La división de los explotados sólo sirve a la gran patronal

Pescadores, publicado en edición impresa n° 78 de Periódico El Pueblo (marzo, 2019).

La polémica Ley de Pesca fue promulgada en el año 2001 por el gobierno de Ricardo Lagos (PPD) y otorgó altas cuotas para la explotación marina a la pesca industrial de arrastre.

Diez años después, bajo el gobierno de Sebastián Piñera (RN) y su ministro de economía, Pablo Longueira (UDI), se prorrogó la vigencia de esta ley, permitiendo la permanencia de dichas cuotas y cediendo los derechos del mar a perpetuidad a los principales grupos económicos que lo explotan, las siete familias de grandes burgueses: Angelini, Lecaros, Yaconi–Santa Cruz, Sarquis, Stengel, Fernández e Izquierdo. En su tramitación y modificaciones, se ha develado la existencia de una “bancada pesquera” en el Parlamento, compuesta por disputados cebados en corrupción, pagados por las grandes empresas industriales.

Esto significó el repudio y la desgracia de los pescadores artesanales, ya que su oficio se vio restringido a ciertas millas marinas para dar cabida legalmente al ejercicio de la pesca de arrastre.

La pesca industrial ha arrasado con varias especies marinas que antes eran comercializadas por la pesca artesanal, por lo que los pescadores debieron concentrarse en la extracción de otros productos, tales como la jibia. Es por ello que, en el año 2018, se comenzó a discutir el proyecto de reforma a la Ley de Pesca, para regular la captura de la jibia. Esto desató una ola de protestas de los pescadores, tanto artesanales como industriales, puesto que el molusco es un producto que ambos extraen y esta reforma solo permitiría el aparejo de pesca con potera o línea de mano, propia de la pesca artesanal.

Finalmente, a fines de enero del presente año se aprobó la reforma señalada, que supone favorecer a la pesca artesanal. Sin embargo, en los hechos no es así, pues las abundantes ganancias que obtienen tras el saqueo de la pesca industrial no se pueden comparar.

Las leyes son como las venas del viejo Estado y, claro está, todo ese torrente está principalmente al servicio de los intereses de la gran propiedad privada. En este caso apuntó a la división de las masas, generando una pugna entre los pescadores artesanales y los obreros trabajadores de las embarcaciones industriales, ambos sectores del pueblo que son oprimidos y que deben unirse por la conquista de un justo trabajo.

Es importante destacar, además, que sólo con lucha los más pobres conquistaremos el poder, conquistaremos nuestros derechos y nuestra justicia.

El Estado sólo busca dividir al pueblo y servir a los grandes monopolios que, tal como hoy, dominan la economía de nuestro país, basado en un sistema de acumulación de riquezas, saqueando la naturaleza y explotando al pueblo.

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