Mujer popular, publicada en la edición n° 81 de Periódico El Pueblo (junio, 2019).

Por Yang Liu en Pekín Informa n° 11, 18 marzo de 1964, pp. 17-19

“A compás de las continuas victorias de la revolución china y su construcción socialista, se han producido y están desarrollándose a paso firme nuevos sistemas matrimonial y familiar socialistas, que desempeñan ahora un papel importante en el aumento del bienestar del pueblo, en la mayor emancipación de la mujer y como contribución para acelerar la construcción socialista de China.

Los sistemas matrimonial y familiar son parte de un determinado sistema social. El sistema de propiedad privada y de explotación de clases constituye la causa social de todos los irracionales sistemas matrimoniales y relaciones familiares. La sociedad china fue una sociedad feudal por más de dos mil años. Basados en las relaciones feudales de producción y atados al control combinado de los poderes feudales, —estatal, tribal, teocrático y marital— los sistemas matrimonial y familiar de la vieja China se caracterizaban por el hecho de que en la familia el patriarca tenía poder para arreglar el matrimonio de los miembros, imponiéndoles su deseo, que los hombres eran considerados superiores a las mujeres y que se ignoraban los intereses de los hijos.

A mediados del siglo XIX la sociedad china se convirtió en semicolonial y semifeudal como resultado de la agresión imperialista. Esto trajo cierto desarrollo de la economía capitalista de China y a su vez la desintegración gradual de su economía feudal, lo que originó, por consecuencia, relaciones matrimoniales y familiares con ciertos rasgos capitalistas. Pero bajo la dominación conjunta del imperialismo, el feudalismo y el capitalismo burocrático, y en condiciones en que permanecía la base económica feudal, persistieron los sistemas matrimonial y familiar. Estos viejos sistemas retrógrados causaron muchas desgracias en la vida familiar de las amplias masas populares y ejercieron también una influencia negativa en el desarrollo de la producción social. Por lo tanto, abolir los sistemas matrimonial y familiar feudales ha sido desde hace mucho un ferviente deseo del pueblo chino y especialmente de la mujer china.

Una parte de la Revolución China

(…) El Partido Comunista de China siempre ha considerado la reforma de los sistemas matrimonial y familiar como importantes partes componentes de la cuestión general de la revolución democrática y socialista de China. La reforma de los sistemas matrimonial y familiar está estrechamente vinculada a la emancipación de la mujer, y ambas están en carácter de subordinados con relación a la cuestión general de la revolución proletaria. Para extirpar los sistemas matrimonial y familiar feudales y liberar a la mujer de la servidumbre feudal, es necesario arrancar primero todos los sistemas sociales semicoloniales y semifeudales. Para cambiar totalmente la posición desigual de la mujer en la familia, es necesario también cambiar por completo tanto las condiciones de opresión y explotación del pueblo trabajador como la posición de desigualdad de la mujer en la sociedad. Por eso, la tarea de emancipación de la mujer y la reforma de los sistemas matrimonial y familiar sólo se pueden realizar en el curso de las revoluciones democrática y socialista dirigidas por el proletariado.

En su Informe sobre la investigación, verificada en Junán acerca del movimiento campesino, el camarada Mao Tse-tung señaló hace ya mucho tiempo: “El poder de los terratenientes es el eje en derredor del cual giran todos los sistemas de autoridad. El derrocamiento del poder de los terratenientes ha hecho vacilar el poder tribal, el teocrático y el marital” Agregó: “El sistema tribal, las supersticiones y las injustas relaciones entre el hombre y la mujer desaparecerán como consecuencia natural de la victoria de la lucha política y económica.” Aquí el camarada Mao Tse-tung hizo una explicación completa de las relaciones entre la emancipación de la mujer y la reforma de los sistemas matrimonial y familiar por un lado y las revoluciones política y económica por el otro.

(…) Después de la fundación del Estado de democracia popular, el Gobierno proclamó inmediatamente la nulidad de todas las leyes que defendían la desigualdad entre hombres y mujeres, y la abolición de todo sistema matrimonial y familiar heredado de la vieja sociedad. La ley del matrimonio de la República Popular China publicada el 1° de mayo de 1950 estipula: “Debe derogarse el sistema matrimonial feudal que se basa en los arreglos arbitrarios y obligatorios y la superioridad de los hombres sobre las mujeres e ignora los intereses de los hijos; debe ponerse en práctica el sistema de matrimonio de la nueva democracia, que se basa en la libre elección de parejas, en la monogamia, en los iguales derechos para ambos sexos y en la protección de los legítimos intereses de las mujeres y los hijos.” Proclama al mismo tiempo que son ilegales las prácticas tales como la bigamia, concubinato, prometido infantil, interferencia en nuevas nupcias de las viudas y extorsión de dinero o de regalos para el casamiento.

La nueva ley de matrimonio es la cristalización de las experiencias acumuladas por el pueblo chino en su lucha antifeudal con relación a los problemas matrimonial y familiar. Esta no sólo es una poderosa arma en las manos del pueblo contra los viejos sistemas matrimonial y familiar sino que también establece normas legales y morales para las felices relaciones del matrimonio y para una vida de democracia, armonía y unidad en la familia”.

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