Pensiones de miseria para los jubilados

Una característica del capitalismo burocrático en nuestro país es el ser parasitario. Y el principal ejemplo de cómo el parasitismo pesa sobre las espaldas de las masas asalariadas, es el sistema de pensiones impuesto a sangre y fuego por Pinochet. En este artículo vemos cómo funciona el mecanismo de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) y la situación actual de los pensionados en Chile.

Chile es un país semicolonial y semifeudal. Desde finales del siglo XIX, se desenvuelve en el país un tipo de capitalismo atado a los intereses imperialistas, primero inglés y luego yanqui, el cual actúa a través de sus aliados, la gran burguesía y los latifundistas. Este capitalismo burocrático se desenvuelve sobre una base semifeudal (latifundio, servidumbre y clientelismo), que subsiste desde la época en que Chile fue colonia de España. La independencia fue sólo formal y no ha significado nunca independencia económica ni política.

El golpe de la gran burguesía compradora

Chile fue el primer país en Latinoamérica, en que el gobierno tuvo que implementar en 1924 un programa de seguridad social. Esta legislación fue un subproducto de la álgida lucha revolucionaria de las masas obreras, a la cual el viejo Estado buscó ponerle camisa de fuerza, dictando decretos que regulaban la lucha de los obreros contra sus patrones, pero ello implicó reconocer ciertos derechos a los trabajadores. Este sistema social otorgó cobertura: para vejez, por incapacidad y muerte a los trabajadores y solo fue modificado en 1980, bajo la mano militar, al implementar las AFP.

Unos años antes, en 1973, se había producido el golpe de Estado de la Junta Militar Fascista, encabezada por Augusto Pinochet. El Golpe tuvo por objetivo político conjurar la revolución, expresada en el desborde de las masas obreras y campesinas, que transgredieron el programa de gobierno de la Unidad Popular, el cual se disfrazaba de socialista pero en realidad representaba los intereses de la gran burguesía burocrática. A su vez, el objetivo económico del Golpe, fue reimpulsar el capitalismo burocrático que ya había entrado en su fase de crisis.

El gerenciamiento de Pinochet impuso un paquete de medidas antipopulares en los principales ámbitos de la economía y de la sociedad, que se mantienen hasta el día de hoy, incólumes. Ese paquete de medidas es lo que se conoce como “neoliberalismo”, aunque de nuevo no tiene mucho, pero en síntesis implicó el desmantelamiento del programa de la facción burocrática instalado desde los ’30. Las medidas neoliberales beneficiaron al capital monopólico no estatal.  

Los preparativos para imponer el sistema de AFP

El golpe fue todo lo sangriento que quisieron sus gestores. La Junta Militar Fascista se impuso mediante el genocidio, en un ambiente de asesinatos, toques de queda, relegamientos y torturas, persecución sindical y gremial y corporativización de las organizaciones de masas.  

En el ámbito del sistema de pensiones complementariamente se desplego una vasta campaña en los medios de comunicación a favor de las AFP. A lo que se suman las amenazas de despidos por parte de los agentes que impusieron el sistema, todo este conjunto de cuestiones fue la forma forzosa de “convencer” a los trabajadores activos de cambiarse al nuevo sistema. Para los trabajadores nuevos el sistema era obligatorio. Solo un 16% de los trabajadores resistió el traslado, quedando en el sistema de reparto, cifra que ha ido disminuyendo en razón que esos trabajadores han ido jubilando (CENDA, “PNUD. Chile: Veinte Años de Esquemas Liberales en Protección Social” 2002)

Paradójicamente, si se quiere, el único sector que actualmente se mantiene en el Sistema de Cajas de Previsión son las Fuerzas Armadas y de Orden, las cuales están financiadas en un 90% por el viejo Estado. Y que por cierto reciben pensiones muchísimo más altas que quienes jubilan por las AFP.

A fines de la década de los ‘70 la crítica que la fracción compradora de la gran burguesía le hace al sistema de reparto es que ese sistema de pensiones administrado por el viejo Estado, se volvería insostenible por el envejecimiento de la población, lo que además implicaba un alto gasto fiscal, a contrapelo de la receta de los imperialistas yanquis que indicaba disminuir dicho gasto.

