Defender las conquistas del campesinado pobre y sin tierra:

Publicado en Internacional, edición impresa n° 79 de Periódico El Pueblo (abril, 2019)

La Liga de Campesinos Pobres (LCP) es una organización revolucionaria que se ha atrevido a luchar. Ya no arrancan del terrateniente y sus funcionarios, pues al contrario, sus ojos irradian orgullo de clase por haber conseguido con mucho sacrificio, sudor, lágrimas y sangre lo que les corresponde por derecho: tierra para quienes la trabajan.

Conformada hace casi 24 años, la LCP organiza a centenares de familias campesinas en más de 70 áreas revolucionarias distribuidas en diversos puntos del país, tales como Rondonia y Amazonía Occidental, Pará y Amazonía Oriental, Norte de Minas Gerais y Sur de Bahía, el Noreste, Centro-Oeste y Sur del país, conquistadas con heroicas luchas donde actualmente viven, cultivan y resisten los intentos del viejo Estado burocrático-terrateniente por desalojarlos y exterminarlos.

La Revolución Agraria llevada adelante por la LCP tiene carácter democrático-burgués de nuevo tipo. Es democrático-burguesa, porque no propone de inmediato la supresión de la propiedad privada de la tierra, sino democratizarla. Es decir, entregarla a las amplias masas de campesinos pobres y sin tierra. Y de nuevo tipo, porque no es para desarrollar el capitalismo, sino para sentar las bases hacia el socialismo, por tanto es dirigida por la ideología del proletariado.

Las 4 tareas principales de la Revolución Agraria:

1) Destrucción completa del latifundio en todo el país y su entrega a los campesinos pobres, sin tierra o con poca tierra.

2) Liberación de las fuerzas productivas y transformación de las relaciones de producción en las áreas tomadas, a través de la adhesión voluntaria a la ayuda mutua y otras formas de cooperación creciente en la producción, comercialización y utilización de los medios de producción, instrumentos de trabajo y técnicas modernas.

3) Organización del ejercicio del poder político por las masas, en las áreas tomadas. Implica elevar el nivel de organización de los campesinos en asambleas populares, entendidas como embriones de órganos de poder del nuevo Estado que comienza a nacer y será construido paso a paso. Debe organizarse la autodefensa, enseñanza, servicio de salud, promoción cultural, justicia popular y administración de los asuntos internos.

4) Nacionalización y estatización de las grandes empresas capitalistas rurales, en las áreas tomadas con el avance de la revolución. Las empresas de la agroindustria son las que tienen mayor desarrollo en términos de fuerzas productivas y deben inmediatamente pasar a la condición de economía estatal.

La cuestión agraria es la más importante de Brasil, donde las masas populares están más descontentas y movilizadas. Todos los gobiernos se han opuesto a la Revolución Agraria, porque todos forman parte de la vieja democracia servil al latifundio de viejo y nuevo rostro. Actualmente, el gobierno de Bolsonaro amenaza con dar golpes más duros al movimiento campesino brasileño.

En particular, el actual gobierno designó a un general de ejército a cargo del Instituto de Colonización y Reforma Agraria (INCRA), prometiendo hacer respetar la legalidad. Su objetivo es vaciar el movimiento campesino en general y, especialmente, el combativo, para luego aplastarlo. Buscan separar a los dirigentes de las masas campesinas, incluso en organizaciones dirigidas por el oportunismo, con el fin de evitar el levantamiento general campesino como base de la real y completa independencia del país.

DEJA UNA RESPUESTA

¡Por favor deja tu comentario!
Ingreta tu nombre aquí por favor