Arte y cultura, edición n° 87 (diciembre, 2019) de Periódico El Pueblo

El dolor que siento
es el dolor que aflige a mi pueblo
el sentimiento presente en mi vida
esta lleno del alma de mi gente

No tengo como contentarme
mientras exista tanta infelicidad
en las calles, en los campos, en los barrios y barriadas

Mas al verte mi pueblo en las calles
desobediente al toque de queda
animado por el canto y por la guitarra insumisa

¿Cómo contener tanta emoción?

¿Cómo no creer en tu fuerza
al desafiar atrevido el injusto armado hasta los dientes
apenas con la certeza de la verdad en tus manos?

Un largo canto tomó posesión
de mi mente, de mis labios
Y bailé como bailó Mercedes en Viña
cuando el dictador todavía moribundo

“porque todo puede cambiar
pero nunca cambiará
el amor por mi gente”

Sí, mostraste para todo el mundo
que la libertad siempre será un sueño
inseparable de su conquista en las calles

En las calles, callejones y plazas tu dijiste:
somos los hijos herederos de la tierra de hermanos
portadores de una bandera que siempre será izada
una verdad que no puede ser contenida

Cuando falten todas las armas
nuestra primera y última arma contra el opresor
nuestro grito único, fuerte e indiscutible será

¡Libertad!

Como dijo nuestro pedagogo
exiliado en territorio largo y estrecho
donde ahora el pueblo resiste a los batallones armados
aun nostálgico del aroma de su pueblo natal:

¡creer en el pueblo es condición previa
a cualquier sueño de libertad!

Nunca dudé, nunca dudaré
de la opción que tomé cuando era aún barbilampiño.
No dudo, nunca dudé, nunca dudaré
de la fuerza de mi pueblo cuando se pone en marcha

Al lado de mi gente estaré, estaré siempre
en el dolor, en la alegría, en la batalla por la vida
en la fiesta de la tierra conquistada, al fin liberada
de toda forma de opresión

Estaré en el cultivo, en la elección de la semilla,
en el amor a la tierra, en la risa gigante
cuando el arroz con sus rizos color de oro
anuncia el tiempo nuevo de la abundancia

Cuando aquel pedazo de pan enterrado
majestuosamente de la casa de maní
dormido en la tierra, con apariencia de muerto,
despierta para la hora de alimentar mi pueblo.

Tiempo de trabajo colectivo en la siembra y en la cosecha
para que sea el tiempo de honesta abundancia en la comida

El mayor peligro que los enemigos temen
es que el pueblo alimentado sueña
y siempre alimenta el sueño de otros pueblos

No, mi gente no retrocederá
la calle es suya por destino y designación.

¿Qué importan entonces las armas, las balas y los drones?

¿Qué son tanques de guerra cuando el pueblo unido
marcha por su libertad, sin miedo
siente que la oscuridad cesará y el sol nacerá en seguida?

¿Qué son las armas
cuando el arma más poderosa que una nación posee
es su pueblo cuando no acepta retirarse, quedarse en silencio
y enfrenta los cañones apuntados contra él,
transformados en auxiliares de asesinos?

Que mi grito sea así bien oído
en alto y buen sonido:

¡Tiemblen los cuarteles, los palacios,
los periódicos malditos de propaganda del dictador!

Rehechas sean las leyes, todas las leyes
Pues el soberano está, sí, en las calles
la calle es y siempre será del soberano:

¡el pueblo!

Desobedecidas sean todas las leyes
que dispongan lo contrario

¡Malditas sean para siempre!

Propague, pues, esa noticia
a los oídos nuevos, a los oídos cansados:

¡Nuestro dolor pasará, llegará el día de la fiesta!

Preparemos entonces la risa,
vamos juntos lo que resta!

Aunque poca, la comida será harta, porque compartida
nuestra alegría será inmensa, pues es de todos

Preparemos el baile, la voz y el canto.

Necesitaremos de todas las manos
es hora de reconstruir lo que el dictador destruyó.
Es hora de distribuir para todos
lo que los malditos quisieron solo para sí

¡transformando la nación en campo de hambre y desolación!

Ese nuevo día que llegará,
hasta el llanto será permitido

pero no será más de dolor, ni de desespero

Es el llanto bienvenido de la emoción
al ver la bandera izada al tope
anunciando que un pueblo se ha liberado.

Bandera que enviará aviso a otros pueblos
que la libertad es posible
puente que solo puede ser cruzado
con pueblo unido y resuelto en su tarea

No duden, nunca duden
el día llegará, él ya está preñado
será como cualquier parto, con dolor y sangre
pero pasado ese instante

¡será apenas risa y celebración!

Jorge Moreno,
poeta internacionalista y entusiasta
de la lucha del pueblo chileno.

26/10/19

DEJA UNA RESPUESTA

¡Por favor deja tu comentario!
Ingreta tu nombre aquí por favor