Por otra parte, se les prometió a los futuros jubilados una tasa de retorno del 80%, es decir que, al momento de jubilar, la pensión recibida sería el 80% del último sueldo. Tanto es así, que en el año 2000, El Mercurio, prensa vocera de la gran burguesía compradora publicaba que los chilenos se pensionarían con el 100% de su sueldo en el año 2020. Como quedó develado por la movilización popular el 2016, todo ello es una gran estafa.

El antiguo Sistema de las Cajas de Previsión

Previo a la implantación del sistema de AFP, existía en Chile, un sistema de cajas de previsión, de carácter semiestatal en el cual los trabajadores cotizaban de acuerdo a la rama de la industria a la cual pertenecían y el Estado aportaba un porcentaje. Dichas cajas funcionaban de acuerdo al sistema que se conoce como «de reparto», y se basaba en descontar una imposición a los trabajadores activos que pertenecían a la caja, para así pagar la pensión de los jubilados (pasivos) de dicha caja. Para el año 1968 existían cerca de 30 cajas previsionales, las cuales operaban por medio de más de 600 leyes. (Informe Comisión de Pensiones Bravo)

En la práctica, las diferencias entre las pensiones de uno u otro sector productivo estaban ligadas a su capacidad de presionar al viejo Estado. Es así como una minoría podía jubilar con sólo 15 años de servicio, en cambio, el obrero promedio podía jubilar luego de 35 años de servicio, edad a la que el 50% de los obreros no llegaban, debido al alto índice de mortalidad temprana en trabajos en los que se ocupa principalmente la fuerza física.

En términos de cobertura el sistema de reparto afilió a cerca del 75% de la fuerza de trabajo: “La mayoría de los trabajadores se encontraban afiliados a tres instituciones. El Servicio de Seguro Social acogía a más del 45% de la fuerza de trabajo; la Caja de Empleados ParticuIares, al 11%; y Ia Caja de Empleados Públicos y Periodistas, al 7%. Las treinta y tantas cajas restantes afiliaban aI 12%”. (José Pablo Arellano en Políticas Sociales y Desarrollo, 1985.)

La capitalización individual

El sistema de AFP (Administradoras de Fondos de Pensiones) o capitalización individual está vigente desde noviembre de 1980 (Decreto Ley Nº 3500). Este sistema se basa en la idea que cada persona cotiza una parte de sus ingresos (12% de su remuneración, incluidos los costos de administración), para obtener una pensión al momento de jubilar.

Su ideólogo fue José Piñera, Ministro de Trabajo, Previsión Social y Minería de Pinochet (ver recuadro). En forma anecdótica se puede comentar que Pinochet no estaba convencido de implantar este sistema, en unas actas de la Junta Militar desclasificadas hace unos años, se conocieron las discusiones previas a la implementación del sistema, donde José Piñera buscaba convencerlo y el dictador señala: ““Aquí van a aparecer dos o seis imperios del dinero, que lo manejarán ellos (…)  por consiguiente, a la larga, como apunta el General Mendoza, controlarán el Estado. Eso es lo peligroso. No será ahora, sino que con el tiempo. En ocho o diez años tendrán al país en sus manos” y Mendoza acotaba que estos empresarios sólo exigirían del Estado la represión a los brotes de protesta frente a la implementación de estas medidas.

El sistema de las AFP fue la medida que los ideólogos del imperialismo yanqui (Chicago Boys) y la Gran Burguesía definieron para reimpulsar el capitalismo burocrático que se batía en crisis, apuntando con la bayoneta echaron mano a la cuantiosa masa de capitales producida y acumulada por el trabajo y los recursos de los cotizantes.

Además, con este capital acumulado a costa de las pensiones de los cotizantes o trabajadores asalariados que recibieron una migaja de pensión se compraron a precio de huevo las antiguas empresas estatales de áreas estratégicas (las llamadas privatizaciones).  Por ejemplo, en 1995 esta era la ex propiedad estatal adquirida por esta vía: 50% de Chilgener (productora de electricidad); 34% de Laboratorio Chile (Farmacéutica); 33% de Pilmaiquen (Central Hidroeléctrica); 30% de ENTEL (telecomunicaciones) y Endesa (Sanitarias) y un 40% de Enersis (distribuidora de electricidad).

