Sicariato imperialista suma nueva víctima para mantener sus negros intereses

Publicado en Represión, edición impresa n° 79 de Periódico El Pueblo (abril, 2019).

Samir Flores Soberanes, campesino indígena náwatl, comunicador popular y activista de Amilcingo, estado de Morelos, fue asesinado el pasado 20 de febrero del 2019, luego de haber recibido un disparo a la salida de su hogar. Samir se suma a la nefasta lista de 14 dirigentes y comunicadores asesinados a partir del 1 de diciembre del 2018 en México.

A través de su plataforma comunitaria, Radio Amiltzinko, de la cual fue fundador, Samir difundía la lucha que llevaba el pueblo de Morelos, quienes defienden su territorio del Proyecto Integral Morelos (PIM), gasoducto concesionado a la empresa Abengoa, de capitales imperialistas españoles. ¿Cómo lo harán? De la misma forma que otros proyectos extractivistas se plantan en el continente, depredando a la tierra y su gente.

Samir logró movilizar a su comunidad, la que comenzó a oponerse a este proyecto, el cual tenía una pobre consulta de participación y representatividad indígena. Además, a  través de un Manifiesto de Impacto Ambiental se reveló la alta peligrosidad de este gasoducto para un territorio que es altamente volcánico.

El fallecido comunicador recalcaba que no se debía votar por la termoeléctrica y llamaba a boicotear este intento de depredación territorial. Tres días después que fuese asesinado Samir, motivado por la peligrosidad que su rol estaba generando, se efectuó dicha consulta.

Luego de enterrar a Samir, Jorge Velásquez, vocero de Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua de Morelos, Puebla y Tlaxcala, declaró:

“Convocamos a todos los pueblos, organizaciones, colectivos y personas a boicotear la consulta pública sobre la termoeléctrica de Huexca, o que vote no a la termoeléctrica, ya que esta consulta será impuesta con mentiras y la sangre de nuestro compañero, Samir Flores.”

Finalmente, esta consulta, declarada ilegal por la organización y la comunidad, resultó en un triunfo del sí, a pesar de las movilizaciones y esfuerzos de rechazar el proyecto. A pesar de la baja participación (1.2% de la población local), ésta sirvió para validar la instalación de esta obra manchada con sangre y que favorece la precarización de otro territorio latinoamericano.

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