Boicot a la PSU 2019. Imagen: Dedvi Missene.

Abriendo paso a una educación menos segregadora

Crónica de un boicot a la PSU

Educación, n° 89 (marzo, 2020) de Periódico El Pueblo. Por Escuelita Marco Ariel Antonioletti.

Liceo Luis Cruz Martínez, Iquique

Nos organizamos como zona un tiempo antes. En mi sede había mucha gente motivada con el boicot. El 6 nos juntamos en un pasillo, cantamos y la gente no se sumaba. Nos desmotivamos, nos fuimos a las salas  y al rato comenzó el ruido de las rejas y una compañera gritaba y lloraba, supimos que resultó cuando alguien tiró el facsímil y lo rompieron,  ahí empezaron a salir todos y salimos de la sede a librar otras. Se suspendió la prueba en toda la ciudad, estábamos contentos, todos unidos para acabar con la prueba. Hubo enfrentamientos con los pacos y fuego en la calle. A pesar de estar en los listados de sedes suspendidas, una sala rendía la PSU, pacos revisando a los que entraban. En su mayoría era gente mayor.

La segunda vez, Iquique casi no se organizó, tiraron las sedes muy encima. Esta vez el ruido y los cánticos no funcionaron, habían pacos por todas partes, antes de entrar se podía ver el guanaco, el zorrillo y la micro de FF.EE. afuera. Tenía miedo, éramos aproximadamente 15 personas en una cancha cantando contra la prueba, estábamos asustados viendo cómo los compas entraban y nosotros sentados con los pacos atrás, no sabíamos qué hacer, nos grababan con celulares particulares y un compañero fue detenido. Nos sacaron del perímetro. El Demre no conocía protocolos y los pacos menos. Lloramos, nos sentimos abandonados, gritamos, peleamos con apoderados, llegó FF.EE. a empujar, salieron en persecución de una compañera que no pillaron y al rato en un pasaje después de los enfrentamientos detuvieron a dirigentes secundarios y universitarios, 24 horas encerrados.

Liceo Bicentenario Domingo Santa María, Arica

El primer boicot no fue difícil, pero se necesitaba coraje. Todo estaba dicho, qué hacer y cuándo actuar, pero al entrar a las salas y tener el facsímil de frente dudamos, me incluyo, pero había que actuar. Al pasar media hora nadie hacía nada, así que me paré, di un discurso y salí de la sala. No conforme con la falta de apoyo en mi sala me puse a recorrer mi sede gritando mensajes, intentando hacer recapacitar a mis compañeros, hasta que después de 20 minutos gritando solos empezaron a salir, de a uno o en grupos. Algunos estaban encerrados y abrimos las ventanas para que pudieran librar. Luego de cumplir en nuestra sede fuimos a juntarnos con otras más.

En la segunda fecha llegué y recuerdo haber sido el único revisado 3 veces antes de ingresar y llegando casi al colegio unos tipos se acercan apartándome de la fila, me explican que venían por parte del Demre y me mostraron una lista con mi nombre primero, diciéndome que yo fui el impulsor del boicot anterior y me preguntaron si haría algo para impedir la de hoy, de lo contrario…No dijeron nada. Me sentí amenazado y con más ganas de concretar lo planeado. Fracasó sabotear la de matemáticas, pero volvimos en la tarde para la de lenguaje. Un grupito decidió irse luego de manifestarse dentro y yo permanecí  intentando no ser atrapado, porque me advirtieron que irían por mí. Al llegar a un acuerdo con un cabo y el examinador me dejaron irme de la sede hasta que en las afueras me terminan llevando.

Nos quedamos con el apañe del primer boicot y con algo de frustración por el segundo. Somos pendejos, tenemos mucho por vivir, nuestros papás confiaban en habernos dado herramientas para esta prueba, ser universitarios y “triunfar” en la vida, pero no somos eso, no somos números, no nos arrepentimos pa’ na’ de dar cara, de no dejar a nadie sólo y entendemos que si no apañaron fue por miedo a todo lo que podía pasar. Y por esta lógica individualista de verla por uno sin importar el otro, que nos negamos rotundamente a replicar.

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