La tendencia a la concentración del capital en el sistema de AFP, queda reflejado en que de las casi 30 empresas que empezaron con el sistema el año 1981, en el año 1994 quedaban 21, hoy son sólo 6. Dicha tendencia ya en 1997 mostraba que el 53% de los fondos era manejado por sólo 3 administradoras: Provida (Met Life), Habitat (Cámara Chilena de la Construcción) y Cuprum (Principal International). La primera y la tercera de capitales yanquis.  

Cómo funciona el sistema…

Cada AFP es una Sociedad Anónima de propiedad privada, la cual se establece mediante la participación por acciones. La administración de esta empresa está a cargo de un directorio quien determina los destinos de los fondos de todos los trabajadores afiliados a ella, 10.705.051 de chilenos están afiliados a este sistema, lo que evidencia de pasada lo forzoso de la medida. El volumen de capital que manejan es enorme, ya que al mes contribuyen 5.559.084 trabajadores.   

Como señalamos, este sistema contempla que quienes comienzan a trabajar están obligados por ley a incorporarse, incluso se les asigna la AFP a la que quedaran afiliados, debiendo contribuir con el 10% de su salario tributable. Se suma a esto, que las administradoras cobran comisiones mensuales a los trabajadores que oscilan entre un 0,77% y 1,45% de los sueldos imponibles. Todo esto son ingresos constantes para las AFP y no están sujetos a los resultados de rentabilidad de los fondos. Desde el año 2002, los afiliados pueden elegir entre 5 tipos de fondos de pensión, bajo el criterio de a mayor riesgo mayor rentabilidad y a su vez menor riesgo, menor rentabilidad.  

La ilusión de la rentabilidad para las masas

Como señalamos la promesa de alta rentabilidad fue uno de los argumentos de José Piñera, frente a las pérdidas y fraudes que presentaban las antiguas Cajas de Previsión. Sin embargo, esto solo se dio al inicio de la puesta en marcha del sistema. Este es en el único momento en que las AFP tuvieron que meterse las manos al bolsillo, después sólo ha sido una grosera ganancia asegurada. Según la plataforma virtual Felices y Forrados; que entrega información para que los ahorrantes se cambien de fondo según la rentabilidad del mercado, quienes han cotizado desde 1981 enfrentan una tasa interna de retorno (TIR) de 6,61 %, quienes lo hacen desde 1990, de 4,87 %, para los que cotizan desde el año 2000, la TIR real es de 3,91 % y quienes comenzaron en 2010, tienen una rentabilidad de 1,89 %. En sus palabras: “En síntesis, se constata que han disminuido sistemáticamente las tasas de retorno. Además, entre los años 2008 y 2012 la rentabilidad anual promedio del fondo A, el más riesgoso ha sido negativa”. La realidad es que, entre 2007 y 2014, la tasa de retorno recibida por la mitad de los pensionados del país no alcanzaba al 20%. La cifra es aún peor para las mujeres, donde, la mitad recibe como monto de jubilación menos del 12% del monto de su sueldo.

El cuoteo político tras las AFP

Acreditamos que la política es la expresión concentrada de la economía. Los numerosos casos de corrupción que se han conocido en Chile sobre el llamado “financiamiento a la política”, reafirman esta gran verdad. Corrupción que es consustancial al carácter de clase del viejo Estado y no una excepción a la regla. La llamada puerta giratoria es uno de los mecanismos utilizados para enriquecerse. Entendida como el paso de altos cargos públicos en el viejo Estado a empresas no estatales del mismo rubro en que se desempeñaban en el aparato estatal. Todo esto podemos entenderlo como un proceso de compradorización de elementos de la facción burocrática de la gran burguesía.

Por ejemplo, una docena de ex ministros pinochetistas reciben altísimos sueldos a través de los directorios de las AFP. La mayoría se desempeñó en las carteras de Hacienda, Economía y Trabajo. Otro tanto corresponden a militantes de la DC y el PS como la ex Ministra del Trabajo Ximena Rincón (DC), la cual fue directora de la AFP Provida. Ellos son designados de entre una larga lista de candidatos que se registran en la Superintendencia de Pensiones para llegar a ser directores de AFPs, recibiendo su pago por implementar políticas al servicio de los monopolios.

