A 102 años de la Revolución Rusa, vívidas y necesarias lecciones

Educación, Periódico El Pueblo n° 85 (octubre, 2019).

La educación siempre ha sido una gran preocupación para sus distintos actores. Sin necesariamente estar sujetos a alguna ideología política, somos testigos de que la sociedad está dividida en clases con distintos intereses entre sí.

Hoy y desde que surgieron las distintas clases sociales, la educación no ha estado al margen de la política, sino más bien ha sido utilizada como un instrumento para que las ideologías dominantes puedan perpetuar su poder y así mantener el sistema de explotación sobre el cual está construida la sociedad. Ante esto y en la búsqueda de transformar el escenario actual del pueblo, se pone mucha importancia en este aspecto de la cultura.

Makarenko

Pero, ¿es posible realizar los cambios que requiere la sociedad solo desde la educación o presentándola siempre como lo principal a transformar?. Mariátegui, gran comunista peruano, expuso certeramente: “No es posible democratizar la enseñanza de un país sin democratizar su economía y sin democratizar, por ende, su superestructura política”. Ejemplos que confirman esto son las experiencias socialistas de Rusia y China. Porque sí, para lograr transformar la educación, el pueblo necesita y debe conquistar el poder.

La primera triunfante revolución socialista nos dejó grandes lecciones en cuanto a esto. Antón Makarenko, comunista y pedagogo ruso fue parte de la vanguardia encargada de afrontar la tarea del Estado proletario, que no solo era la reorganización de la economía y la política del país, sino que también la formación de futuros hombres y mujeres que defenderían los derechos alcanzados por el socialismo. Así, la tarea del educador era dotar a este nuevo contingente de valores y principios que permitieran velar por la construcción y preservación de esta nueva sociedad.

La pedagogía de Makarenko se basó en la práctica y en la experiencia. Esto fue lo único que le ayudó a solucionar los problemas reales que se vivían en la colonia Gorki. Esta era una especie de orfanato en donde llegaban huérfanos de la guerra civil que fácilmente caían en la delincuencia juvenil para sobrevivir y se acostumbraban a conseguir las cosas de manera fácil.

Para solucionar los problemas que se vivían, esta nueva pedagogía se basó en 2 puntos principales: a) la creación de la conciencia colectiva y b) el trabajo productivo autosostenido. Así, los ejes articuladores fueron la oportunidad de practicar los principios democráticos de la doctrina marxista, que vinculan la teoría educativa con la práctica social y la enseñanza a través del trabajo colectivo.

Si pensamos en los estudiantes populares, podemos ver ciertas similitudes en el perfil del alumno. Hoy, el individualismo y la violencia ejercida entre ellos no permiten instalar una nueva propuesta pedagógica. Ante esto, el educador, para ser escuchado, primero debe ordenar el ambiente, así la disciplina permitirá que se generen condiciones para instalar principios colectivistas. Y otro aspecto es la tarea persuasiva del educador, quien a través de situaciones ejemplificadoras debe buscar calar en la conciencia de los estudiantes.

Recomendamos la lectura del Poema Pedagógico de Makarenko, gran novela que refleja 15 años de trabajo abriendo camino en el entonces inexplorado mundo de la educación socialista.

DEJA UNA RESPUESTA

¡Por favor deja tu comentario!
Ingreta tu nombre aquí por favor