¿Por qué luchamos las mujeres trabajadoras?:

Publicado en la edición impresa n° 80 de Periódico El Pueblo.

En el marco de la conmemoración de un Primero de Mayo clasista y combativo, Periódico El Pueblo conversó con Catalina Rojas, tesorera de la Central Clasista de Trabajadoras y Trabajadores (CCTT), respecto a las demandas del movimiento femenino en el ámbito de la mujer trabajadora.

La CCTT viene desarrollando una plataforma de lucha específica para la mujer trabajadora. Así, Catalina nos dice que ésta surge desde la necesidad de armar un Encuentro de Mujeres de la Central Clasista, “porque considerábamos muy importante  que la Central empezara a trabajar el tema de la mujer trabajadora, no solo para levantar las demandas propias de las mujeres trabajadoras, sino también para hacer concreto y práctico el declararse antipatriarcal o feminista de clase. Una vez allí, nos dimos cuenta que, independiente del lugar donde trabajamos, todas teníamos problemas más o menos similares”.

Trabajo doméstico, la primera traba para organizarse

Conversando con Catalina vemos que la mujer popular parte en desventaja para poder organizarse por sus demandas, ya que se encuentra atada al trabajo doméstico y cuidado de los hijos. Catalina nos dice “Una de las cosas más importantes que salía, era, por ejemplo, que finalmente el trabajo doméstico o el ser dueñas de casa era un problema que de alguna manera obstaculizaba el desarrollo organizativo de las compañeras, ya que se sumaba al trabajo asalariado, por lo que el trabajo sindical era como un tercer trabajo, que en realidad a las compañeras les implica un esfuerzo muy grande y desgastante”.

Catalina nos explica que para la CCTT la esclavitud doméstica es también expresión de la doble explotación, ya que implica trabajo gratuito y, por lo tanto, un ahorro para las clases dominantes. Ella nos dice “entendemos que ese trabajo doméstico es un gasto que se evita el capitalismo en la reposición de la fuerza de trabajo, que finalmente las mujeres lo terminan haciendo gratuitamente, teniendo una doble jornada, una doble explotación. Por ende, creemos necesario que nosotras hoy día debemos pelear contra el capital y en contra del patriarcado, de manera conjunta, pero no como mujeres en abstracto, sino como mujeres que formamos parte de una clase. Por lo tanto, nosotras abrazamos el feminismo clasista por sobre otro feminismo, porque entendemos que si bien tenemos que pelear contra el patriarcado, si no acabamos con la explotación de clase no vamos a acabar con la opresión contra la mujer. Entonces, asumimos que la lucha tiene que ser de la clase completa, hombres y mujeres, contra el patriarcado y el capital.”

Feminismo de clase vs feminismo liberal

Respecto al movimiento femenino que viene desarrollándose en nuestro país, Catalina señala que el sector de éste que se guía por el feminismo liberal o centrado en el individuo, no cuestiona la base económica y política capitalista, por lo que no podrá barrer con el patriarcado ya que éste tiene a la base la existencia de clases sociales: “Entendemos que las demandas de esta vertientes feministas liberales también son parte de nuestras demandas. Por ejemplo, el derecho al aborto, la violencia patriarcal, pero el problema que vislumbramos tiene que ver con una lectura que se hace a la sociedad actual, en la que predomina este feminismo limitado, en el sentido que no alcanza a cuestionar el sistema desde su raíz, es decir, logra convivir con el sistema capitalista, sin buscar su destrucción.

Por el contrario el feminismo de clase logra comprender que para acabar con la explotación  y la opresión de la mujer es necesario acabar con el sistema capitalista y para eso necesitamos a la clase en su conjunto, por lo tanto mientras eso no pase vamos a seguir viviendo en un mundo de opresión contra la mujer. También vemos que la clase trabajadora tiene demandas que son aún más fundamentales que las que instalan estos otros feminismos. Se comprende que hay que acabar con el trabajo doméstico, pero no porque queremos alcanzar una igualdad en el poder burgués, sino porque creemos que hay que acabar con la explotación”.

Reforma Laboral

Respecto a las reformas que pretende impulsar el gobierno de Piñera, preguntamos a Catalina cómo afectarían éstas a las mujeres trabajadoras. Ella nos responde que “principalmente apunta a socavar la organización sindical, por lo que es una reforma antisindicalista que deja de lado los derechos de los trabajadores y también limita la capacidad de la organización sindical.

Esto se ve reflejado con la ley de sala cuna universal, puesto que finalmente se les está cargando el peso a los trabajadores y las trabajadoras la protección de los niños en el trabajo. Es por esto que una de las demandas de las mujeres tiene que ver con el acceso a la sala cuna universal, pero pagado por el empleador y por el Estado sin ninguna distinción para hombres y mujeres, sin importar el contrato que se tiene, ya sea a contrata, honorario o planta”.

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