Un auténtico comunista, “convicto y confeso”

Conmemoración, Periódico El Pueblo 82 (julio, 2019).

Nacido en Valparaíso un 6 de julio de 1876, recordamos el nacimiento de quien fuera el primer marxista de la clase obrera en Chile, con el ánimo de levantar bien alto sus ideas más avanzadas en la lucha. Para arrebatarlo de las garras del revisionismo, los cuales venden una imagen absolutamente equivocada de quién fue, es y será una guía en la lucha de clases hacia el comunismo.

Luis Emilio Recabarren Serrano, debido a su infatigable entrega y amor por los obreros fue bautizado cariñosamente por las masas como “El Maestro”. En sus inicios como revolucionario militó en el Partido Demócrata, por el que incluso fue electo diputado. Su estadía en el Parlamento estuvo enmarcada por su discurso revolucionario desde un inicio y en desarrollo, llegando a plantear “soy socialista revolucionario, y entre los medios, es decir, las armas que llevo, hasta hoy en mi bagaje, para hacer la revolución, está el parlamentarismo y de esto yo no tengo la culpa porque así se ha formado en mi conciencia, por esta razón milito en el Partido Demócrata, con honor, hasta hoy, en él”. Luego agrega “soy socialista revolucionario, libre de llevar las armas que a mí me plazca para hacer la revolución y libre a mi vez de deshacerme de las que vaya estimando inútiles, o gastadas, o ineficaces, o inofensivas, a mi debido tiempo”.

Debido a su gran trabajo de agitación y propaganda fue perseguido por las clases explotadoras y sus aparatos de represión, por lo que decidió autoexiliarse en Argentina, donde militó en el Partido Socialista. En su vuelta a Chile se radica en Iquique, porque allí había grandes concentraciones de obreros mineros y forma el Partido Obrero Socialista (1912) como consecuencia de ello.

A la vuelta de un viaje a Europa, convencido ya del pantano que significan las ilusiones electorales, declara “al llevar a los demócratas al gobierno, mantienen la ilusión del pueblo a quien hacen esperar y creer que así algún día vendrá algún mejoramiento, y mientras los trabajadores mantienen sus esperanzas NO LUCHAN, SE CRUZAN DE BRAZOS ESPERANDO EL CUMPLIMIENTO DE LAS PROMESAS, y así sigue tranquila la clase capitalista explotando y oprimiendo la población. Eso es lo que se ha conseguido con la democracia: adormecer a las clases trabajadoras bajo la influencia de una esperanza”.

En esa época el parlamentarismo educó a los obreros, ya que les hizo comprender que los burgueses no aceptan la defensa del proletariado dentro del viejo Estado burocratico-terrateniente.

El gran salto político del proletariado lo lidera Recabarren cuando encabeza el tercer congreso del Partido Obrero Socialista donde se acordó la fundación del Partido Comunista de Chile, Sección de la Internacional Comunista. No se debe tergiversar la memoria del pueblo: Recabarren no era parlamentarista o pacifista. Él era un revolucionario marxista-leninista que regresó de la visita a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) absolutamente convencido que el camino era la república gobernada por obreros y campesinos, la Dictadura del Proletariado en camino ininterrumpido hacia el comunismo.

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