Toda la normativa regulatoria que opera en Chile, pretendidamente antimonopolios sólo es una fachada para regular las reglas del juego entre monopolios, principalmente el estatal y no estatal.

Otro ejemplo, es que en plena movilizaciones contra las AFP, la Superintendenta de Pensiones renunció ante cuestionamientos a su cargo, tras defender abiertamente una fusión entre AFP Cuprum y AFP Argentum, que incluyó abultados beneficios tributarios y el ingreso de nuevos capitales norteamericanos a otras AFPs. La funcionaria apeló al carácter técnico y legal de su decisión, y ante las hipócritas críticas de parlamentarios serviles de la DC, protestó diciendo que “atacar el sistema de pensiones vende”. Este es un hecho más, que evidencia que los beneficios tributarios para los capitales imperialistas y sus socios, son todo lo opuesto de como el mismo viejo Estado actúa respecto a las cargas tributarias cuando estas recaen sobre el proletariado y el pueblo. 

Comisiones ocultas o comisiones fantasma

Durante el gobierno de Ricardo Lagos (PS) se crearon las denominadas Comisiones Ocultas, que son delegaciones contratadas por las AFP para llevar el dinero al extranjero, principalmente a Estados Unidos. Estas comisiones -las que no son declaradas por las AFP-, durante el 2015 se llevaron más de 271 mil millones de pesos.

Estos cobros eran desconocidos hasta que las últimas movilizaciones obligaron a que se difundiera en los medios masivos de comunicación mayores detalles de cómo funciona el sistema. Es expresivo que incluso en los programa de farándula debían comentar acerca de las AFP, por supuesto en la mayoría de los casos, para tratar de defenderlas.

Las comisiones ocultas dejan más en evidencia el robo de las AFP, ya que se cobran doblemente los “gastos operacionales”. Cobran comisiones por administrar (lucrar) con los ahorros de los trabajadores y además cobran por poner este ahorro en los bolsillos de los capitales imperialistas.

Tras la presión popular, cuando Michelle Bachelet (PS) estaba en el gobierno, anunció un cambio en estas comisiones, pero la presión de las AFP hizo que echara pie atrás. La actual propuesta de reforma de Piñera, no toca un pelo a estas comisiones fantasmas.

Principal beneficiado: el imperialismo yanqui

Los fondos acumulados por las AFP a agosto de 2017 alcanzan los US$ 200.000 millones, lo cual es equivalente al 73,7% del Producto Interno Bruto (PIB) de Chile. Es el doble de la fortuna de Bill Gates (el hombre más rico del mundo) y 16 veces la fortuna de los Luksic (la familia más rica de Chile). Una tremenda masa de capitales que queda en manos principalmente de empresas norteamericanas (Met Life y Principal International). Estados Unidos, es por lejos el país que recibe el mayor volumen de esta inversión (16.623 millones de dólares recibió este año). Le sigue China y Japón.

La otra parte del botín está en manos de la gran burguesía en Chile: el grupo Luksic se ha embolsado 4,8 billones de pesos, el grupo Angelini ha recibido 1,7 billones y el grupo Matte 3, 6 billones. Todos estos grupos tienen casos de corrupción financiando ilegalmente a políticos serviles a sus intereses. El grupo Matte y Angellini tienen historial de trabajadores y dirigentes sindicales asesinados donde funcionan sus empresas forestales. 

¿Qué ha recibido el pueblo a cambio?

Sólo miseria es devuelta a los jubilados. El sistema de las AFP entrega pensiones por debajo de la línea de la pobreza. En Chile, la mitad de los trabajadores gana menos de $350.000 líquidos mensuales (570 dólares) y el 50% de las personas que reciben pensiones contributivas obtienen menos de $170.000 (CASEN 2017).

La Fundación Sol que estudia el trabajo en Chile, realizo un informe para depurar las falseadas[1]  cifras de pobreza que hablan de un 8,6%. Este Informe sólo considera los ingresos del trabajo y las pensiones contributivas, pues los otros factores distorsionan la verdad, así la pobreza en Chile pasa a ser de 29,4%. Si se considera solo a las mujeres esta cifra se eleva a un 31,7%. En el caso de los adultos mayores la pobreza se eleva de 4,5% a 37,6%.

