Defender la jornada laboral, conquista histórica del proletariado

Clase obrera, Periódico El Pueblo 82 (julio, 2019).

El 14 de mayo de 2019, el gobierno vendepatria de Sebastián Piñera ingresó a trámite en el Senado la Reforma Laboral llamada “Modernización laboral para la conciliación, trabajo, familia e inclusión”.  Sin embargo, lejos de conciliar la vida familiar con el trabajo, esta ley busca exprimir aún más a los trabajadores y sólo se traducirá en más explotación y peor calidad de vida.

Los medios de comunicación monopólicos publicitaron esta reforma como que “permitirá a los asalariados trabajar sólo 4 días a la semana”, permitiendo al obrero la “libertad” para pactar jornadas más flexibles.

Sin embargo, cada vez que el viejo Estado habla de “libertad” para el obrero y la obrera, no es más que para permitir al patrón imponer sus condiciones en el trabajo. Si el trabajador no acepta la respuesta es clara: “si no te gusta, te vas, ya que hay una fila de personas esperando tu puesto de trabajo”.


“8 horas de trabajo, 8 horas de recreación, 8 horas de descanso”. Lienzo obrero exigiendo límite a la jornada laboral en Melbourne, Australia, 1856.

Objetivos de la Reforma

Esta reforma busca eliminar la jornada de 8 horas, histórica conquista económica de la clase obrera. Los trabajadores y el pueblo debemos defender esta conquista y oponernos tenazmente a esta reforma.

La Reforma Laboral de Piñera, como todas las medidas que se impulsan al servicio del viejo Estado, busca disminuir el costo de la mano de obra o lo que el derecho del trabajo burgués llama “flexibidad laboral”. Esto no es otra cosa que quitarle derechos a los trabajadores y trabajadoras.

No puede ser de otra forma, ya que un sistema basado en la explotación solo puede destruir las fuerzas productivas y no desarrollarlas. Justamente, el trabajo del hombre y la mujer es la principal fuerza productiva, ya que es la única mercancía que le da valor a todas las otras mercancías.

Por eso el patrón, burgués o latifundista, siempre buscará abolir la protección de los derechos del trabajador, que la propia legislación burguesa está obligada a reconocer porque ha sido arrancada con la lucha obrera y de los trabajadores.

Medidas legales para exprimir a la clase obrera

Son muchas las medidas que implementa la reforma de Piñera. Sin embargo, el corazón de la reforma es eliminar las limitaciones que existe a la jornada de trabajo. Las medidas más importantes que establece son las siguientes:

1. Eliminación de la jornada semanal de 45 horas

Actualmente, la jornada de trabajo puede tener un máximo de 45 semanales. Sin embargo, el proyecto de ley propone incorporar un sistema de jornada laboral de 180 horas mensuales. Al eliminar el límite semanal permitiría que los trabajadores tuvieran jornadas de hasta 72 horas semanales, si trabajan 6 días a la semana, lo que significan 12 horas cada día.

El proyecto de ley pone el absurdo límite de 12 horas diarias para trabajar, omitiendo que a ese descomunal tiempo se debe sumar la cantidad de horas que implica el trayecto que los obreros y obreras deben cubrir para llegar a sus trabajos, sumándolo a los tiempos preparatorios como lo son, por ejemplo, la ducha y el cambio de uniforme. De este modo son alrededor de 15 o 16 horas las que los trabajadores estarán a disposición del patrón, fuera de sus hogares.

2. Jornada entre 4 y 6 días semanales

Hasta el momento, la jornada semanal de 45 horas no puede distribuirse en menos de 5 días ni más de 6. Con el proyecto de ley busca bajarse este límite a 4 días, bajo la propaganda demagógica de que los trabajadores tendrán más días libres.

Sin embargo, esta reducción va de la mano con el aumento de las horas de trabajo diarias, como señalamos en  el número anterior, lo que en la práctica implicará una peor calidad de vida. Además, como los salarios son tan bajos, la mayoría de los trabajadores usará los “días libres” para trabajar por cuenta propia o emplearse con otro patrón, aumentando de esta forma las horas trabajadas por sobre el supuesto límite legal.

3. Eliminación del descanso dominical

Hoy existe un grupo de trabajadores que legalmente pueden trabajar los días domingos por la naturaleza de las funciones de la empresa en la cual se desempeñan, tales como los trabajadores del comercio, restoranes, clínicas, etc. Sin embargo, aún este grupo de trabajadores debe tener a lo menos dos domingos libres al mes.

Con el proyecto de ley se eliminan los dos domingos libres mensuales, cambiándola por “12 domingos libres cada 6 meses”, lo que en la práctica significará que la empresa pueda obligar a los trabajadores a trabajar todos los días domingo durante 3 meses seguidos.

4. Eliminación de la jornada de tiempos preparatorios

En la actualidad, el tiempo que el trabajador ocupa para prepararse a desarrollar sus funciones, por ejemplo cambiarse de ropa o ducharse después del trabajo, deben ser considerados dentro de la jornada laboral, ya sea como horas ordinarias o como horas extraordinarias.

Con el proyecto de ley los tiempos preparatorios no serán parte de la jornada y podrán sumarse como tiempo adicional a las 12 horas de trabajo. Es decir, los trabajadores podrán trabajar hasta 13 horas, (1 hora de tiempos preparatorios y 12 horas de jornada).

5. Universalidad de la jornada excepcional

La jornada excepcional es un tipo de día laboral que no tiene los limites de la jornada “ordinaria” ni de la jornada extraordinaria, que se utiliza en algunas áreas estratégicas de la economía, en donde los trabajadores pueden desarrollar sus labores durante 7 o hasta 20 días continuos, incluso pernoctando en el lugar de trabajo. Actualmente, para establecer este tipo de jornada se requiere la autorización de la Dirección del Trabajo, ya que sólo procede cuando hay razones calificadas para aplicarla. Asimismo, requiere el acuerdo con el sindicato en las empresas donde haya.

Con el proyecto de ley la jornada excepcional podrá ser implementada sin autorización de la Dirección del Trabajo y sin la autorización del sindicato, por lo que sólo se requerirá la autorización del trabajador, consensuando individualmente con la empresa. Así, ocurrirá lo que normalmente sucede cuando la empresa quiere empeorar las condiciones de trabajo: llamará individualmente a los trabajadores obligándoles a firmar un anexo de contrato, sin ninguna posibilidad de negociación.

Estas y otras medidas se enmarcan en un paquete de leyes que presentó el gobierno, que busca cumplir a cabalidad los dictámenes del imperialismo yanqui para nuestro país, a fin de profundizar el carácter semicolonial de nuestro país.

DEJA UNA RESPUESTA

¡Por favor deja tu comentario!
Ingreta tu nombre aquí por favor