La tempestad popular barrerá al imperialismo y al oportunismo:

Editorial, publicada en la edición impresa n° 79 de Periódico El Pueblo (marzo, 2019).

Estos primeros meses del 2019 se abren con la ofensiva de Estados Unidos contra el pueblo venezolano, a través de su títere Juan Guaidó. Disfrazándose de “humanitarios” buscan legitimar esta nueva intervención militar para apoderarse del petróleo en el país caribeño. Pese al permanente show de la prensa reaccionaria, intentando tapar el carácter sangriento que irá tomando la intervención, se expresa ampliamente el repudio de los pueblos del mundo. 

El gobierno de Piñera, patético y servil a Trump, corre a apuntalar el macabro show intervencionista que han diseñado, haciendo gárgaras con las palabras democracia, libertad y derechos humanos. En Chile nos sobran ejemplos para saber que lo único que les preocupa es “su” democracia burguesa para explotar, “su” libertad monopólica para enriquecerse y “su” necesidad de oprimir para cuidar esa riqueza, condenando y persiguiendo la violencia revolucionaria cuando el pueblo busca desarrollar el camino de rebelión.

Muestra de esta persecución es que en nuestro país se desata la militarización del territorio mapuche en medio de los graves incendios forestales y la arremetida contra los derechos conquistados por la clase (con proyectos de leyes laborales), entre otros.

La situación de Venezuela (país que posee la reserva del 20% de petróleo mundial), sirve para develar en qué medida la situación internacional está cada vez más ligada a la nacional.  Así también nos muestra los miles de hilos con los que el imperialismo, principalmente yanqui, busca subyugar a los pueblos del mundo. La crisis que vive el imperialismo (en el caso norteamericano, que tiene una deuda que podría llegar a US$ 22 billones en el mes de marzo), los obliga a aumentar su agresividad para embucharse nuevas fuentes de materias primas para el capital financiero, explotando cada vez más a las naciones oprimidas. Este plan de agresión incluyó la creación del Grupo de Lima, que reúne a los gobiernos más serviles a Trump y asimismo, el nombramiento de un militar brasileño en la subcomandancia del Comando Sur, buscando reafirmar la idea de que Latinoamérica es su patio trasero.

Por todo ello, se siente más la necesidad de desarrollar la lucha antiimperialista, más aún cuando nuestro país será sede de una nueva Cumbre APEC (Organización de Cooperación del Asia-Pacífico, traducido del inglés), organismo multilateral que año a año toma decisiones que afectan a millones de familias, a través del saqueo descarado de recursos naturales y nuevas formas de explotación. Basta recordar los crímenes ambientales y asesinatos de dirigentes que se levantan contra estas medidas. En el caso de Brasil, este año se produjo el desastre de Brumadinho, represa que de una compañía minera monopólica, Vale S.A., que se rompió, dejando cientos de muertos y desaparecidos. En nuestro país también están los casos de Macarena Valdés (Panguipulli), Alejandro Castro (Quintero) y Marcelo Vega (Mehuín), asesinados por oponerse a los afanes de la explotación salvaje.

La lucha contra el imperialismo es indesligable de la lucha contra el oportunismo  

Asimismo, debemos recordar que Lenin, el jefe de la Revolución Rusa, nos enseñó que: “La lucha contra el imperialismo, si no se halla ligada indisolublemente a la lucha contra el oportunismo, es una frase vacía y falsa”. ¿Por qué?, ¿qué es el oportunismo?

El oportunismo busca aprovechar al máximo las circunstancias para obtener el mayor beneficio personal posible, echando al piso los principios y las convicciones revolucionarias de la clase obrera y los explotados. Lenin nos explica su base material: “…los oportunistas son, objetivamente, una parte de la pequeña burguesía y de algunas capas de la clase obrera, parte sobornada con las superganancias imperialistas, convertida en perros guardianes del capitalismo, en elemento corruptor del movimiento obrero”.

¿Cómo se expresa? El oportunismo busca que seamos respetuosos, mansos y patrioteros obedientes con los intereses de la burguesía, con el imperialismo. Se trepa en la conciliación, la falta de integridad y consistencia. Su objetivo final es combatir la justa rebelión del pueblo contra los explotadores.

Boric (MA) y Jackson (RD) se ponen a la cabeza de este sector, validando la intervención yanqui en Venezuela. Ya antes han hecho lo suyo, condenando a nuestro pueblo cuando éste ha desbordado la legalidad en lucha y protesta.  

Sin embargo, el maldito afán de vivir del trabajo ajeno vive sus últimos tiempos. Del hastío que provoca la corrupción y explotación brotará con toda la fuerza de las masas populares, la tremenda tempestad que vive en lo hondo y profundo de nuestro pueblo, que ni un solo día ha dejado de luchar.

*Foto de portada: De izquierda a derecha: Piñera (Chile), Iván Duque (Colombia), Juan Guaidó (Venezuela), integrantes del Grupo de Lima,  agrupación de gobiernos americanos que responden a los intereses del imperialismo estadounidense.

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