Sobre la lucha de clases, el Estado y el papel de la violencia en la historia

Por Centro de Investigación Popular Juan Segundo Leiva

0
254

La lucha de clases existe. Es una verdad objetiva, más allá de la
voluntad de las personas.

Desde que existen las clases existe también la lucha de clases, y el Estado como forma para imponer los intereses de unas clases sobre las otras mediante el monopolio de la fuerza. Esta es otra verdad objetiva, independiente de la voluntad de las personas.

No fue Marx quien descubrió la existencia de las clases y la lucha de clases -ya lo habían hecho los socialistas pre-marxistas-, pero sí fue él quien comprendió el papel de la lucha de clases como motor del desarrollo de las sociedades hasta ahora y demostró científicamente que con el surgimiento del proletariado la lucha de clases desenvoca inevitablemente en la dictadura del proletariado para alcanzar el socialismo y el comunismo, mediante revoluciones democráticas, socialistas y culturales destinadas a eliminar la causa fundamental que divide a la sociedad en clases: la propiedad privada sobre los medios de producción y de vida.
La existencia de las clases y la lucha de clases es presentada por la burguesía como una invención marxista. Y esto es así precisamente porque la propia lucha de clases se desarrolla en todos los tres terrenos fundamentales: económico, político e ideológico, y es en este último terreno donde opera todo el aparato propagandístico de las clases dominantes para intentar negar las verdades objetivas develadas por el marxismo y así propalar sus propias ideas reaccionarias, utilizando todos los medios posibles.
Cuando Engels trató el problema de la ideología en sus cartas de 1890 a 1895 expuso que todas las clases anteriores al proletariado tenían un reflejo invertido de la realidad, ponían las cosas de cabeza. Esto es así porque toda ideología no proletaria tuerce la realidad, la deforma y por tanto no puede entender su esencia, no puede ver la verdad tal cual es y la raíz es una sola: se sustentan en la explotación, y asumir esa verdad implicaría irse contra las bases mismas que las definen como clase. Por eso el proletariado -que no se sustenta en la propiedad privada sobre los medios de producción ni en la explotación- es la única clase social que puede desarrollar la misión histórica de destruir la propiedad privada, que es la base de toda sociedad de clases.
Es precisamente torciendo la realidad que las clases dominantes pretenden imponer la ideología burguesa, convenciendo al proletariado y el pueblo que no existen las clases sociales, sino solo “grupos sociales” o a lo sumo, “actores sociales”. Y que, por tanto, el Estado no es órgano de opresión de una clase sobre la otra que se sostiene en el ejército y su monopolio de la fuerza, sino que por un lado existe un Estado y un ejército “por encima de las clases” y por otro una “sociedad civil”, con lo cual pretenden separar política de sociedad y eso no es cierto. Lo cierto es que hay clases y hay contradicciones entre las clases, que incluso hay contradicciones agudas entre facciones al interior de la gran burguesía -entre las facciones compradora y burocrática- y que en las facciones de la gran burguesía se dan grupos, incluso, que pugnan por alcanzar el Estado y sostenerse ahí. Hoy con la revuelta popular se han agravado estas contradicciones, ¿lo estamos viendo o no?
Otras formas que se promueven para torcer la realidad torciendo los conceptos científicos es hablar de “la clase política”, que tiene que ver con su esfuerzo por alejar al proletariado y el pueblo de la política promoviendo la “despolitización”, que apunta a que el proletariado no tenga política, no tenga Partido, ni ideología, ni programa propio para pugnar por el Poder. Y para el pueblo lo mismo, pregonar que la política no sirve, que es dañina y de esa manera dejar un único interés organizado, el de la clase explotadora, de la clase dominante, de los grandes burgueses y terratenientes que manejan el Estado en nuestro país. Es decir, es dejarle el monopolio absoluto a la gran burguesía para que ejecute su política a través del Estado y la aplique a toda la sociedad y adoctrinen en torno a su política según su propia ideología.
La ideología burguesa debe hacer un especial esfuerzo por justificar el monopolio de la fuerza, condenando como contraparte “toda forma de violencia” cuando ésta es ejercida por parte de los oprimidos contra de su sistema de opresión y explotación. Marx, Engels, Lenin y el presidente Mao Tse-tung desarrollaron profusamente esta cuestión, pues su justa y correcta comprensión resulta crucial para distinguir marxismo de revisionismo en la lucha de clases del proletariado por la conquista del Poder.
