Autogestión, educación y lucha contra la violencia institucional

Defender la Corporación Juvenil Paine

Arte y cultura, Periódico El Pueblo n° 84 (septiembre, 2019).

Nos encontramos en la comuna de Paine, precisamente en la Corporación Juvenil de Paine, espacio autogestionado y administrado por pobladores de la zona. Aquí, ante el histórico abandono de la juventud y la cultura por parte de la municipalidad, se vieron en la necesidad de organizarse y luchar por un espacio propio. Hoy en día, el viejo Estado nuevamente planea corporativizar este espacio que ha servido para agrupar a organizaciones y sectores del pueblo que buscan educarse y luchar en la zona, usurpando el honesto y desinteresado trabajo realizado por décadas.

La Corporación Juvenil Paine nació hace 22 años, en el actual Centro Cultural, que en ese tiempo era un teatro en ruinas. Los jóvenes de la época decidieron tomárselo y arreglarlo por sus propios medios, para organizarse primeramente en torno al rock, ya que se precisaba de un espacio para ensayar y realizar tocatas. En el año 2007 la municipalidad levantó un proyecto para ocupar el espacio, por lo que, ante el inminente desalojo, comenzó una movilización que logró ganar un comodato del espacio con el que cuentan hoy en día por 25 años.

Trabajo del pueblo para el pueblo

Actualmente, la Corporación realiza varios trabajos en la comunidad que se sustentan en la solidaridad de clase. Por ejemplo, tienen la biblioteca popular que ha evolucionado de tener aproximadamente 100 libros en un comienzo -mayoritariamente soluciones escolares antiguas- a contar actualmente con más de 2.000 libros de gran calidad. Incluso, ciertos días, la biblioteca se transporta a la calle, con el objetivo de tener mayor alcance e impacto en la población.  Otro elemento que persiste en el tiempo es la sala de ensayo equipada con instrumentos musicales.

Además de lo anterior, en los espacios de la casona se generan constantemente actividades, cursos y talleres que buscan levantar la cultura, las artes y la formación como herramientas de transformación social. De este modo, buscan generar herramientas para apalear la cesantía que asola a obreros, temporeros y trabajadores, preocupándose también por alfabetizar a las comunidades haitianas asentadas en la zona, a tal punto, que estas mismas han tomado control del espacio para realizarse cursos y talleres entre ellos mismos.

Junto a lo anterior buscan educar y traspasar la conciencia de clase a las futuras generaciones a través de un preuniversitario popular, en donde los mismos egresados del “preu” son los que imparten las clases. De esta forma logran mantener la reciprocidad que los proyectos autogestionados y gratuitos necesitan para mantenerse con vida. Es tal el compromiso con las necesidades reales de las masas de la zona, que incluso en tiempos donde el internet no tenía tal masividad como hoy en día, se había logrado levantar un cybercafé popular para dar respuesta a las nuevas necesidades que urgían al pueblo.

El viejo Estado y su eterna lucha contra la autogestión

El problema partió este año, cuando el 23 de julio notificaron a la Corporación de la orden de desalojo emanada por el alcalde Diego Vergara (RN), avalado en la precariedad del comodato, que permite poner fin al contrato de manera unilateral avisando con 3 meses de antelación.

Ante esta medida, la Corporación decidió iniciar diálogo con el alcalde a pesar de las medidas farsantes tomadas por él, tales como publicar en la portada de “El Painino”, periódico comunal, un descarado fotomontaje de la fachada de la casona ocupada actualmente por la Corporación, con el título “Oficina Municipal de la Juventud, un nuevo espacio para todos” (ver imagen de abajo).

Así, se entregó una carta firmada por 20 organizaciones sociales de Paine, esperando la respuesta del alcalde Vergara. La “propuesta” de la autoridad, de la mano lambiscona de los concejales presentes en la reunión, señalaba que su intención era fundar la “Oficina Municipal de la Juventud”, cuestión totalmente falsa, ya que esta oficina ya fue creada el año 2011 y se ha mantenido hasta la fecha sin realizar ninguna actividad más que un evento anual por el día de la juventud. Además, se propuso que la dirección y administración de la corporación fuera usurpada por el municipio, sin ningún cambio aparente más que crear una oficina de turismo para los jóvenes que viven en Paine, pero que pasan la mayor parte del tiempo fuera de él y facilitar una impresora en espacio.

De tal forma, se deja entrever que que la intención de corporativizar la casona es solamente una persecución política que busca reprimir la organización popular y controlar los espacios de autogestión que los pobladores han creado con esfuerzo y constancia, ya que al ser un espacio abierto se presta para las distintas expresiones de luchas que nacen de las necesidades de las masas, por ejemplo la movilización contra la CCU, el movimiento No + AFP, movimiento por el agua, el movimiento sindical, entre otros.

Queda al descubierto la falsa preocupación de Diego “el latifundista” Vergara por la juventud. Al contrario, lo único que ha sido evidente es que quiere el terreno lo más limpio posible de cualquier movimiento auténticamente democrático al terminar su tercer período de gobierno consecutivo y partir a satisfacer sus aspiraciones parlamentarias, aparentando su mejor imagen posible.

Sin embargo, la población de Paine tiene memoria y sabe quiénes han trabajado duro por su gente y particularmente por su juventud sin esperar a cambio votos, favores personales o dinero.

¡Defender la Corporación Juvenil de Paine!

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