Publicado en edición impresa n° 78 (marzo, 2019).

Festival de Viña utilizado como propaganda fascista

En medio de las graves acusaciones de irregularidades denunciadas por Contraloría, que involucran a la alcaldesa Virginia Reginato en un déficit por 17.500 millones de pesos, se llevó a cabo el Festival de Viña del Mar. En esta ocasión, el monopolio de la transmisión estuvo en manos del grupo Luksic y del directorio de TVN, que es un grupo de consenso entre el gobierno y la oposición. Esta vez el Festival fue utilizado desde su inicio como propaganda fascista a favor de la invasión yanqui a Venezuela. Así lo fueron manifestando sus animadores, como también varios de los artistas contratados para el espectáculo.

Todo este despilfarro de dinero y frivolidad al servicio de la propaganda golpista, que quiere hacer de Venezuela una colonia yanqui, contrasta con el poco interés por el artista popular. Han sido estos mismos monopolios de la TV quienes días antes ofendieron a la democrática cantante Anita Tijoux para pedirle que se presentara gratis en dicho festival.

¿De dónde salen las armas del narco?

El año 2010 se iniciaron 33 sumarios internos en el Ejército por la pérdida de diversos tipos de armamento, desde pistolas hasta rifles semiautomáticos.

El propio Comandante en Jefe del Ejército, Ricardo Martínez, en un discurso ante 900 oficiales de la Escuela Militar, reconoció que contaba con “información de que hay oficiales y cuadro permanente que compra armas por la vía legal, que después las dan por perdidas, pero que lo que están haciendo es venderlas a grupos de narcos, de delincuentes”.

El ministro de Defensa, Alberto Espina, expresó rápidamente que se citaría a la cabeza de la institución, ante lo cual el general Martínez ofreció disculpas por la “imprudencia”.

Hasta el momento, sin embargo, no existe ningún militar que por esta causa haya sido separado de sus funciones, o dicho de otra manera, los militares que surten de armamento a las bandas de narcotraficantes se encuentran en la institución. Es tanta la desfachatez, que al ser consultado respecto a por qué aún no ha sido dado de baja, uno de los militares involucrados manifestó: “Yo tengo que rendir cuentas a la institución, si es que es el caso, pero hasta el momento no es así”.

Fascistas chilenos atizan a escuálidos en Chile

Juan Guaidó, el títere de Trump en Venezuela, había decretado que el 23 de febrero sería el día para poner fin a la administración de Nicolás Maduro y comenzar la de él. En Chile está tensión se trasladó hacia la Embajada de Venezuela, ubicada en Providencia. Los defensores de la actual administración y contrarios a la invasión a Venezuela se apostaron afuera de la embajada, mientras que en la vereda de enfrente se fueron agrupando los venezolanos que apoyan la intromisión yanqui en su país, conocidos también como escuálidos.

Durante la mañana se sucedieron los primeros conatos entre mujeres de un bando y otro. Pero entrada la tarde, la cantidad de personas de un lado y otro fue aumentando, hasta que de pronto, entre los venezolanos escuálidos se escuchó el grito “comunistas maricones, les mataron los parientes por hueones”. Grito que acá es lanzado por los sectores fascistas amantes del pinochetismo. Al ver las imágenes de los escuálidos gritando se pudo ver que entre ellos estaban un dirigente de Capitalismo Revolucionario, agrupación neonazi y un militante de la UDI, lo que explicaría el grito despreciable.

Esta situación no dejó a nadie indiferente. Fundamentalmente, porque las heridas del Golpe de 1973 aún se encuentran abiertas y porque en Chile quienes más se han opuesto al ingreso de extranjeros son los propios fascistas chilenos. Son ellos quienes levantan la imagen de las venezolanas prostitutas y de los venezolanos traficantes. Mientras que quienes están por el derecho al migrante son los sectores ofendidos por los escuálidos.

Debemos advertir dos cosas: que una es estar en contra de la administración semicolonial y semifeudal de Maduro, lo que es correcto. Pero otra cosa muy distinta es avalar un golpe de Estado yanqui en Venezuela. Lo segundo, es que a pesar de que los escuálidos son los que más se hacen notar entre los venezolanos, es incorrecto catalogar a todos los venezolanos de escuálidos. Eso nos llevaría irremediablemente a la posición igualmente fascista, de considerar que nuestro enemigo es de nacionalidad y no de clase.

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