Desde Marx y Engels se estableció la correcta comprensión sobre la violencia revolucionaria. Tener presente las palabras de Engels que Lenin señala como “verdadero panegírico de la revolución violenta”: “De que la violencia desempeña en la historia otro papel (además del de agente del mal), un papel revolucionario; de que, según la expresión de Marx, es la partera de toda vieja sociedad que lleva en sus entrañas otra nueva; de que la violencia es el instrumento con la ayuda del cual el movimiento social se abre camino y rompe las formas políticas muertas y fosilizadas”, por lo cual Lenin orientó con precisión: “La necesidad de educar sistemáticamente a las masas en esta, precisamente en esta idea sobre la revolución violenta, es algo básico en toda la doctrina de Marx y Engels”, que esta es una cuestión básica para distinguir marxismo de revisionismo, porque “el oportunista ha perdido la costumbre de pensar siquiera en la revolución del proletariado”.
Sobre esto el Presidente Mao Tsetung profundizó de esta manera: “La tarea central y la forma más alta de toda revolución es la toma del Poder por medio de la lucha armada, es decir, la solución del problema por medio de la guerra. Este revolucionario principio marxista-leninista tiene validez universal, tanto en China como en los demás países […] Los comunistas no luchan por un poder militar personal (jamás deben hacerlo, y que nadie siga el ejemplo de Chang Kuo-tao), sino que deben luchar por el poder militar para el Partido, por el poder militar para el pueblo […] Sin lugar a duda, la ingenuidad respecto al poder militar no puede conducir a ningún resultado. Como el pueblo trabajador ha sido, durante miles de años, víctima del engaño y la intimidación por parte de las clases gobernantes reaccionarias, muy difícilmente puede darse cuenta de la importancia de tener fusiles en sus propias manos. Ahora que la opresión del imperialismo japonés y la resistencia armada a escala nacional han empujado al pueblo trabajador a la arena de la guerra, los comunistas deben convertirse en los dirigentes políticamente más conscientes de esta guerra. Todos los comunistas tienen que comprender esta verdad: ‘El Poder nace del fusil’. Nuestro principio es: el Partido manda al fusil, y jamás permitiremos que el fusil mande al Partido. Pero también es cierto que, teniendo fusiles, podemos crear organizaciones del Partido, tal como el VIII Ejército ha creado una poderosa organización del Partido en el norte de China. De la misma manera, podemos formar cuadros, crear escuelas, desarrollar la cultura y organizar movimientos de masas. En Yenán los fusiles lo han creado todo. Todo nace del fusil. Según la teoría marxista del Estado, el ejército es el principal componente del Poder estatal. Quien quiera que desee tomar el Poder estatal y retenerlo, tiene que contar con un poderoso ejército. Hay quienes se ríen de nosotros como partidarios de la `teoría de la omnipotencia de la guerra’. Sí, somos partidarios de la teoría de la omnipotencia de la guerra revolucionaria; eso no es malo; es bueno, es marxista. Los fusiles de los comunistas rusos crearon el socialismo. Nosotros crearemos una república democrática. La experiencia de la lucha de clases en la época del imperialismo nos enseña que sólo mediante la fuerza del fusil, la clase obrera y las demás masas trabajadoras pueden derrotar a la burguesía y la clase terrateniente armadas; en este sentido cabe afirmar que sólo con el fusil se puede transformar el mundo entero. Somos partidarios de la eliminación de la guerra; no deseamos la guerra. Pero sólo mediante la guerra se puede eliminar la guerra. Para acabar con los fusiles, hay que empuñar el fusil”.

Con todo este desarrollo de la ideología científica del proletariado -hoy marxismo-leninismo-maoísmo- y los aportes de validez universal del Presidente Gonzalo en su aplicación a la guerra popular en el Perú, la única línea verdaderamente revolucionaria en el movimiento obrero mundial consiste en explicar a las masas la necesidad de reconocer las ideas burguesas y barrerlas decididamente, lo cual exige además el inevitable e imprescindible rompimiento con el oportunismo y su pacifismo, que solo sirve a sostener el régimen de explotación.
Y muy especialmente difundir la perspectiva gloriosa expuesta por el Presidente Mao Tse-tung:
“El marxismo consiste en miles de verdades, pero todas se reducen a una frase: ‘La rebelión se justifica’. Por miles de años se ha dicho que era justo oprimir, era justo explotar y estaba mal rebelarse. Este veredicto fue revertido solamente con la aparición del marxismo. Esta es una gran contribución. Fue mediante la lucha que el proletariado aprendió esta verdad, y Marx extrajo la conclusión. Y a partir de esta verdad, sigue la resistencia y la lucha por el socialismo”.

DEJA UNA RESPUESTA

¡Por favor deja tu comentario!
Ingreta tu nombre aquí por favor