El problema es aún mayor para la mujer, la mitad de las que recibieron pensión por vejez en el mes de enero de este año, recibieron una pensión que no superó los $137.180 (201 dólares) incluidos los aportes del Estado. Cifra que no alcanza ni a la mitad del salario mínimo que hoy es de $301.000 pesos chilenos (446 dólares).

El problema de las lagunas previsionales 

Los períodos de tiempo en los que no se presentan cotizaciones, son llamados lagunas previsionales, estos meses de ausencia de cotización son castigados duramente al momento de jubilar. No existe ningún tipo de mecanismo para evitar que el trabajador desempleado sufra este tipo de vacíos, la única manera de “solucionar” las lagunas, es el llamado Ahorro Previsional Voluntario (APV), lo que vendría a ser una forma de captar un monto de ahorro adicional al obligatorio.

La lucha contra el saqueo

El año 2016 reventó la situación de las pensiones, que se venía arrastrando por años, por todas partes se sabían de ejemplos de pensiones de miseria. En esto las AFP prácticamente no discriminan, desde un obrero a una jueza, pasando por un profesor. Todos al momento de jubilar ven terriblemente disminuidos sus ingresos. Multitudinarias marchas nacionales de más de 1 millón de personas se realizaron bajo la consigna de ¡NO + AFP!. En ese momento y haciendo gala de la tozudez con que la gran burguesía y sus representantes han enfrentado las demandas de las masas, Bachelet, que estaba a cargo del gobierno, señaló en cadena nacional que su gobierno impulsaría otra AFP, una AFP estatal.

Sin embargo, el problema se abrió develando ante muchos más ojos, uno de los pilares más podridos que evidencian la descomposición del capitalismo burocrático. Y la ausencia de un sistema que entregue pensiones que aseguren un mínimo de condiciones materiales a quienes lo reciben.

La Reforma de Piñera, solo ve “expectativas incumplidas”

En diciembre de 2018, el actual presidente Sebastián Piñera presentó su reforma previsional. Según éste el problema del sistema previsional, es un problema de expectativas incumplidas, gatillado por cotizaciones insuficientes, una mayor esperanza de vida y las condiciones de la economía. Con esto tratan de culpar a condiciones externas cuando como hemos visto el problema está en el centro del modelo. Intentan tapar la terrible verdad que viven los ancianos en nuestro país, que no pueden jubilar, que deben seguir trabajando todo lo que da sus fuerzas, en empleos precarios, porque con su jubilación no les alcanza para vivir.  El costo de la vida en el país sube y las pensiones bajan. Pero también crece el repudio contra las AFP y la necesidad de una previsión que permita subsistir es una demanda muy sentida por las masas, más aún cuando cada vez se conocen más detalles del aberrante saqueo a costillas del pueblo. Todo ese potencial cuando avance en unirse como un solo puño será el único que podrá arrancar de las mismas entrañas del imperialismo yanqui y sus aliados, las condiciones de vida que por derecho se merecen.

________________________________________________________

José Piñera es un economista liberal, cuya familia es de origen demócratacristiano, estudió en la Universidad Católica en tiempos de la hegemonía de los postulados de la Universidad de Chicago, que fundamentó y difundió el plan imperialista yanqui de medidas promonopolistas conocido como “neoliberalismo”. Tres medidas que beneficiaron a la gran burguesía y a los imperialistas llevan la firma de José Piñera: las AFP, el Plan Laboral y la Ley de Concesiones Mineras. Es hermano del multimillonario Sebastián Piñera, actual Presidente de Chile, cuando anunció la privatización del sistema de seguridad social, el economista estadounidense y fiel defensor del libre mercado, Milton Friedman, zapateaba de alegría ante lo que llamó “el milagro chileno”.

El Plan laboral implicó dos puñaladas a la lucha de los trabajadores el derecho a la huelga, permitiendo el reemplazo de los trabajadores y prohibiendo la negociación por rama, atomizando el movimiento sindical.


[1] Dos factores principales distorsionan las verdaderas cifras de pobreza, los ingresos derivados de los subsidios (política de bonos) y el uso del alquiler imputado. Este último es un cálculo que se les hace a los hogares que son dueños de sus viviendas o que se les han cedido o que están pagando por esta.

DEJA UNA RESPUESTA

¡Por favor deja tu comentario!
Ingreta tu nombre aquí por favor