La consigna de los trabajadores debe ser:

¡Reducir la jornada laboral y aumentar los sueldos!

Editorial, Periódico El Pueblo n° 84 (septiembre, 2019).

Que la reducción de la jornada laboral es una de las demandas más sentidas de la clase y del pueblo, lo demuestra el hecho que el 1° de mayo, Día Internacional de la Clase Obrera, se origina debido a la lucha por la jornada laboral de 8 horas, buscando disminuir las más de 12 o 14 horas que se trabajaban a finales del siglo XIX (Chicago, 1886). Recordemos que ese día -por décadas-, ha sido el principal día de encuentro de proletariado, con marchas y protestas en todos los rincones del planeta.

Hoy en día se discute entre los obreros sobre la jornada laboral. Para la mayoría, la cantidad de horas que se trabaja no ha cambiado mucho, ya que si bien existe un límite legal de 45 horas, más de la mitad de los trabajadores tiene una jornada de más de 48 horas. Por eso, no es nada raro que la diputada Camila Vallejo, del falso Partido Comunista, suba en las encuestas al proponer un proyecto de ley que en su único artículo disminuye la jornada laboral a 40 horas. Sin embargo, estos caraduras enarbolan la disminución de la jornada como un forma de “aumentar la productividad” para las empresas, en lugar de denunciar el régimen de explotación brutal que sufren las clases trabajadoras.

Los bajos salarios en Chile

¡Y claro! Los sueldos en Chile son extremadamente bajos. Más del 50% de los trabajadores chilenos asalariados ganan menos de $400 mil y a noviembre de 2018 la línea de la pobreza por ingresos en Chile para una familia promedio de 4 personas era de $430.763. Lo anterior quiere decir que el 57% de los empleados del país se vería incapacitado económicamente para sostener un hogar, (64% las mujeres y 52% para los hombres), por lo que la posibilidad de sacar a su familia de la línea de la pobreza seria casi nula. (Los verdaderos salarios, Fundación Sol, 2019).

El hambre de plusvalor

Karl Marx, fundador del comunismo científico, dedicó su vida a develar en cada detalle el sistema capitalista de explotación y el camino de emancipación de la clase obrera. Marx enseña que el origen de la ganancia en el capitalismo proviene del trabajo no remunerado al obrero. Es decir, durante la jornada de trabajo, el obrero genera más valor de lo que cuesta reproducir su fuerza de trabajo y es este plusvalor -no pagado por el capitalista- el verdadero origen de la ganancia de los burgueses.

Hoy, en la época del imperialismo, fase última  podrida del capitalismo, los trabajadores en una empresa, lejos de ser los “colaboradores” o “familia”, son el jugoso limón que los grandes burgueses buscan exprimir sin ninguna consideración más que esa hambre de plusvalía.

A lo anterior debemos agregar que nuestro país, al ser una nación oprimida por el imperialismo, principalmente yanqui, tiene el tipo de capitalismo permitido por éste, que es el capitalismo burocrático. Es decir, un capitalismo, que se asienta sobre la gran propiedad de la tierra y que está al servicio de los capitales extranjeros imperialistas y la gran burguesía lacaya, tales como los Luksic, Angelini, Piñera, Matte, entre otros. Estos grandes grupos, lejos de preocuparles el desarrollo nacional, solo buscan mantener una vida llena de lujos y tremendos patrimonios. Por tanto, un sistema así JAMÁS nos traerá el desarrollo. Al contrario, es un sistema que está en profunda crisis, reconocida incluso por personajes como Bernardo Larraín Matte, Presidente de la SOFOFA, al criticar los problemas de productividad de la economía nacional.

Por tanto, una de las tareas de las clases dominantes es reimpulsar el capitalismo burocrático, cuestión que se les hace cada vez más difícil. Así, vemos que los argumentos del revisionismo del falso PC para la reducción de la jornada (mejorar la productividad) coinciden en este objetivo de los explotadores.

La Reforma Laboral Bachelet – CUT

Precisamente, quienes dirigen el falso PC buscan servir a la tarea de reimpulsar esta injusta y absurda economía. Para ello, actúan hablando en nombre de los trabajadores, cenan en la casa de los más ricos (Bárbara Figueroa, P“C” y Alfonso Sweet, Presidente Confederación de la Producción y Comercio) y ponen su firma para validar reformas antitrabajadores, tal como fue la Reforma Laboral de Bachelet, la cual no tocó un pelo a las bases del Plan Laboral impuesto a sangre y fuego por la Junta Militar Fascista de Pinochet. Al contrario, reforzó el objetivo de empantanar la lucha sindical de los trabajadores. 

Entonces: ¿Es justo luchar por la reducción de la Jornada Laboral? ¡Claro! Cada mayo lo iniciamos reafirmándonos en ello. Pero esto no lo podemos desligar de la lucha por transformar el régimen de propiedad de nuestro país, defendiendo el salario como demanda económica y así mejorar los sueldos. Por cierto, la lucha contra los oportunistas y vendidos, que son parte de la corrupción e inflitración burguesa en las filas obreras, es completamente justa y deben ser barridos con el colosal montón de basura capitalista que debemos barrer para vivir mejor.

¡La lucha hoy exige más de cada uno de nosotros!

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