Publicado en edición impresa n° 78 de Periódico El Pueblo (marzo, 2019).

Guerra Popular

India: La anticomunista Operación Cacería Verde, impulsada por el imperialismo yanqui y las clases dominantes de India, fracasó tras ocho años de su puesta en marcha. En un comunicado del Comité Central del Partido Comunista de la India (Maoísta), este declaró que el fracaso se debe “a la resistencia unida del ejército guerrillero, los comités populares revolucionarios, las organizaciones de masas revolucionarias y las masas revolucionarias lideradas por el PCI (M) con el apoyo de las fuerzas democráticas del país y la solidaridad internacional del proletario, de las fuerzas democráticas y populares. El fracaso de la OCV es una gran victoria para la resistencia del pueblo unido contra las clases dominantes reaccionarias”.

En su lugar, el gobierno reaccionario de Narendra Modi lanzó la Operación Samadhan, que busca explícitamente aniquilar al Ejército Guerrillero Popular de Liberación y criminalizar a todos los movimientos democráticos, progresistas y patrióticos que representan a las clases explotadas del país.

Por su parte, durante enero se realizó una huelga de dos días en la que participaron 200 millones de trabajadores (de un total de 470 millones) contra las medidas tomadas por el fascista Modi. La huelga, convocada por los sindicatos, paralizó gran parte del transporte público, comercio, servicios financieros e innumerables fábricas, extendiéndose también al campo. Esto demuestra el hervidero de la lucha de clases en el que se desenvuelve la guerra popular en la India.

Finalmente, destacamos la Campaña Internacional de Apoyo a la Guerra Popular en India levantada desde 15 países, donde se puso especial énfasis en la lucha por la libertad y los derechos de los activistas democráticos y revolucionarios, denunciando el grave estado de salud en el que se encuentra encarcelado el profesor G.N. Saibaba. También convocaron a emprender acciones de solidaridad durante marzo en apoyo al compañero Ajith, encarcelado tras dedicar 40 años a la guerra popular.

Perú: Durante diciembre del 2018, en una cobarde acción del viejo Estado peruano, fueron profanadas las tumbas de 8 heroicos combatientes de la guerra popular en Perú y demolido el mausoleo levantado por sus familias en los alrededores de Lima. El 19 de junio de 1986, prisioneros de guerra del Ejército Popular de Liberación, dirigido por el Partido Comunista del Perú (PCP), enfrentaron al Ejército, la Marina, Fuerza Aérea y Policía reaccionaria, quienes atacaron las cárceles de Lurigancho, El Callao y la Isla El Frontón.

Los soldados comunistas resistieron heroicamente con armas fabricadas por ellos mismos, en lo que el PCP denominó como Luminosas Trincheras de Combate. Muchos cayeron en combate, entonando a todo pulmón La Internacional y otros, ya gravemente heridos, fueron bárbaramente aniquilados por la reacción. El día en que demolieron el mausoleo, los familiares enfrentaron fuertemente a la policía, denunciando esta vil acción como la continuación del genocidio emprendido por el reaccionario Estado peruano.

Liberación Nacional

Afganistán: La Resistencia Nacional contra la ocupación yanqui realizó un ataque de considerable envergadura contra una de las principales bases militares del gobierno títere afgano. Durante el 21 de enero, en la provincia de Maidan Wardak, los Talibanes capturaron un vehículo militar yanqui y lo hicieron explotar dentro de la base, dejando 200 soldados pro invasores muertos. Un miembro del consejo provincial reconoció que “esto demuestra la debilidad de nuestras fuerzas”, evidenciando el descalabro moral en sus tropas.

Brasil: El 21 de febrero, miles de brasileños salieron a las calles a repudiar la reforma previsional de Bolsonaro, que busca aumentar la edad de jubilación y crear cuentas de ahorro individual, bajo el pretexto de déficit en las cajas de jubilación.

Por su parte, un importantísimo documento de la Liga Operária (Liga Obrera) fue publicado. Allí describen al gobierno reaccionario de Bolsonaro y proponen el camino de lucha para la clase obrera y los trabajadores, llamando a preparar la huelga general de resistencia nacional contra la intervención militar y la represión a los pobres del campo y ciudad. El documento traducido puede encontrarse en nuestra página www.elpueblo.cl.

Colombia: Campesinos del norte del Cauca realizaron una gran actividad de agitación y propaganda de la Revolución Agraria como único medio para acabar con todos los males del pueblo. Para ello subieron a todos los buses municipales con megáfonos y pasaron casa por casa, hablando con los campesinos sobre la urgente necesidad de acabar con el latifundio y repartir la tierra entre quienes verdaderamente la trabajan.

Desde hace algunos años se vienen llevando a cabo tomas de latifundios donde se cultiva caña de azúcar pertenecientes a Ardilla Lulle, famoso latifundista responsable de la explotación de miles de campesinos.


Ecuador:
A principios de enero, en Imbabura y Quito, el Frente de Defensa de Luchas del Pueblo impulsó la movilización de las masas populares contra el paquetazo de reformas entreguistas y hambreadoras del gobierno encabezado por el revisionista Lenín Moreno, declarando que: “Un rasgo fundamental de estas jornadas ha sido bregar por no permitir la presencia del purulento revisionismo y el oportunismo de la izquierda electorera y se aproveche de la movilización popular para infectarla con su podrida pus electorera. Que las jornadas de lucha expresen el dolor, angustia y rebeldía de millones de ecuatorianos pobres y explotados en las calles”.

Francia: El 23 de febrero se desarrolló la XV jornada de lucha convocada por los Chalecos Amarillos, movimiento caracterizado por su enorme desborde de las masas populares que exigen la renuncia de Macron (ver edición de enero o nuestro sitio web). Autoridades del viejo Estado han declarado que detrás de la violencia revolucionaria se encuentra el Partido Comunista Maoísta de Francia y el Ejército Revolucionario Marxista, calificando las protestas como “guerrilla urbana”.

Haití: Gran revuelta popular se desarrolla en Haití, donde el ejército y la policía están completamente desbordados, porque las enfurecidas masas exigen la dimisión del presidente Moise, lacayo de los yanquis.

Una grave caída en la moneda oficial haitiana y la descarada corrupción en la apropiación de los fondos del programa Petrocaribe han sido algunas de las chispas que han incendiado la seca y ardiente pradera en el país, el cual ha sido devastado por la invasión imperialista disfrazada de “ayuda humanitaria” y donde han hecho escuela los ejércitos reaccionarios de Latinoamérica, misma receta que quiere repetirse en Venezuela y periferias latinas.

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