

También tenemos un amigo que participa activamente con la causa mapuche y tiene familia allá. Él organiza una vez al año una tocata y siempre nos invita. Este año es el tercero que vamos. O aniversarios de pobla, de Las Araucarias, La Bandera, aniversarios por sectores, o encuentros de teatro. Así como hay veces que tocamos en dos lugares distintos, a veces no calzan los horarios y tenemos que discriminar, seguir con el primer compromiso. Por lo general son bingos, eventos que organiza la gente común, más que de organizaciones. Aunque a veces salen eventos a beneficio, y donde nos conocen, nos contactan y vamos. Hace poco estuvimos en un evento a beneficio de una comparsa; una vez estuvimos en un evento para ayudar a una amiga (que está trabajando ahora con nosotros) a costear su viaje para hacer un seminario en Brasil. A veces comparsas de danza de música andina, o cumpleaños de bandas, son muchas instancias sociales.

Respecto a algo más político, la lucha mapuche es lo que más hemos estado apoyando con el contacto que te contaba, pero no es que la banda tenga el perfil de participar en todas las actividades políticas. Aunque si nos invitan y nos parece, vamos.

En conversaciones como banda, ¿ustedes creen en las elecciones, ¿cómo se podrían identificar?

(…) En cuanto a las elecciones, por ejemplo, yo no voto, nunca he votado y no sé si vaya a votar en un futuro cercano, yo creo que los chiquillos están todos en las mismas, pero no lo hemos conversado a fondo o definido como grupo. Pero todos tenemos una postura similar, ácrata, no creemos en ningún líder político de los que hay, no nos representan, lo que representan es muy caro…”

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